Emociones hospitalarias. Crónicas desde la montaña rusa.

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Racha obscura

Febrero 20, 2008 · No hay comentarios

A veces las emociones la historias las tristezas se me acumulan y no me doy cuenta. Hasta que por algo bobo me gana el llanto y entonces me doy cuenta.

Así, en reunión con mi Super-Visora me enteré de lo que mi corazón estaba cargando. Una grande, la ausencia del Principito. Yo lloraba lagrimotas. Ella preguntaba qué parte extrañaba, yo decía que extraño tener sus ojitos en el cuarto de juegos y sus pláticas y sus ocurrencias, aún cuando muchos días no tenía tiempo para pasar con él, cada entrada y salida de la unidad estaba ilumada por su presencia. Un poco de todo, el instinto maternal, verme reflejada en él, sentirme útil y el placer de conocerlo y estar ahí para él. Snif. Mi Super dijo que es como vivir una pequeña muerte de un ser querido. Así es.

Luego, uno cree que ya sabe lo peor de las historias de los niños, pero no. Resulta que muchas veces lo que vemos en el hospi es sólo la punta del iceberg, que hay historias de violencias abandonos dolores incapacidad atrás de eso. Un niño de 5 atacado por un perro y la familia lidiando con culpa en familia, y cada uno lidiando con su propio pasado de abusos y violencia. Y otro hijito sin poder visitar porque los papás no saben cómo hacerlo, a pesar de nuestros esfuerzos.

Niña de 5, con enfermedad degenerativa y los papás que no se ponen de acuerdo y como nadie toma una decisión sobre sus cuidados, parece que se tienen que involucrar otras instituciones de justicia y protección para los niños y transferir a la enana a otro hospital, donde no conoce a nadie y no tiene la relación que tiene con nosotros.

Niño de 15 con otra enfermedad degenerativa. La familia recibió la noticia la semana pasada de que su cerebro está invadido, no funciona más, y el crío está inconsciente. Familia decidió, tras mucha meditación y años de cuidado pensar en el bienestar de su chiquito que no es tan chiquito y dejarlo ir. El fin de semana lo desconectaron. Doble dolor, la familia tiene otros hijos, uno de ellos con la misma enfermedad, pero de 4 años.

Un crío de 10, antes fuerte y sano, luchando con la vida. En una fiesta se cae en la alberca, nadie lo ve, cuando lo sacan logran resucitarlo pero nunca recupera la consciencia. Los médicos no creen que sobreviva y si lo hace será en estado vegetativo. Papá nunca estuvo involucrado. Hospital firma petición y mueve influencias para que la mamá pueda salir de la cárcel antes de terminar su sentencia de 7 años y visitar al hijo. Alrededor de él mucha familia: tíos, abuelos, primos, amigos cercanos, amigos lejanos que estaban en la fiesta. Luego no lo ví. Lo transfirieron, tal vez, pero la familia se estaba preparando para dejarlo ir también.

Nuevo bebé en hospi, 6 meses, familia adorable, fuerte, leucemia grave y ahora sepsis. La familia por cuestiones religiosas no puede permitir transfusiones excepto de médula. La ley obliga, sin embargo, a reportar el caso y a darle tratamiento contra la voluntad de los padres. Los padres dicen hagámoslo así, con intervención legal. Pero no quieren que nadie en su familia se entere. Nosotros respetamos su decisión y cumplimos su deseo. Mucha mucha tristeza.

Un papá, por otro lado, papá soltero, adoptó un bebito abandonado. A los tres meses bebito desarrolla una enfermedad muy rara, congénita, que causa infecciones graves en pies y manos y en poco tiempo, la muerte. Eso me rompe en más pedazos el corazón. Fueron a otro hospital porque nosotros no tenemos el especialista que ellos necesitan, y yo no conocí al papá ni a bebé, pero me rompe el corazón su historia.

