Llegué a la unidad de cuidados intensivos (UCI) con toda mi emoción del día. Cuando estaba con los dos pies bien adentro del río me di cuenta de que todos los médicos y enfermeros estaban viendo hacia el mismo lugar: el centro de la UCI. Me hubiera sentido terriblemente inapropiada y fuera de lugar, excepto porque nadie me estaba viendoa mí… como de costumbre, el mundo no gira a mi alrededor. Mh. Todas sus caras de gran tristeza estaban viendo a la familia del bebé que acababa de morir, a los 12 días de nacido. La coordinadora me preguntó qué hacemos y yo me congelé. Dije no tengo idea. Me preguntó por los materiales de duelo que les dan a los familiares y el proceso que siguen, y yo, con la misma cara de dónde estoy qué hago aquí y qué año es este. Dije no tengo idea y no hay nadie más del área. Les mandé un mensaje y nadie respondió. Regresé al piso (es decir, donde no es la UCI) y como en ese sueño donde se mueren todos, me encontré a mi amigo Tomelenfermero que iba de salida y se regresó para darme los materiales. Son una jotería total los materiales: una linda cajita, una tarjeta que firmamos todos, un sobre con bolsita para poner un mechón del bebé, unos moldes para hacer una impresión de sus patitas y sus manitas, una cobijita muy mona (si me preguntan, la cobijita es el elemento más poderoso), información sobre lo que deben esperar y sobre cómo obtener ayuda si quieren… y hay también una cámara Polaroid porque algunas familias no tienen nada de fotos de sus bebés y quieren tomar una foto aunque sea después de muerto. Es muy triste. Muy triste muy triste. Mi amigo Tomelenfermero se fue.
La encargada de la UCI me dijo que ellas tenían los materiales, pero que querían a uno de nosotros para entregarlo y acompañar a la familia. En síntesis, estaban muy tristes y afectadas, tanto que no querían hacerse cargo de empezar con el duelo. Y a nosotros que nos coman los gusanos, obvio, que eso es parte de nuestro trabajo, pero nunca conocimos al bebé o su familia y además de que no había nadie, me explicó después uno de mis super-visores, no es demasiado buena la idea de que la familia conozca toda una nueva persona en ese momento, cuando lo que menos puede es pensar y lo que menos necesita es interferencias. Entonces no hicimos nada.
El resto de mi día lo pasé en el gugui gugui. Gracias al cielo. ¡Adiós bebé desconocido! ¡Sé feliz!