Emociones hospitalarias. Crónicas desde la montaña rusa.

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Racha obscura

Febrero 20, 2008 · Dejar un comentario

A veces las emociones la historias las tristezas se me acumulan y no me doy cuenta. Hasta que por algo bobo me gana el llanto y entonces me doy cuenta.

Así, en reunión con mi Super-Visora me enteré de lo que mi corazón estaba cargando. Una grande, la ausencia del Principito. Yo lloraba lagrimotas. Ella preguntaba qué parte extrañaba, yo decía que extraño tener sus ojitos en el cuarto de juegos y sus pláticas y sus ocurrencias, aún cuando muchos días no tenía tiempo para pasar con él, cada entrada y salida de la unidad estaba ilumada por su presencia. Un poco de todo, el instinto maternal, verme reflejada en él, sentirme útil y el placer de conocerlo y estar ahí para él. Snif. Mi Super dijo que es como vivir una pequeña muerte de un ser querido. Así es.

Luego, uno cree que ya sabe lo peor de las historias de los niños, pero no. Resulta que muchas veces lo que vemos en el hospi es sólo la punta del iceberg, que hay historias de violencias abandonos dolores incapacidad atrás de eso. Un niño de 5 atacado por un perro y la familia lidiando con culpa en familia, y cada uno lidiando con su propio pasado de abusos y violencia. Y otro hijito sin poder visitar porque los papás no saben cómo hacerlo, a pesar de nuestros esfuerzos.

Niña de 5, con enfermedad degenerativa y los papás que no se ponen de acuerdo y como nadie toma una decisión sobre sus cuidados, parece que se tienen que involucrar otras instituciones de justicia y protección para los niños y transferir a la enana a otro hospital, donde no conoce a nadie y no tiene la relación que tiene con nosotros.

Niño de 15 con otra enfermedad degenerativa. La familia recibió la noticia la semana pasada de que su cerebro está invadido, no funciona más, y el crío está inconsciente. Familia decidió, tras mucha meditación y años de cuidado pensar en el bienestar de su chiquito que no es tan chiquito y dejarlo ir. El fin de semana lo desconectaron. Doble dolor, la familia tiene otros hijos, uno de ellos con la misma enfermedad, pero de 4 años.

Un crío de 10, antes fuerte y sano, luchando con la vida. En una fiesta se cae en la alberca, nadie lo ve, cuando lo sacan logran resucitarlo pero nunca recupera la consciencia. Los médicos no creen que sobreviva y si lo hace será en estado vegetativo. Papá nunca estuvo involucrado. Hospital firma petición y mueve influencias para que la mamá pueda salir de la cárcel antes de terminar su sentencia de 7 años y visitar al hijo. Alrededor de él mucha familia: tíos, abuelos, primos, amigos cercanos, amigos lejanos que estaban en la fiesta. Luego no lo ví. Lo transfirieron, tal vez, pero la familia se estaba preparando para dejarlo ir también.

Nuevo bebé en hospi, 6 meses, familia adorable, fuerte, leucemia grave y ahora sepsis. La familia por cuestiones religiosas no puede permitir transfusiones excepto de médula. La ley obliga, sin embargo, a reportar el caso y a darle tratamiento contra la voluntad de los padres. Los padres dicen hagámoslo así, con intervención legal. Pero no quieren que nadie en su familia se entere. Nosotros respetamos su decisión y cumplimos su deseo. Mucha mucha tristeza.

Un papá, por otro lado, papá soltero, adoptó un bebito abandonado. A los tres meses bebito desarrolla una enfermedad muy rara, congénita, que causa infecciones graves en pies y manos y en poco tiempo, la muerte. Eso me rompe en más pedazos el corazón. Fueron a otro hospital porque nosotros no tenemos el especialista que ellos necesitan, y yo no conocí al papá ni a bebé, pero me rompe el corazón su historia.

Así los días. Hoy empecé con bebita llorando por un catéter que no le podían poner, su hermanita vomitando de estrés de no ver a la mamá, y el nervio en el ambiente que eso causa, la enfermera con el corazón encogido, la mamá sufriendo más que la bebé,  todos tratando de justificarse, queriendo hacer el bien y sanar en lugar de lastimar, pero no siempre se puede, no tan directamente. Luego tuve reunión de información y planes de acción interdisciplinarios específicamente sobre los niños en la UCI (Cuidados intensivos) y salí de ahí más apachurrada, como sin gasolina me sentía.

Así es mi trabajo unas veces, unas rachas.

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Un nuevo amor

Febrero 3, 2008 · Dejar un comentario

Tantos años después. He vuelto al hospital. Lo amo. Cada vez hago más cosas y cada vez más yo sola. Me gusta muchísimo. Mis días son mucho más intensos por lo mismo, ahora tengo objetivos con cada paciente/familia, me atrevo más a preguntar cosas y tomo más iniciativas en general. Mis supervisores me hechan muchas porras y me traen cortita en el mejor de los sentidos, involucrándome y coacheándome (dispensen el pochismo) y explicándome y corrigiéndome. Está muy chido. Nunca me había gustado tanto un trabajo, por eso también me pongo un poco nerviosa porque realmente quiero hacerlo muy bien y por muchos muchísimos años.

