Emociones hospitalarias. Crónicas desde la montaña rusa.

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Noticias del Infante Mostaza

Octubre 7, 2007 · No hay comentarios

Gracias a todas las enfermeras, enfermeros, terapeutas, especialistas infantiles, médicos y médicas y todos los que han dedicados horas de su tiempo a cargar sobar platicar conocer entender mover a Infante Mostaza. Por suerte para él (y para la sociedad, la verdad), el crío llora cuando no está en brazos o involucrado en conversación o juego, así que se ha convertido en prioridad. En una semana, el cambio es radical: se encontró las manos, imita los ruidos, sonríe más, levanta su cabeza cuando está boca abajo y lo más impresionante, hace fuerza en las patitas cuando lo ponemos de pie… ¡¡¡¡¡¡se acaba de dar cuenta de que tiene piernaaaas!!!!! Cada minuto ha creado consistencia y la consistencia da frutos.

El apego es otro boleto, mi esperanza es que pronto se irá a su casa y estará justo a tiempo de apegarse a su familia, después de unas semanas o meses llorará cuando vea una persona nueva y cuando mamá se aleje aunque sea unos minutos, sonreirá ampliamente al ver unas caras y se esconderá de otras, y poco a poco irá sabiendo quiénes son los suyos y qué tan suyos son, y cuando sea grande podrá tener relaciones profundas, poderosas y amorosas con quien él quiera. Total, ¿no se trata de eso la vida?

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Coronel Mostaza

Octubre 2, 2007 · No hay comentarios

¿No se llamaba así un personaje de los Beatles? Ah, no, ese es Sargento Pimienta. jajaja. El Coronel Mostaza es del juego Clue. Pues yo tengo en el hospital a su subalterno, vendría siendo el Infante Mostaza. Muy adecuado porque en realidad es un bebito y está todo amarillo. A veces le digo que es amarillo porque está relleno de mostaza y entonces le hago como que me lo como y me le aviento al cuello y hago ruidos de león hambriento y luego hago chopitas, y el Infante Mostaza se ríe aaaaaaaampliamente y se le hacen hoyitos en los cachetotes. Una vez más, estoy enamorada de un bebé.

Infante Mostaza tiene 5 meses, todos ellos en el hospital y padres altamente ocupados (y si me preguntan, el papá es medio raro, drogas o neurosis o prisa, o todas las anteriores). Es un niño dedondito, con los esperados retrasos en el desarrollo por no tener un adulto constatemente que lo estimule, aunque las enfermeras lo quieren y lo cargan y tal y lo cuidan de lo mejor; a veces se lo ponen en cangurera mientras hacen sus expedientes y a Infante Mostaza le gusta, claro, le gusta que lo quieran y sentir humano cerquita, pero necesita más que eso. Necesita que enfermera deje de trabajar y le hable le cante le haga cariños le dé besos le haga juegos con las manos le haga gestos lo tenga sentado parado en el hombro en la barriga. Eso necesita para crecer sano, y como no lo tiene, bueno, pues apenas empieza a sostener la cabeza cuando se sienta (ésa es de los 3 meses), no trata de alcanzar cosas y no las puede sujetar (debería ser de 3 a 4 meses), no imita sonidos, no tiene nada de fuerza en las patitas, etc. Necesita una mamá o un papá que estén con él la mayor parte del tiempo y jueguen con él. Bueno, pero en dos semanas sí lo he visto cambiar. Sigue los objetos con la vista cuando hacen ruido, ya puede juntar sus manitas al frente y comérselas. Mucho trabajo para el adulto.

Yo no sé bien, tendré que preguntar, si el hospi determina que por salud bebé tiene que quedarse internado tanto tiempo ¿qué ofrece para no perjudicar su desarrollo? Ya sé que ofrece terapia física y ocupacional y mi área y enfermeras adorables y voluntarios y tal, pero no es suficiente. ¿Será que lo único suficiente no lo puede dar el hospital? ¿Es responsabilidad del hospital? Tal vez no, si el hospital es un hospital, no una mamá ni una casa cuna. Los papás seguramente quieren estar con sus bebés pero no pueden dividirse en tantas partes cuando hay otros hijos. Vaya parajoda.

Infante Mostaza duerme en un columpio a veces y a veces en su cunita. Y es chistoso ver a todo un equipo de adultos que han estudiado AÑOS de medicina casi taclearme para que no se me ocurra ir a despertarlo porque según ellos es de temperamento difícil, irritable, llora mucho. Chistoso o algo así, me dan ganas de agarralos a zapes. Ayer había dos enfermeras estudiantes DOS a cargo de él viéndolo dormir en el columpio. Infante Mostaza empieza a despertar y enfermeras hacen cara da horror, de verdad. Cargo a Infante Mostaza y le digo, pa que se enteren enfermeras, que es un niñito incomprendido, que claro que no es irritable, que es un angelito, que sólo necesita amor porque es un bebé y eso necesitan los bebés. Infante Mostaza se ríe conmigo y abre la boca para comerme cuando le doy besos en el cuello. Es para comérselo de verdad. Le pregunto a la enfermera que no huyó (sí, la otra huyó) si les han dado clases de desarrollo infantil, me dice que no. Le pregunto si ha trabajado con bebés, me dicen que no. Le pregunto si espera ser enfermera pediátrica, me dice que no y que ni le gustan los bebés porque no los entiende. Y yo …goenlahostia! Cómo la avientan así sin decirle nada. Seguro sus maestros son gente que cree que cualquiera sabe cargar un bebé, convivir con él, cuidarlo, estimularlo, y cétera… y claro cunado oyen llorar un bebé huyen porque no pueden con su angustia menos con la del bebé. Le dí una mini clase, le dije que lo cargara sin la sábana entre ellos, que Infante Mostaza necesita sentir contacto cercano, piel, calorcito y no cobija y sábana y cosas. Le dije que le gusta estar derechito, viendo el mundo y que su juego favorito es que le hablen y que se lo coman. Y se lo dejé y no sé cómo le habrá ido, a ninguno de los dos.