Así los días. Hoy empecé con bebita llorando por un catéter que no le podían poner, su hermanita vomitando de estrés de no ver a la mamá, y el nervio en el ambiente que eso causa, la enfermera con el corazón encogido, la mamá sufriendo más que la bebé,  todos tratando de justificarse, queriendo hacer el bien y sanar en lugar de lastimar, pero no siempre se puede, no tan directamente. Luego tuve reunión de información y planes de acción interdisciplinarios específicamente sobre los niños en la UCI (Cuidados intensivos) y salí de ahí más apachurrada, como sin gasolina me sentía.

Así es mi trabajo unas veces, unas rachas.

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Un nuevo amor

Febrero 3, 2008 · No hay comentarios

Tantos años después. He vuelto al hospital. Lo amo. Cada vez hago más cosas y cada vez más yo sola. Me gusta muchísimo. Mis días son mucho más intensos por lo mismo, ahora tengo objetivos con cada paciente/familia, me atrevo más a preguntar cosas y tomo más iniciativas en general. Mis supervisores me hechan muchas porras y me traen cortita en el mejor de los sentidos, involucrándome y coacheándome (dispensen el pochismo) y explicándome y corrigiéndome. Está muy chido. Nunca me había gustado tanto un trabajo, por eso también me pongo un poco nerviosa porque realmente quiero hacerlo muy bien y por muchos muchísimos años.

Hoy historia breve: me robaron el corazón… y de qué forma. Resulta que llegó un niño de 12 años con fiebres raras, que en un mes no le han dado al origen de la fiebre tras estudios y estudios, muchas hipótesis y nadie entiende nada, pero con unos antibióticos y paracetamol y muchos cuidados el crío va mejorando. Bueno, el niño es chido, pero su hermanito OH DIOS MÍOOOOOOOOO, lo amoooooo, me vuelve loca de ternura y de diversión. No es como otros niños que me roban el corazón y parecen desvalidos y los quiero salvar, nel, este niño tiene mamá papá abuelos tíos perro todo un sistema poderoso de apoyo y amor y no necesita que nadie le salve nada, familia muy sólida y cercana y divertida, etc. Así que me siento en paz.

El crío, a quien llamaré El Principito, tiene 9 años y quiere ser patinador (de patineta) profesional cuando sea grande. Tiene grandes problemas de atención y mucha energía, le encanta ver videos de acrobacias de patinetos en la compu y caricaturas violentas (guácala), jugar billar y cosas así. Pero he aprendido a ver más allá, desde un día que le pregunté cómo le había ido en la escuela y me soltó que más o menos porque se siente muy incómodo de que le pregunten cómo va su hermano todo el tiempo. Su hermano es su máximo ídolo pero pelean todo el tiempo porque el hermano no tiene la paciencia de jugar con loquito como el principito, principito se aburre fácil, tira las cosas cuando brinca, deja todo fuera de lugar, jajajaja, cambia de tema, y se pone como loco cuando come azúcar. Pero tiene un corazón hermoso, piensa en su hermano, le quiere regalar el mundo entero, hacerle tarjetas… y platica sus cosas, de la escuela, de la enfermedad del hermano, de sus abuelos, del perro que está entrenando, de las cosas que cuentan los niños de 9 años que son cool. Jaja. Además es bueno con los límites y considerado con los chiquitos, sabe hacer acuerdos y respetarlos y expresa sus sentimientos con la mayor desfachatez del mundo.

Unas veces trata de escandalizar, por ejemplo, el otro día me preguntó si podía hacer un hoyito en una pila y tirar el ácido al piso… ante lo cual yo me morí de la risa porque sabía que estaba jugando. Luego preguntó si mejor se lo podía beber, le dije que claro, que si le traía un vasito… jajajaja. Un día estábamos con otros niños haciendo jueguitos para predecir el futuro, y uno de sus mensajes era “te vas a morir”, sólo que pensaba regalarle el jueguito al hermano y le dije que tal vez era un poco de miedo escuchar eso cuando estás en el hospital, y se desanimó un poco, pero le dije que jugáramos nosotros con ése, y nos leyó el futuro raro a todos y nos reímos mucho, creo que le gustó saber que no nos espantamos con sus cosas y que lo escuchamos y que podemos contener sus múltiples e intensas emociones.