Hoy historia breve: me robaron el corazón… y de qué forma. Resulta que llegó un niño de 12 años con fiebres raras, que en un mes no le han dado al origen de la fiebre tras estudios y estudios, muchas hipótesis y nadie entiende nada, pero con unos antibióticos y paracetamol y muchos cuidados el crío va mejorando. Bueno, el niño es chido, pero su hermanito OH DIOS MÍOOOOOOOOO, lo amoooooo, me vuelve loca de ternura y de diversión. No es como otros niños que me roban el corazón y parecen desvalidos y los quiero salvar, nel, este niño tiene mamá papá abuelos tíos perro todo un sistema poderoso de apoyo y amor y no necesita que nadie le salve nada, familia muy sólida y cercana y divertida, etc. Así que me siento en paz.

El crío, a quien llamaré El Principito, tiene 9 años y quiere ser patinador (de patineta) profesional cuando sea grande. Tiene grandes problemas de atención y mucha energía, le encanta ver videos de acrobacias de patinetos en la compu y caricaturas violentas (guácala), jugar billar y cosas así. Pero he aprendido a ver más allá, desde un día que le pregunté cómo le había ido en la escuela y me soltó que más o menos porque se siente muy incómodo de que le pregunten cómo va su hermano todo el tiempo. Su hermano es su máximo ídolo pero pelean todo el tiempo porque el hermano no tiene la paciencia de jugar con loquito como el principito, principito se aburre fácil, tira las cosas cuando brinca, deja todo fuera de lugar, jajajaja, cambia de tema, y se pone como loco cuando come azúcar. Pero tiene un corazón hermoso, piensa en su hermano, le quiere regalar el mundo entero, hacerle tarjetas… y platica sus cosas, de la escuela, de la enfermedad del hermano, de sus abuelos, del perro que está entrenando, de las cosas que cuentan los niños de 9 años que son cool. Jaja. Además es bueno con los límites y considerado con los chiquitos, sabe hacer acuerdos y respetarlos y expresa sus sentimientos con la mayor desfachatez del mundo.

Unas veces trata de escandalizar, por ejemplo, el otro día me preguntó si podía hacer un hoyito en una pila y tirar el ácido al piso… ante lo cual yo me morí de la risa porque sabía que estaba jugando. Luego preguntó si mejor se lo podía beber, le dije que claro, que si le traía un vasito… jajajaja. Un día estábamos con otros niños haciendo jueguitos para predecir el futuro, y uno de sus mensajes era “te vas a morir”, sólo que pensaba regalarle el jueguito al hermano y le dije que tal vez era un poco de miedo escuchar eso cuando estás en el hospital, y se desanimó un poco, pero le dije que jugáramos nosotros con ése, y nos leyó el futuro raro a todos y nos reímos mucho, creo que le gustó saber que no nos espantamos con sus cosas y que lo escuchamos y que podemos contener sus múltiples e intensas emociones.

C uando me ve llegar dice Yei. Y nos abrazamos. AAAAAAAAHHHH LO AMOOOOO. Es súper divertido, chistoso, cariñoso, ocurrente, inteligente, y tiene una carita hermosa además. Pasa casi todas sus tardes en el hospital y entiende que a veces puedo pasar mucho tiempo con él y a veces no, y entonces hacemos acuerdos de qué se vale y qué no y los cumple tal cual. Qué dulzura. Tan cool y tan así y tan dulce. Todos los días llego a la casa a contarle al marido las puntadas del día, lo que dijo, lo que hizo, las caritas que hacía. Estoy en la baba total.

El punto es… que este lunes se me van a su casa. Se supone que estarán volviendo con frecuencia como pacientes externos, pero yo voy a extrañar el tenerlo siempre ahí y ver su carita todos los días, y que cuando siento que ya no puedo más de cansancio él siempre necesita más compañía y yo estoy sin descanso por estar con él. Cuando un paciente de esos con los que me encariño se va (Bebé 3 Hermanito, Infante Mostaza, por ejemplo) intento desapegarme un poco… nada, los sigo queriendo, pero me los imagino haciendo sus vidas felices fuera del hospi, y con éste crío lo único que me imagino es cuándo me lo encontraré en la calle, cuándo lo voy a ver otrao vez, cuándo irá de visita al hospi. BUAAAA. Ya voy a publicar esto porque si no, se me va otro año sin publicar ni compartir nada. Abur.