Ya. Sólo quiero agregar que para que un niño o bebé se beneficie al máximo de la convivencia con adultos no necesita que los adultos lo quieran, es más ni siquiera hace falta que les caiga bien… sólo necesita que lo entiendan, lo respeten y lo guíen. Pero ese es tema de otro post, se podría hacer una tesis de doctorado, me la voy a ahorrar y luego lo discuto en un post.

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Bebés y más bebés

Septiembre 14, 2007 · 2 comentarios

Ahora tenemos varios bebés, una epidemia de niñas. Una tiene 20 días. Otra tiene 5. Otra de 4 meses. Hay una de 18 meses y una hermana de dos años y medio. Una tiene a su mamita todo el tiempo. Otra la tiene a ratos porque además tiene 2 hermanitos a los que hay que cuidar. La de 20 días es una bebé vigilante que llora cuando no la cargan. Eso está muy bien. Las enfermeras nos llaman para cargarla. Nosotros vamos porque sabemos que lo mejor para su cerebro es que la carguemos le digamos gugui gugui le sobemos la panza la cabeza la carguemos del otro lado le veamos las patitas nos derritamos con ella y respondamos a su mirada fija y sus enormes ojos negros con más gugui gugui y con quien es la muñeca más hermosa de todo el hospital ay si ay si es la Bebé Vigilante uuuuuy qué bonitaaaaaa. Jajajaja. Bebé Vigilante nos ve, muy fijamente. Se queda dormida. La dejamos en su cuna y cuando despierta otra vez viene la ola de alimentación cerebral. Cada vez que me toca cargarla siento que la naturaleza es perfecta por hacer de los bebés pequeños catalizadores de oxitocina en cerebros ajenos… y por dotar a mi cerebro de receptores de oxitocina para derretirme cuando Bebé Vigilante me observa y me acurruca su cabecita. Mi sistema endócrino me obliga a enamorarme de ella y hacer más gugui gugui, mientras que mi corteza prefrontal me indica que toda esa melcocha está poniendo la balanza del destino en favor de esa bebesita.

Luego, en la noche, me dejaron a cargo de la bebé de 4 meses. No sé cuál es su pobema, pero por lo pronto era una cicatriz dolor postoperatorio, necesidad de comer por la boca, ansiedad de bebé, una gran irritación en la barriga, una mano que le rascaba la panza y la irritaba peor y para colmo, una graaaaaan cicatriz que la hace incargable por unos días por miedo a que se abra. Mamá y papá se fueron a cenar. Eso está muy bien, son lo más importante en la vida de esa niña y un factor importantísimo para su salud de ahora mismo y del futuro. Bebesita lloraba y lloraba cuando yo llegué. Hice shhhh shhh (obvio no para callarla, sino para calmarla). Se calmaba un poco, dos minutos y de nuevo llanto y grito. Movía sus patitas y sus manitas en una inconfundible solicitud de cárguenme por lo que más quieran. Lo bueno de que llore es que libera alguito de esa tensión e infelicidad, sería peor que entrara en un estado disociativo o en eso que se llama “desamparo aprendido”. Sabemos que está conectada con sus adultos. Maravilloso después de todos los meses que lleva en cuidados intensivos. Usé todos mis trucos, tomé un minuto para verla en acción y entender qué está viviendo, resolver de afuera hacia adentro: la cobija le raspaba la panza y con la mano entablillada se raspaba la irritación Y la herida que seguro le daba comezón y cada dos por tres botaba el chupón. Apliqué el remedio chupón con azuquítar y controlé todo lo controlable de su situación: la herida, la irritación, la mano que lo hacía todo peor, la falta de contacto físico, el miedo. La primera vez conseguí 5 minutos completos sin llorar y luego otros 5. Y luego con todo bajo control…. TREINTA Y CINCO MINUTOOOOOS de dejar en paz el bulbo raquídeo (máxima reacción de estrés). Claro que implicó tener siempre una sonrisa para que fuera lo primero que viera al abrir sus ojitos cada vez y mucho gugui gugui y cuidar mi propio lenguaje no verbal para que se sintiera segura, respirar rítmicamente, suavemente… pasó como 5 minutos sonriéndome. Éxito total. Logré darle un descansito al bulbo raquídeo y encargarme de desarrollar su cerebro límbico y con suerte, hasta su corteza cerebral.

Esos 35 minutos valen oro. Tal vez son la diferencia entre ser una adolescente en riesgo y una normal. Tal vez esos 35 minutos deshacen el daño de otros 35 de total desolación en su historia médica. Y tal vez si cada noche tiene 35 minutos donde su sistema detector de amenazas puede descansar, tal vez sí tendrá un mejor futuro. No sé. Lo importante es la apuesta, hacer todo, no darse por vencido con ningún niño y mucho muchísimo menos en etapas críticas del desarrollo cerebral. Por esa nenita y lo que pude hacer por ella valen la pena los estudios las desveladas los entrenamientos las inseguridades las vidas y las muertes el sol la luna y las estrellas. Así es como voy a salvar al mundo: niño por niño, sinapsis por sinapsis.

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