C uando me ve llegar dice Yei. Y nos abrazamos. AAAAAAAAHHHH LO AMOOOOO. Es súper divertido, chistoso, cariñoso, ocurrente, inteligente, y tiene una carita hermosa además. Pasa casi todas sus tardes en el hospital y entiende que a veces puedo pasar mucho tiempo con él y a veces no, y entonces hacemos acuerdos de qué se vale y qué no y los cumple tal cual. Qué dulzura. Tan cool y tan así y tan dulce. Todos los días llego a la casa a contarle al marido las puntadas del día, lo que dijo, lo que hizo, las caritas que hacía. Estoy en la baba total.

El punto es… que este lunes se me van a su casa. Se supone que estarán volviendo con frecuencia como pacientes externos, pero yo voy a extrañar el tenerlo siempre ahí y ver su carita todos los días, y que cuando siento que ya no puedo más de cansancio él siempre necesita más compañía y yo estoy sin descanso por estar con él. Cuando un paciente de esos con los que me encariño se va (Bebé 3 Hermanito, Infante Mostaza, por ejemplo) intento desapegarme un poco… nada, los sigo queriendo, pero me los imagino haciendo sus vidas felices fuera del hospi, y con éste crío lo único que me imagino es cuándo me lo encontraré en la calle, cuándo lo voy a ver otrao vez, cuándo irá de visita al hospi. BUAAAA. Ya voy a publicar esto porque si no, se me va otro año sin publicar ni compartir nada. Abur.

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Llevármelo a mi casa

Octubre 15, 2007 · No hay comentarios

Unas historias llegan a mi vida y luego se van. Unos niños no me los quiero llevar a mi casa. Pero unos sí. Ayer mismo, cuatro y medio. Pero sólo voy a contar de uno, el más urgente: el nuevo ídolo de mi corazón. No le puedo poner un nombre porque siento que ningún nombre le hace justicia.

Cuando yo llegué él estaba fuera de su cuarto esperando convivencia. Mi amigo Tomelenfermero me dijo que teníamos este niño de institución, o sea, de cuya familia biológica lo único que sabemos es que no es una buena opción, no es segura, está muy lejos de ser lo mejor para él. Historias de abuso y más de un hogar temporal de los que en verdad no son hogar. Es un chiquito de 6 años, con estatura de 8 y emociones de 4, un bebé hermoso. Nadie de la casa donde vive ahora estaba con él en el hospi. Su diagnóstico se llama en inglés failure to thrive, significa literalmente fracaso para prosperar o algo así, le dicen falta de crecimiento… es el síndrome típico del bebé de instituición que tiene todas las calorías que necesita pero no el amor, y entonces no aumentan de peso, no crecen, no se desarrollan. También se encuentra en ancianos abandonados y en general en personas emocionalmente abandonadas. A veces hay causas puramente fisiológicas si eso existe, o más bien, a veces encuentran el proceso fisiológico, pero generalmente los estudios no dan nada de información sobre el órgano problemático o el proceso que no funciona. Simplemente el cuerpo se niega a usar los nutrientes y a crecer. Y desde ahí se me rompe el corazón.

Fui por el chiquito a su cuarto y lo traje al cuarto de juegos. Normal, cuando un niño es alto par su edad automáticamente esperamos que se comporten como la edad que aparentan. Este gigantón era un bebé que quería jugar con las cosas de los preescolares. Se subió en un coche en el que no cabía, lo empujé alrededor haciendo sonidos de coche… pero pesaba mucho. Me recordó a Alicia vuelta gigante en la casa del conejo. Trató de brincar en los cojines de los bebitos, pero no había nada divertido para él. Jugamos videojuegos en su cuarto, carreras de coches, y me esperaba, y cuando sus hechizos me pegaban me decía ay perdón no quería, y me daba consejos para que mi coche no se estrellara. Bonito, no le importaba ganar, quería jugar. En todos los juegos incluía, compartía, pedía permiso, celebraba, todos ganábamos.