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Dejar ir

Octubre 19, 2007 · Dejar un comentario

Bebé grandote chiquito bonito superhéroe que no te pude poner un nombre pero te traigo en mi corazón: te tenía que decir esto pero no estaba lista. Ahora sí:

Te deseo una buena vida.
Sé que tú puedes con tu destino.
Honro tu vida.

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Llevármelo a mi casa

Octubre 15, 2007 · Dejar un comentario

Unas historias llegan a mi vida y luego se van. Unos niños no me los quiero llevar a mi casa. Pero unos sí. Ayer mismo, cuatro y medio. Pero sólo voy a contar de uno, el más urgente: el nuevo ídolo de mi corazón. No le puedo poner un nombre porque siento que ningún nombre le hace justicia.

Cuando yo llegué él estaba fuera de su cuarto esperando convivencia. Mi amigo Tomelenfermero me dijo que teníamos este niño de institución, o sea, de cuya familia biológica lo único que sabemos es que no es una buena opción, no es segura, está muy lejos de ser lo mejor para él. Historias de abuso y más de un hogar temporal de los que en verdad no son hogar. Es un chiquito de 6 años, con estatura de 8 y emociones de 4, un bebé hermoso. Nadie de la casa donde vive ahora estaba con él en el hospi. Su diagnóstico se llama en inglés failure to thrive, significa literalmente fracaso para prosperar o algo así, le dicen falta de crecimiento… es el síndrome típico del bebé de instituición que tiene todas las calorías que necesita pero no el amor, y entonces no aumentan de peso, no crecen, no se desarrollan. También se encuentra en ancianos abandonados y en general en personas emocionalmente abandonadas. A veces hay causas puramente fisiológicas si eso existe, o más bien, a veces encuentran el proceso fisiológico, pero generalmente los estudios no dan nada de información sobre el órgano problemático o el proceso que no funciona. Simplemente el cuerpo se niega a usar los nutrientes y a crecer. Y desde ahí se me rompe el corazón.

Fui por el chiquito a su cuarto y lo traje al cuarto de juegos. Normal, cuando un niño es alto par su edad automáticamente esperamos que se comporten como la edad que aparentan. Este gigantón era un bebé que quería jugar con las cosas de los preescolares. Se subió en un coche en el que no cabía, lo empujé alrededor haciendo sonidos de coche… pero pesaba mucho. Me recordó a Alicia vuelta gigante en la casa del conejo. Trató de brincar en los cojines de los bebitos, pero no había nada divertido para él. Jugamos videojuegos en su cuarto, carreras de coches, y me esperaba, y cuando sus hechizos me pegaban me decía ay perdón no quería, y me daba consejos para que mi coche no se estrellara. Bonito, no le importaba ganar, quería jugar. En todos los juegos incluía, compartía, pedía permiso, celebraba, todos ganábamos.

Lo preparé para un estudio y lo acompañé. En el camino, él quería manejar la silla de ruedas (por política del hospi hay que llevarla), apretar el botón del elevador, subirse bajars, hacerlo todo. Lo mejor fue cuando la radióloga le explicó lo que iban a hacer y él contersó emocionado que ya sbía porque yo le había dicho lo mismo. Estaba contento, activamente involucrado en su estudio. Quería mover todos los botones las palancas subirse a la máquina y jugar con todo.

En radio(logía) encontró una sillita que usan para amarrar a los bebés. Preguntó que era y la enfermera muy amable y tratando de explicar adecuadamente le dijo es una silla para bebés como en la que te ponía tu mamá en el coche cuando eras bebé. Al bebesito le cambió la cara. Fum, se le fue la risa. La enfermera preguntó ¿te acuerdas? Bebé chiquito dijo no, mi mamá no me ponía en una silla como esta en el coche. Esto pasó en un segundo. Luego entré yo y dije juguemos con el velcro de la silla. Y se dedicó seriamente a quitarlo y ponerlo. Luego hicimos el estudio. La hiperactividad le dificultaba quedarse quieto mucho tiempo, pero lo hizo maravillosamente bien, y claro que no lo hicimos quedarse quiero más de lo estrictamente necesario, tan mensos no semos.

Luego llegó una doctora y sus preguntas me enseñaron que nunca hay que asumir que los niños tiene una vida perfecta, mucho menos fácil. Aunque las estadísticas digan que una mayoría de niños viven con mamá y papá, es mejor preguntar. Doctora preguntó su edad escuela caricatura favorita color favorito con quién vives porqué tuviste que venir al hospital cómo está tu barriga, etc. Bien hecho, doctora, te la voy a copiar. después del estudio decidieron que necesitaban repetirlo a los 40 minutos. Y al chiquitín no le gustó porque moría de hambre. Se quejó, empezó a hablar como un bebé, a derretirse en su silla de ruedas, chiquitín. Reconocí su esfuerzo y su gran ayuda quedándose quieto en el estudio. Reconocí su hambre y su frustración. Reconocí que apesta no poder comer cuando se tiene hambre. Expliqué porqué era tan importante. Pactamos que esperaría. Luego en su cuarto lo dejé un momento y logró contenerse a pesar de que su comida estaba ahí.

