Emociones hospitalarias. Crónicas desde la montaña rusa.

Entradas clasificadas como ‘No lo logré’

El pequeño Zarigüeya

Abril 30, 2007 · Dejar un comentario

Su vista va y viene. Tiene 4 años. Cuando personas indeseables entran en su cuarto, se hace el dormido. Entré una vez, me presenté, lo invité a jugar, no quiso, le dije que al rato regresaba por si cambiaba de opinión. Regresé al rato, con la recomendación médica de hacerlo jugar, que despierte, que se active. Hola, pequeño Zarigüeya, traje unos libros y plastilina, ¿quieres? Y dijo que sí. Me dirigió la palabra sólo a mí. Él no quería participar, pero yo hice un león y una serpiente, porque él dijo “sí”. Le pregunté si los quería en sus manos, dijo sí. Le pregunté si no tenía miedo de sujetar animales tan salvajes, dijo no. Hice también un pez, unas bolitas para aplastar. Intenté que rugiera, que amasara, que golpeara la plastilina. No quiso nada. Abrió la mano para sujetar la plastilina, pareció que la sujetaba con fuerza. Luego llegó mi supervisora, y al instante pequeño Zarigüeya estaba profundamente dormido.

Nunca respondió con entusiasmo, pero respondió. Y luego nada, a hacerse el dormido. En voz alta, comenté que tal vez estaba muy cansado pero que tenía plastilina en las manitas y animales salvajes alrededor, que había que avisar al personal para que se acercara con cuidado a él. Dije que como estaba dormido, me iba.

Antes de salir del cuarto recogí toda mi frustración para llevármela conmigo pero me aseguré de dejarle intacta su estrategia. Todos la conocen, seguro, pero él debe saber que si quiere estar solo, al menos puede hacerse la zarigüeya y nosotros, porque somos muy tontos o muy fáciles de engañar, o porque somos respetuosos de su necesidad de estar solito, o porque sabemos que está harto de extraños entrando y saliendo, dando diagnósticos, hablando de él en un idioma que no entiende (el idioma médico) o tal vez entiende partes e inventa lo demás, picándolo con cosas, viéndolo fijamente, estudiándolo como animal en zoológico (lo siento, pequeño Zarigüeya, pero así se necesita para que te curen).

No dejo de pensar qué tal si hubiera hecho otro animal, propuesto otro juego, seguido otra de las pistas que me daba. Y no es que quiera atomentarme, pero quiero desarrollar eso, afinar la intuición, más, mucho más. Y tal vez Pequeño Zarigüeya sólo quería tener a quién decirle que no, aprovechando que podía.

Categorías: No lo logré · Pacientes