Lo preparé para un estudio y lo acompañé. En el camino, él quería manejar la silla de ruedas (por política del hospi hay que llevarla), apretar el botón del elevador, subirse bajars, hacerlo todo. Lo mejor fue cuando la radióloga le explicó lo que iban a hacer y él contersó emocionado que ya sbía porque yo le había dicho lo mismo. Estaba contento, activamente involucrado en su estudio. Quería mover todos los botones las palancas subirse a la máquina y jugar con todo.

En radio(logía) encontró una sillita que usan para amarrar a los bebés. Preguntó que era y la enfermera muy amable y tratando de explicar adecuadamente le dijo es una silla para bebés como en la que te ponía tu mamá en el coche cuando eras bebé. Al bebesito le cambió la cara. Fum, se le fue la risa. La enfermera preguntó ¿te acuerdas? Bebé chiquito dijo no, mi mamá no me ponía en una silla como esta en el coche. Esto pasó en un segundo. Luego entré yo y dije juguemos con el velcro de la silla. Y se dedicó seriamente a quitarlo y ponerlo. Luego hicimos el estudio. La hiperactividad le dificultaba quedarse quieto mucho tiempo, pero lo hizo maravillosamente bien, y claro que no lo hicimos quedarse quiero más de lo estrictamente necesario, tan mensos no semos.

Luego llegó una doctora y sus preguntas me enseñaron que nunca hay que asumir que los niños tiene una vida perfecta, mucho menos fácil. Aunque las estadísticas digan que una mayoría de niños viven con mamá y papá, es mejor preguntar. Doctora preguntó su edad escuela caricatura favorita color favorito con quién vives porqué tuviste que venir al hospital cómo está tu barriga, etc. Bien hecho, doctora, te la voy a copiar. después del estudio decidieron que necesitaban repetirlo a los 40 minutos. Y al chiquitín no le gustó porque moría de hambre. Se quejó, empezó a hablar como un bebé, a derretirse en su silla de ruedas, chiquitín. Reconocí su esfuerzo y su gran ayuda quedándose quieto en el estudio. Reconocí su hambre y su frustración. Reconocí que apesta no poder comer cuando se tiene hambre. Expliqué porqué era tan importante. Pactamos que esperaría. Luego en su cuarto lo dejé un momento y logró contenerse a pesar de que su comida estaba ahí.

Cuando lo dejé me dijo te puedes quedar si quieres. Le dije me gustaría mucho tengo que ir por mi comida. Me dijo la puedes traer aquí. Le dije que después de comer regresaba a jugar con él. En la vida real, quería llenarme de otros niños y otras historias porque me sentía un poco baja de pila. Mi corazoncito roto. Comí rápido y regresé por él y pintamos y jugamos y convivimos. Luego le dije qué lindo fue mi día contigo, me gustó mucho jugar contigo, gracias, adiós. Y me fui. Con todo y mi corazón crrac. Llegué a mi casa y lloré. Cuando le conté al marido lloré otra vez. Pienso en él y se me hace ojito lagrimoso.

Es un niñito sensible, lastimado, necesitado de amor y protección, de un espacio sano y predecible, de tiempo para asimilar, de estimulación para ponerse al corriente en el nivel de desarrollo, de una persona loca por él, que lo entienda, que no le dé más de una instrucción a la vez, de alguien que no le condicione el amor y la aceptación a su capacidad de permanecer quieto o de ser una persona que no es. Está cuchito el enano, pero está bien. Tiene todas las características de un niño que puede tener una buena vida, y todas las características de un niño en alto riesgo para un futuro violento y una mala vida. Y está justo en un momento donde todo importa. Y donde todavía todo puede pasar con él.