Cuando lo dejé me dijo te puedes quedar si quieres. Le dije me gustaría mucho tengo que ir por mi comida. Me dijo la puedes traer aquí. Le dije que después de comer regresaba a jugar con él. En la vida real, quería llenarme de otros niños y otras historias porque me sentía un poco baja de pila. Mi corazoncito roto. Comí rápido y regresé por él y pintamos y jugamos y convivimos. Luego le dije qué lindo fue mi día contigo, me gustó mucho jugar contigo, gracias, adiós. Y me fui. Con todo y mi corazón crrac. Llegué a mi casa y lloré. Cuando le conté al marido lloré otra vez. Pienso en él y se me hace ojito lagrimoso.

Es un niñito sensible, lastimado, necesitado de amor y protección, de un espacio sano y predecible, de tiempo para asimilar, de estimulación para ponerse al corriente en el nivel de desarrollo, de una persona loca por él, que lo entienda, que no le dé más de una instrucción a la vez, de alguien que no le condicione el amor y la aceptación a su capacidad de permanecer quieto o de ser una persona que no es. Está cuchito el enano, pero está bien. Tiene todas las características de un niño que puede tener una buena vida, y todas las características de un niño en alto riesgo para un futuro violento y una mala vida. Y está justo en un momento donde todo importa. Y donde todavía todo puede pasar con él.

En el hospital no hubo una persona que le hiciera una mala cara, o siquiera una cara seria. Todos lo veían y lo saludaban y le sonreían, platicaban con él, reconocían sus esfuerzos, lo felicitaban, lo llenaban de reconocimiento y cumplidos y gente dedicándole tiempo y gente dicendo sí.

Al día siguiente ya no estaba. Hice todo lo que pude, lo que realmente pude, y lo hice con toda mi energía mi capacidad mi corazón. No sé si será mucho o poco. Tal vez recuerde el hospital como un lugar donde tuvo mucha comprensión y su corazón se alimentó, y tal vez seguirá buscando eso. La suerte es que el crío es encantador y eso aumenta las probablidades de que los adultos responsables que se encuentre en su vida lo quieran (y puedan) cuidar bien y estar ahí para él. Maestros, cuidadores, prefectos, trabajadores sociales, familia lejana, vecinos, todos cuentan. Mucho.

Yo queriendo salvar al mundo. Como que se me olvida que todos pueden con su destino, dice Hellinger. O no se me olvida, pero creo que a los 4-6-8 años, uno debería tener mucha ayuda y mucho amor para mejor cargarlo. Bebé bonito grandote hermoso chiquito superhéroe, te deseo que la gente que encuentres en la vida te entienda y te cuide y te ame con locura. Te deseo que tengas al menos una persona en la que confíes plenamente y te enseñe a confiar plenamente en ti. Te deseo una buena vida, con todo mi corazón.

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Noticias del Infante Mostaza

Octubre 7, 2007 · Dejar un comentario

Gracias a todas las enfermeras, enfermeros, terapeutas, especialistas infantiles, médicos y médicas y todos los que han dedicados horas de su tiempo a cargar sobar platicar conocer entender mover a Infante Mostaza. Por suerte para él (y para la sociedad, la verdad), el crío llora cuando no está en brazos o involucrado en conversación o juego, así que se ha convertido en prioridad. En una semana, el cambio es radical: se encontró las manos, imita los ruidos, sonríe más, levanta su cabeza cuando está boca abajo y lo más impresionante, hace fuerza en las patitas cuando lo ponemos de pie… ¡¡¡¡¡¡se acaba de dar cuenta de que tiene piernaaaas!!!!! Cada minuto ha creado consistencia y la consistencia da frutos.

El apego es otro boleto, mi esperanza es que pronto se irá a su casa y estará justo a tiempo de apegarse a su familia, después de unas semanas o meses llorará cuando vea una persona nueva y cuando mamá se aleje aunque sea unos minutos, sonreirá ampliamente al ver unas caras y se esconderá de otras, y poco a poco irá sabiendo quiénes son los suyos y qué tan suyos son, y cuando sea grande podrá tener relaciones profundas, poderosas y amorosas con quien él quiera. Total, ¿no se trata de eso la vida?

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Coronel Mostaza

Octubre 2, 2007 · Dejar un comentario

¿No se llamaba así un personaje de los Beatles? Ah, no, ese es Sargento Pimienta. jajaja. El Coronel Mostaza es del juego Clue. Pues yo tengo en el hospital a su subalterno, vendría siendo el Infante Mostaza. Muy adecuado porque en realidad es un bebito y está todo amarillo. A veces le digo que es amarillo porque está relleno de mostaza y entonces le hago como que me lo como y me le aviento al cuello y hago ruidos de león hambriento y luego hago chopitas, y el Infante Mostaza se ríe aaaaaaaampliamente y se le hacen hoyitos en los cachetotes. Una vez más, estoy enamorada de un bebé.