En el hospital no hubo una persona que le hiciera una mala cara, o siquiera una cara seria. Todos lo veían y lo saludaban y le sonreían, platicaban con él, reconocían sus esfuerzos, lo felicitaban, lo llenaban de reconocimiento y cumplidos y gente dedicándole tiempo y gente dicendo sí.

Al día siguiente ya no estaba. Hice todo lo que pude, lo que realmente pude, y lo hice con toda mi energía mi capacidad mi corazón. No sé si será mucho o poco. Tal vez recuerde el hospital como un lugar donde tuvo mucha comprensión y su corazón se alimentó, y tal vez seguirá buscando eso. La suerte es que el crío es encantador y eso aumenta las probablidades de que los adultos responsables que se encuentre en su vida lo quieran (y puedan) cuidar bien y estar ahí para él. Maestros, cuidadores, prefectos, trabajadores sociales, familia lejana, vecinos, todos cuentan. Mucho.

Yo queriendo salvar al mundo. Como que se me olvida que todos pueden con su destino, dice Hellinger. O no se me olvida, pero creo que a los 4-6-8 años, uno debería tener mucha ayuda y mucho amor para mejor cargarlo. Bebé bonito grandote hermoso chiquito superhéroe, te deseo que la gente que encuentres en la vida te entienda y te cuide y te ame con locura. Te deseo que tengas al menos una persona en la que confíes plenamente y te enseñe a confiar plenamente en ti. Te deseo una buena vida, con todo mi corazón.

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Noticias del Infante Mostaza

Octubre 7, 2007 · No hay comentarios

Gracias a todas las enfermeras, enfermeros, terapeutas, especialistas infantiles, médicos y médicas y todos los que han dedicados horas de su tiempo a cargar sobar platicar conocer entender mover a Infante Mostaza. Por suerte para él (y para la sociedad, la verdad), el crío llora cuando no está en brazos o involucrado en conversación o juego, así que se ha convertido en prioridad. En una semana, el cambio es radical: se encontró las manos, imita los ruidos, sonríe más, levanta su cabeza cuando está boca abajo y lo más impresionante, hace fuerza en las patitas cuando lo ponemos de pie… ¡¡¡¡¡¡se acaba de dar cuenta de que tiene piernaaaas!!!!! Cada minuto ha creado consistencia y la consistencia da frutos.

El apego es otro boleto, mi esperanza es que pronto se irá a su casa y estará justo a tiempo de apegarse a su familia, después de unas semanas o meses llorará cuando vea una persona nueva y cuando mamá se aleje aunque sea unos minutos, sonreirá ampliamente al ver unas caras y se esconderá de otras, y poco a poco irá sabiendo quiénes son los suyos y qué tan suyos son, y cuando sea grande podrá tener relaciones profundas, poderosas y amorosas con quien él quiera. Total, ¿no se trata de eso la vida?

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Coronel Mostaza

Octubre 2, 2007 · No hay comentarios

¿No se llamaba así un personaje de los Beatles? Ah, no, ese es Sargento Pimienta. jajaja. El Coronel Mostaza es del juego Clue. Pues yo tengo en el hospital a su subalterno, vendría siendo el Infante Mostaza. Muy adecuado porque en realidad es un bebito y está todo amarillo. A veces le digo que es amarillo porque está relleno de mostaza y entonces le hago como que me lo como y me le aviento al cuello y hago ruidos de león hambriento y luego hago chopitas, y el Infante Mostaza se ríe aaaaaaaampliamente y se le hacen hoyitos en los cachetotes. Una vez más, estoy enamorada de un bebé.

Infante Mostaza tiene 5 meses, todos ellos en el hospital y padres altamente ocupados (y si me preguntan, el papá es medio raro, drogas o neurosis o prisa, o todas las anteriores). Es un niño dedondito, con los esperados retrasos en el desarrollo por no tener un adulto constatemente que lo estimule, aunque las enfermeras lo quieren y lo cargan y tal y lo cuidan de lo mejor; a veces se lo ponen en cangurera mientras hacen sus expedientes y a Infante Mostaza le gusta, claro, le gusta que lo quieran y sentir humano cerquita, pero necesita más que eso. Necesita que enfermera deje de trabajar y le hable le cante le haga cariños le dé besos le haga juegos con las manos le haga gestos lo tenga sentado parado en el hombro en la barriga. Eso necesita para crecer sano, y como no lo tiene, bueno, pues apenas empieza a sostener la cabeza cuando se sienta (ésa es de los 3 meses), no trata de alcanzar cosas y no las puede sujetar (debería ser de 3 a 4 meses), no imita sonidos, no tiene nada de fuerza en las patitas, etc. Necesita una mamá o un papá que estén con él la mayor parte del tiempo y jueguen con él. Bueno, pero en dos semanas sí lo he visto cambiar. Sigue los objetos con la vista cuando hacen ruido, ya puede juntar sus manitas al frente y comérselas. Mucho trabajo para el adulto.

Yo no sé bien, tendré que preguntar, si el hospi determina que por salud bebé tiene que quedarse internado tanto tiempo ¿qué ofrece para no perjudicar su desarrollo? Ya sé que ofrece terapia física y ocupacional y mi área y enfermeras adorables y voluntarios y tal, pero no es suficiente. ¿Será que lo único suficiente no lo puede dar el hospital? ¿Es responsabilidad del hospital? Tal vez no, si el hospital es un hospital, no una mamá ni una casa cuna. Los papás seguramente quieren estar con sus bebés pero no pueden dividirse en tantas partes cuando hay otros hijos. Vaya parajoda.

Infante Mostaza duerme en un columpio a veces y a veces en su cunita. Y es chistoso ver a todo un equipo de adultos que han estudiado AÑOS de medicina casi taclearme para que no se me ocurra ir a despertarlo porque según ellos es de temperamento difícil, irritable, llora mucho. Chistoso o algo así, me dan ganas de agarralos a zapes. Ayer había dos enfermeras estudiantes DOS a cargo de él viéndolo dormir en el columpio. Infante Mostaza empieza a despertar y enfermeras hacen cara da horror, de verdad. Cargo a Infante Mostaza y le digo, pa que se enteren enfermeras, que es un niñito incomprendido, que claro que no es irritable, que es un angelito, que sólo necesita amor porque es un bebé y eso necesitan los bebés. Infante Mostaza se ríe conmigo y abre la boca para comerme cuando le doy besos en el cuello. Es para comérselo de verdad. Le pregunto a la enfermera que no huyó (sí, la otra huyó) si les han dado clases de desarrollo infantil, me dice que no. Le pregunto si ha trabajado con bebés, me dicen que no. Le pregunto si espera ser enfermera pediátrica, me dice que no y que ni le gustan los bebés porque no los entiende. Y yo …goenlahostia! Cómo la avientan así sin decirle nada. Seguro sus maestros son gente que cree que cualquiera sabe cargar un bebé, convivir con él, cuidarlo, estimularlo, y cétera… y claro cunado oyen llorar un bebé huyen porque no pueden con su angustia menos con la del bebé. Le dí una mini clase, le dije que lo cargara sin la sábana entre ellos, que Infante Mostaza necesita sentir contacto cercano, piel, calorcito y no cobija y sábana y cosas. Le dije que le gusta estar derechito, viendo el mundo y que su juego favorito es que le hablen y que se lo coman. Y se lo dejé y no sé cómo le habrá ido, a ninguno de los dos.

Ya. Sólo quiero agregar que para que un niño o bebé se beneficie al máximo de la convivencia con adultos no necesita que los adultos lo quieran, es más ni siquiera hace falta que les caiga bien… sólo necesita que lo entiendan, lo respeten y lo guíen. Pero ese es tema de otro post, se podría hacer una tesis de doctorado, me la voy a ahorrar y luego lo discuto en un post.