Infante Mostaza tiene 5 meses, todos ellos en el hospital y padres altamente ocupados (y si me preguntan, el papá es medio raro, drogas o neurosis o prisa, o todas las anteriores). Es un niño dedondito, con los esperados retrasos en el desarrollo por no tener un adulto constatemente que lo estimule, aunque las enfermeras lo quieren y lo cargan y tal y lo cuidan de lo mejor; a veces se lo ponen en cangurera mientras hacen sus expedientes y a Infante Mostaza le gusta, claro, le gusta que lo quieran y sentir humano cerquita, pero necesita más que eso. Necesita que enfermera deje de trabajar y le hable le cante le haga cariños le dé besos le haga juegos con las manos le haga gestos lo tenga sentado parado en el hombro en la barriga. Eso necesita para crecer sano, y como no lo tiene, bueno, pues apenas empieza a sostener la cabeza cuando se sienta (ésa es de los 3 meses), no trata de alcanzar cosas y no las puede sujetar (debería ser de 3 a 4 meses), no imita sonidos, no tiene nada de fuerza en las patitas, etc. Necesita una mamá o un papá que estén con él la mayor parte del tiempo y jueguen con él. Bueno, pero en dos semanas sí lo he visto cambiar. Sigue los objetos con la vista cuando hacen ruido, ya puede juntar sus manitas al frente y comérselas. Mucho trabajo para el adulto.

Yo no sé bien, tendré que preguntar, si el hospi determina que por salud bebé tiene que quedarse internado tanto tiempo ¿qué ofrece para no perjudicar su desarrollo? Ya sé que ofrece terapia física y ocupacional y mi área y enfermeras adorables y voluntarios y tal, pero no es suficiente. ¿Será que lo único suficiente no lo puede dar el hospital? ¿Es responsabilidad del hospital? Tal vez no, si el hospital es un hospital, no una mamá ni una casa cuna. Los papás seguramente quieren estar con sus bebés pero no pueden dividirse en tantas partes cuando hay otros hijos. Vaya parajoda.

Infante Mostaza duerme en un columpio a veces y a veces en su cunita. Y es chistoso ver a todo un equipo de adultos que han estudiado AÑOS de medicina casi taclearme para que no se me ocurra ir a despertarlo porque según ellos es de temperamento difícil, irritable, llora mucho. Chistoso o algo así, me dan ganas de agarralos a zapes. Ayer había dos enfermeras estudiantes DOS a cargo de él viéndolo dormir en el columpio. Infante Mostaza empieza a despertar y enfermeras hacen cara da horror, de verdad. Cargo a Infante Mostaza y le digo, pa que se enteren enfermeras, que es un niñito incomprendido, que claro que no es irritable, que es un angelito, que sólo necesita amor porque es un bebé y eso necesitan los bebés. Infante Mostaza se ríe conmigo y abre la boca para comerme cuando le doy besos en el cuello. Es para comérselo de verdad. Le pregunto a la enfermera que no huyó (sí, la otra huyó) si les han dado clases de desarrollo infantil, me dice que no. Le pregunto si ha trabajado con bebés, me dicen que no. Le pregunto si espera ser enfermera pediátrica, me dice que no y que ni le gustan los bebés porque no los entiende. Y yo …goenlahostia! Cómo la avientan así sin decirle nada. Seguro sus maestros son gente que cree que cualquiera sabe cargar un bebé, convivir con él, cuidarlo, estimularlo, y cétera… y claro cunado oyen llorar un bebé huyen porque no pueden con su angustia menos con la del bebé. Le dí una mini clase, le dije que lo cargara sin la sábana entre ellos, que Infante Mostaza necesita sentir contacto cercano, piel, calorcito y no cobija y sábana y cosas. Le dije que le gusta estar derechito, viendo el mundo y que su juego favorito es que le hablen y que se lo coman. Y se lo dejé y no sé cómo le habrá ido, a ninguno de los dos.

Ya. Sólo quiero agregar que para que un niño o bebé se beneficie al máximo de la convivencia con adultos no necesita que los adultos lo quieran, es más ni siquiera hace falta que les caiga bien… sólo necesita que lo entiendan, lo respeten y lo guíen. Pero ese es tema de otro post, se podría hacer una tesis de doctorado, me la voy a ahorrar y luego lo discuto en un post.

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Bambi en la sala de emergencias

Septiembre 22, 2007 · Dejar un comentario

Bambi tiene 6 años. El día de su primer entrenamiento en el equipo de fútbol de su escuela se tropezó en un escalón y se lastimó la patita. Obvio, fue a dar a nuestro hospital.