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Historia de amor

Octubre 1, 2007 · No hay comentarios

Una mamá tiene un bebé de 10 meses. Bebé tiene citas de rutina (varias) en centro médico torre de consultorios o lo que sea. Después de sus citas Mamá empieza a irse por donde llegó y su bebé SAZ fiebre altísima llanto inconsolable. Mamá piensa qué mejor lugar para que se enferme el hijo, piensa regresar al consultorio, pero entre los nervios y Bebé berreando de dolor y fiebre y horas de la noche, Mamá no encuentra el consultorio original. Mamá se mete a un consultorio e intenta pedir indicaciones, luego explicar su situacion, luego pedir ayuda. Mamá sólo habla chino.

Por obra gracia y bendición del destino la madre naturaleza el dios los dioses similares y conexos, justo en ese consultorio la chica que se encarga del archivo TAMBIÉN HABLA CHINO. Creánlo o no, así fue. Media hora después, mamá al borde del llanto, bebé más allá de todo borde, a alguien se le ocurre preguntarle, ella dice sí lo hablo, y traduce. La mandan a la sala de emergencias. Sí, a la nuestra. Y chica del archivo recoge sus cosas y se va, después de todo su día de trabajo, con mamá y bebé, a traducir y acompañar. Los recibimos, nos enteramos de la situación y le agradecemos a la chica del archivo. No sabemos muy bien si agradecemos en nombre del hospital, de mamá y bebé, de los médicos que entienden qué pasa, o de nosotras mismas que tenemos un poquito más de fe en la humanidad.

Bebé necesita IV, fluidos, antifiebre, etc. Antes de eso hicimos burbujas para Bebé, le gustaron, jugaba con ellas. A eso de las 9 de la noche voy a verlos de nuevo. Chica del archivo sigue ahí, se quedó con ellos muchas horas, no sé cuántas, muchas horas. Se quedó aún después de saber que la traductora estaba en camino y después de que llegó la traductora. Con su ayuda le pregunté a Mamá cómo estaba ella, cómo se sentía. Mamá dijo estoy bien pero preocupada por bebé, por tanto estrés, ¿no le hará mal?. Le dije que entiendo, que es normal, que sabemos que a Bebé no le gustó nada la IV y que lloró y gritó normal, no vimos una reacción que nos hiciera preocuparnos, todos los bebés y todas las personas tenemos estrés en nuestra vida. Le digo que lo mejor que puede hacer para que el estrés no sea un problema mayor es justo lo que ha estado haciendo desde que llegó: abrazarlo, besarlo, hablarle, cantarle, jugar con él, responder rápido a sus necesidades; esa es la mejor medicina y lo mejor que puede hacer por él. Le digo felicidades por su gran trabajo. Le digo que ya lo está ayudando. Le pregunto si ya cenó, me dice que no ha comido nada desde las 8 de la mañana. Casi me desmayo, quise gritar como guacamaya y correr como gallina sin cabeza porque sé que un nivel bajo de azúcar en sangre y tanto estrés es literalmente una tortura. No lo hago. Acabo de escuchar lo que comió antes de las 8 (ella quiere hablar, yo escucho). Le digo no te preocupes Mamá, nosotros te vamos a cuidar a ti.

Super-Visora les consiguió a las dos (Mamá y Chica del archivo) comida completa cortesía del hospital. Yo me fui porque acababa mi turno, pero Super-Visora me dijo tenías que haber visto cómo se le iluminó la cara cuando vio la charola con la cena. Cuánto amor. Gente cuidando gente. No sé si me maravilla más que las dos chino-parlantes se encontraran así, o que una de ellas tuviera el corazón para acompañar y apoyar a la otra. De cualquier manera, mi corazón salió esa noche de la sala de emergencias profundamente conmovido, encantado de ser testigo de ese amor.