Cuando entramos al cuarto donde los guardan mientras el doctor llega Bambi estaba sentada en la cama, la cabeza escondida entre los hombros y los ojos, azules y enormes, nos veían con verdadero terror. En la mano derecha Bambi tenía un conejito de peluche todo cochino y roto. Yo pregunté por el conejito, pero Bambi lo escondió y yo fingí no haberme dado cuenta. Mi super-visora nos presentó y de inmediato le dió la mejor noticia de su vida “no te van a poner ninguna inyección”, sólo le van a tomar una foto a tu pie. Y Bambi recuperó algo de color en la carita. Mientras yo me hice chiquita sentándome junto a la puerta, cuidando el ritmo de mi respiración, tener mis manos donde ella pudiera verlas y sobre todo, no mirarla a ella sino concentrarme en el papá y mi super-visora para que Bambi tuviera todo el tiempo del mundo para estudiarme y determinar mi grado de confiabilidad.

Bambi necesitó sólo una venda. Papá de Bambi nos contó que los cuatro hermanos han pasado al menos dos veces por el hospi y el área de emergencias, o sea que seguro de ahí viene su miedo… y aunque no viniera de ahí, los niños tienen miedo y esa es suficiente justificación. Además, Bambi tiene un umbral de dolor muy bajo. Además el papá era medio neuras, y Bambi es la más chiquita de su casa. Todo de ella, su pelo, sus ojitos de Bambi aterrorizado, su cuerpecito flacucho comunicaban fragilidad. Esa fragilidad me la guardé en mi corazón.

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Bebés y más bebés

Septiembre 14, 2007 · 2 comentarios

Ahora tenemos varios bebés, una epidemia de niñas. Una tiene 20 días. Otra tiene 5. Otra de 4 meses. Hay una de 18 meses y una hermana de dos años y medio. Una tiene a su mamita todo el tiempo. Otra la tiene a ratos porque además tiene 2 hermanitos a los que hay que cuidar. La de 20 días es una bebé vigilante que llora cuando no la cargan. Eso está muy bien. Las enfermeras nos llaman para cargarla. Nosotros vamos porque sabemos que lo mejor para su cerebro es que la carguemos le digamos gugui gugui le sobemos la panza la cabeza la carguemos del otro lado le veamos las patitas nos derritamos con ella y respondamos a su mirada fija y sus enormes ojos negros con más gugui gugui y con quien es la muñeca más hermosa de todo el hospital ay si ay si es la Bebé Vigilante uuuuuy qué bonitaaaaaa. Jajajaja. Bebé Vigilante nos ve, muy fijamente. Se queda dormida. La dejamos en su cuna y cuando despierta otra vez viene la ola de alimentación cerebral. Cada vez que me toca cargarla siento que la naturaleza es perfecta por hacer de los bebés pequeños catalizadores de oxitocina en cerebros ajenos… y por dotar a mi cerebro de receptores de oxitocina para derretirme cuando Bebé Vigilante me observa y me acurruca su cabecita. Mi sistema endócrino me obliga a enamorarme de ella y hacer más gugui gugui, mientras que mi corteza prefrontal me indica que toda esa melcocha está poniendo la balanza del destino en favor de esa bebesita.

Luego, en la noche, me dejaron a cargo de la bebé de 4 meses. No sé cuál es su pobema, pero por lo pronto era una cicatriz dolor postoperatorio, necesidad de comer por la boca, ansiedad de bebé, una gran irritación en la barriga, una mano que le rascaba la panza y la irritaba peor y para colmo, una graaaaaan cicatriz que la hace incargable por unos días por miedo a que se abra. Mamá y papá se fueron a cenar. Eso está muy bien, son lo más importante en la vida de esa niña y un factor importantísimo para su salud de ahora mismo y del futuro. Bebesita lloraba y lloraba cuando yo llegué. Hice shhhh shhh (obvio no para callarla, sino para calmarla). Se calmaba un poco, dos minutos y de nuevo llanto y grito. Movía sus patitas y sus manitas en una inconfundible solicitud de cárguenme por lo que más quieran. Lo bueno de que llore es que libera alguito de esa tensión e infelicidad, sería peor que entrara en un estado disociativo o en eso que se llama “desamparo aprendido”. Sabemos que está conectada con sus adultos. Maravilloso después de todos los meses que lleva en cuidados intensivos. Usé todos mis trucos, tomé un minuto para verla en acción y entender qué está viviendo, resolver de afuera hacia adentro: la cobija le raspaba la panza y con la mano entablillada se raspaba la irritación Y la herida que seguro le daba comezón y cada dos por tres botaba el chupón. Apliqué el remedio chupón con azuquítar y controlé todo lo controlable de su situación: la herida, la irritación, la mano que lo hacía todo peor, la falta de contacto físico, el miedo. La primera vez conseguí 5 minutos completos sin llorar y luego otros 5. Y luego con todo bajo control…. TREINTA Y CINCO MINUTOOOOOS de dejar en paz el bulbo raquídeo (máxima reacción de estrés). Claro que implicó tener siempre una sonrisa para que fuera lo primero que viera al abrir sus ojitos cada vez y mucho gugui gugui y cuidar mi propio lenguaje no verbal para que se sintiera segura, respirar rítmicamente, suavemente… pasó como 5 minutos sonriéndome. Éxito total. Logré darle un descansito al bulbo raquídeo y encargarme de desarrollar su cerebro límbico y con suerte, hasta su corteza cerebral.

Esos 35 minutos valen oro. Tal vez son la diferencia entre ser una adolescente en riesgo y una normal. Tal vez esos 35 minutos deshacen el daño de otros 35 de total desolación en su historia médica. Y tal vez si cada noche tiene 35 minutos donde su sistema detector de amenazas puede descansar, tal vez sí tendrá un mejor futuro. No sé. Lo importante es la apuesta, hacer todo, no darse por vencido con ningún niño y mucho muchísimo menos en etapas críticas del desarrollo cerebral. Por esa nenita y lo que pude hacer por ella valen la pena los estudios las desveladas los entrenamientos las inseguridades las vidas y las muertes el sol la luna y las estrellas. Así es como voy a salvar al mundo: niño por niño, sinapsis por sinapsis.

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Primer día en emergencias (¿y ahora quién podrá ayudarme?)

Septiembre 8, 2007 · 1 comentario

Parte de mis nuevas funciones es la sala de emergencias. Muy diferente el ambiente. Otros olores, otros colores, no es la tierra de los cariñositos, muchos adultos, pacientes adultos, enfermeras médicos técnicos corriendo, bacinicas pasando, camillas, gente de emergencias, policía. Y eso que no tenemos una sala de trauma… ¡CRISTO REDENTOR!

Por ahora la hago de aprendiz. Nueva supervisora, una que no conocía, es más, una parte de mí pensaba que la mujer era medio mensa… encantadora, sí, pero medio mensa. Y hoy que la ví en acción OH POR DIOS es encantadora y brillante, pero además ES DE ACERO, la mujer. No lo creería, pero hoy la ví cotorrear alegremente y sujetar la cabeza de un niño mientras al niño le engrapan la cabeza, literalmente. Niño Superhéroe se cayó de un árbol y se abrió la cabeza. Hospital, grapas, tal, eso no fue todo.

Antes de eso, bebesito (yo lo escribo con S, se ve más bonito) de 2 meses, fiebre de origen desconocido y deshidratación. Con esos bebés la fiebre se puede poner loca en muy poco tiempo y como su cuerpo es tan pequeño y sus sistema inmune tan menso todavía, infección no encontrada puede volverse sepsis en menos que lo cuento… el caso es que le hicieron TODOS los cultivos. PERO oh magia, el chupón con poquito de agua con azúcar los pone en un estado de gran felicidad y relajación, eso sumado con que este bebé tenía un umbral muy alto de dolor, hizo que el bebé no hiciera más que un gesto de incomodidad cuando le pusieron la aguja para la sangre y la IV.

No fue nada fácil la tarea de poner la IV… para un bebé tan chiquito, hubo que traer a 3 enfermeras todas poderosas en IVs de bebés y tal, pero nada, le cambiaban la liga de lugar, lo volteaban, pasaban por las dos manos, los bracitos, las patitas diminutas de bebé de 2 meses chiquito. Finalmente una de ellas encontró vena y se lanzó y BAM a la primera lo logró. Bebé estaba más molesto con el apachurradero de extremidades que con la aguja, por suerte. Aguja dentro, había que sacar sangre para laboratorio… y entonces estrujadero porque bebé deshidratado y la sangre no salía. Y luego empezó a salir, una gota de hermosa y roja sangre roja, otra gota y otra y otra más. Cambio de tubo. Y entonces fue cuando yo empecé a verlo todo negro, no porque me haya puesto pesimista, sino porque de verdad se me obscureció la vista, mi presión arterial salió corriendo y yo tras ella. Ja. Jajajajajaja. Y es que me pareció una gran falta de estilo desmayarme en la sala de emergencias, desconsiderado, poco creativo, lugar común, primero muerta. Salí un momento, me senté, respiré bien hondo y bebí agüita fría. El mundo dejó de dar vueltas y regresé.