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Vuelta al hospital

Agosto 24, 2007 · 1 comentario

¡¡¡YEEEEEI!!!!

Mi presencia hospitalaria estaba interrumpida porque si el verano y los cursos y tal, pero ya regresé. HOY. Oh, por dios. De nuevo familiarizarme con los olores los colores los sonidos. Huele a leche a medicamento a producto de limpieza silla de ruedas alcohol. Suena a máquinas que hacen bip cuando el suero acabó de pasar cuando se toma la radiografía cuando un aviso en el altavoz cuando papás niños enfermeros visitantes limpiadores. Gracias por el hospital.

El hospital de siempre. Y yo, otra persona. Tantito más leída, tantito más escrebida, tantito más pensada. El verano ha sido un proceso de formación intensa e intensiva. Ahora vuelvo y mi puesto tiene otro nombre y eso lo cambia todo. Esperan de mí otras cosas, yo espero de mí otras cosas, lo cambia todo. Ese nervio que sentía antes de entrar a cualquier cuarto ya no lo tengo. Esa sensación de que mucho de lo que sabía era más bien insitintivo no la tengo. Ahora más bien sé lo que sé (valga la rebuznancia) y que me preguuuuunten, y mi intuición claro viene siempre conmigo. Ahora me veo más desde afuera y entiendo más qué hago y me siento segura, eso también lo cambia todo. Cuando tuve angustia me senté a pensar y tenía en realidad elementos para pensar y llegar a una solución. O sea que sí estoy menos mensa que cuando empezó el verano. Yei.

También ayuda que cada persona que me vio me echó flores y qué bueno que volviste te extrañamos no te vayas nunca más ea ea baila baila u u !!!! La música siguió y siguió en mi corazón, y yo que no me acababa la sonrisa y el afecto el gusto y el hospital.

Y Bebé 3 Hermanito estaba ahí. Gordo. Cachetón. Con 4 dientes. Muchas nuevas historias que contar. ¡¡¡¡VIVA EL HOSPITAL!!!!!

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Epílogo con sabor a tamarindo (bueno, a Tamarinda)

Julio 3, 2007 · No hay comentarios

No se piense que mi abandono bloguístico se debe a mi corazón apachurrado. No. Nada de eso. De hecho, mi corazón está en paz y la muerte de Tamarinda tiene un lugar más lindo cada día. Al principio estaba un poco con la calma artificial de cuando las cosas se están preparando para explotar… (música de misterio). PERO entonces fui a correr, corrí mucho, sentí cómo cada vez que mis pies golpeaban fuerte el piso, la tristeza la maravilla la tranquilidad la bendición la confusión la ansiedad, todas las emociones se movían, como si brincaran en mi cuerpo de un lugar a otro. Después empecé a llorar, con fuerza. La loca del parque, seguro pensaban unos, pero me aguanté la pena. Corrí y lloré y corrí con toda mi fuerza en lugar de medirme como hago siempre, corrí hasta que no pude más de cansancio. Y luego sentí mi cuerpo libre, mi corazón limpio de enredos y desde entonces me siento contenta. Siento que puedo tocar el poder sanador de la muerte. Me siento poderosa, sé que puedo trabajar más y más en hospitales, aún con los niños muy enfermos. Además descubrí que es pronto para trabajar con niños en etapa terminal, pero no lo descarto para siempre. Lo dice mi amigo, la muerte es una bendición.

Gracias, Tamarinda, porque me regalaste un tesoro. Gracias porque tu muerte me ha traído mucha vida. Estás en mi historia, y en mi corazón. Tu muerte me ayudará a llevar vida a otros niños enfermos y hospitalizados.

Tengo más historias que contar. La de Lluvia, la de Bebé Furioso y la del Ninja hiperactivo. Pero como tengo tareas y reportes que entregar, me debo poner a trabajar en eso y tengo menos tiempo. Blog abandonado. No debo.

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