Todo bien hasta que Superhéroe llegó con su descalabrada. Mi supervisora le limpió la cabeza mientras él nos contaba que su papá era mucho peor de niño y luego entró en detalle sobre sus heridas y aventuras, luego sobre su propia escuela y algunos rincones turísticos de la ciudad. El papá, con su propia camiseta con sangre, babeaba enamorado de su hijito. Superhéroe nos contó que cuando caía, trató de salvar su cabeza, o al menos su cerebro, dijo, haciendo su cabeza hacia adelante. Brillante. Mente fugaz, Superhéroe brillante (y encantador). Doctor llegó y contó sus planes: voy a poner medicina para que deje de doler, luego voy a limpiarte y luego voy a poner grapas. ¡CLARO QUE NO!, exclamó Superhéroe. Le explicaron que no son las mismas grapas que tiene en casa, que son especiales, Supervisora dijo “¿qué prefieres, verdad o mentira? yo prefiero decirte la verdad” Él movió la cabeza en señal de sí. La movió muy poco, porque para ese momento ya estaba haciendo de estatua sobre la mesa. El doctor ya había magullado la herida todo lo que quiso, metió dos palitos con algodón para ver la herida por dentro y la sangre ya había empezado a escurrir. Y después del TAC TAC TAC TAC de la engrapadora de cebezas yo salí huyendo (sí, una vez más). Traté de volver pero cuando volví me dio náusea y regresé a mi silla. Jajajajaja.

Y me da risa porque no entiendooooooo. He visto mucho peor. He visto críos con quemaduras graves y abiertas y sangrantes por TODO el cuerpo, he visto humores corporales escurrir de quemaduras y heridas grandes abiertas, he visto mucho más y bah, lo he visto con los mismos ojos que a una rama caída. Cuando empezó todo a girar me recordé una y otra vez que la materia orgánica y que es la misma sustancia y las mismas (o casi) moléculas que forman las plantas lo animales y la gente que amo (claro, a la otra también). Pero dio lo mismo. Y entonces tenía la angustia de qué van a pensar de mí, supervisora nueva, que no puedo con la chamba, que no soy adecuada, que tal vez otra persona… me pregunto si eso intervino en que la emoción escalara en asco y en oh dios voy a azotar cual res necesito una silla osiliooooo. Seguro hizo lo suyo.

Por ahora, además de tener todas mis esperanzas puestas en que poc a poc iré haciendo estómago (y camino al andar), estoy un poco en choc. ¿Un día YO voy a poder hacer eso? ¿Un día yo voy a tener toda esa información, capacidad, seguridad, audacia? En poco tiempo he dado un salto gigante, como dije en el post de antes, ¿pasará lo mismo con la sala de emergencias? Tengo tanto que aprendeeeeeer, estoy en pánicoooooooo, osiliooooooo. Bueno, no debo dejar que el pánico me inmobilice. Por suerte tengo mis sueños, seguro que sueño con grapas y superhéroes y venas invisibles y sangre de colores llenando tubos. Muchos sueños para asimilar mejor. Ahora hasta estoy dudando de lo que sé, ¿de verdad sé lo que sé? ¿de verdad voy a poder? Se ve tan grande, tan urgente, tan importante, tan grande, tan difícil ¿Y ahora quién podrá defenderme (de mí misma, claro)? OSILIOOOOOOOOOOO.

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Vuelta al hospital

Agosto 24, 2007 · 1 comentario

¡¡¡YEEEEEI!!!!

Mi presencia hospitalaria estaba interrumpida porque si el verano y los cursos y tal, pero ya regresé. HOY. Oh, por dios. De nuevo familiarizarme con los olores los colores los sonidos. Huele a leche a medicamento a producto de limpieza silla de ruedas alcohol. Suena a máquinas que hacen bip cuando el suero acabó de pasar cuando se toma la radiografía cuando un aviso en el altavoz cuando papás niños enfermeros visitantes limpiadores. Gracias por el hospital.

El hospital de siempre. Y yo, otra persona. Tantito más leída, tantito más escrebida, tantito más pensada. El verano ha sido un proceso de formación intensa e intensiva. Ahora vuelvo y mi puesto tiene otro nombre y eso lo cambia todo. Esperan de mí otras cosas, yo espero de mí otras cosas, lo cambia todo. Ese nervio que sentía antes de entrar a cualquier cuarto ya no lo tengo. Esa sensación de que mucho de lo que sabía era más bien insitintivo no la tengo. Ahora más bien sé lo que sé (valga la rebuznancia) y que me preguuuuunten, y mi intuición claro viene siempre conmigo. Ahora me veo más desde afuera y entiendo más qué hago y me siento segura, eso también lo cambia todo. Cuando tuve angustia me senté a pensar y tenía en realidad elementos para pensar y llegar a una solución. O sea que sí estoy menos mensa que cuando empezó el verano. Yei.

También ayuda que cada persona que me vio me echó flores y qué bueno que volviste te extrañamos no te vayas nunca más ea ea baila baila u u !!!! La música siguió y siguió en mi corazón, y yo que no me acababa la sonrisa y el afecto el gusto y el hospital.

Y Bebé 3 Hermanito estaba ahí. Gordo. Cachetón. Con 4 dientes. Muchas nuevas historias que contar. ¡¡¡¡VIVA EL HOSPITAL!!!!!

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