Emociones hospitalarias. Crónicas desde la montaña rusa.

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Coronel Mostaza

Octubre 2, 2007 · Dejar un comentario

¿No se llamaba así un personaje de los Beatles? Ah, no, ese es Sargento Pimienta. jajaja. El Coronel Mostaza es del juego Clue. Pues yo tengo en el hospital a su subalterno, vendría siendo el Infante Mostaza. Muy adecuado porque en realidad es un bebito y está todo amarillo. A veces le digo que es amarillo porque está relleno de mostaza y entonces le hago como que me lo como y me le aviento al cuello y hago ruidos de león hambriento y luego hago chopitas, y el Infante Mostaza se ríe aaaaaaaampliamente y se le hacen hoyitos en los cachetotes. Una vez más, estoy enamorada de un bebé.

Infante Mostaza tiene 5 meses, todos ellos en el hospital y padres altamente ocupados (y si me preguntan, el papá es medio raro, drogas o neurosis o prisa, o todas las anteriores). Es un niño dedondito, con los esperados retrasos en el desarrollo por no tener un adulto constatemente que lo estimule, aunque las enfermeras lo quieren y lo cargan y tal y lo cuidan de lo mejor; a veces se lo ponen en cangurera mientras hacen sus expedientes y a Infante Mostaza le gusta, claro, le gusta que lo quieran y sentir humano cerquita, pero necesita más que eso. Necesita que enfermera deje de trabajar y le hable le cante le haga cariños le dé besos le haga juegos con las manos le haga gestos lo tenga sentado parado en el hombro en la barriga. Eso necesita para crecer sano, y como no lo tiene, bueno, pues apenas empieza a sostener la cabeza cuando se sienta (ésa es de los 3 meses), no trata de alcanzar cosas y no las puede sujetar (debería ser de 3 a 4 meses), no imita sonidos, no tiene nada de fuerza en las patitas, etc. Necesita una mamá o un papá que estén con él la mayor parte del tiempo y jueguen con él. Bueno, pero en dos semanas sí lo he visto cambiar. Sigue los objetos con la vista cuando hacen ruido, ya puede juntar sus manitas al frente y comérselas. Mucho trabajo para el adulto.

Yo no sé bien, tendré que preguntar, si el hospi determina que por salud bebé tiene que quedarse internado tanto tiempo ¿qué ofrece para no perjudicar su desarrollo? Ya sé que ofrece terapia física y ocupacional y mi área y enfermeras adorables y voluntarios y tal, pero no es suficiente. ¿Será que lo único suficiente no lo puede dar el hospital? ¿Es responsabilidad del hospital? Tal vez no, si el hospital es un hospital, no una mamá ni una casa cuna. Los papás seguramente quieren estar con sus bebés pero no pueden dividirse en tantas partes cuando hay otros hijos. Vaya parajoda.

Infante Mostaza duerme en un columpio a veces y a veces en su cunita. Y es chistoso ver a todo un equipo de adultos que han estudiado AÑOS de medicina casi taclearme para que no se me ocurra ir a despertarlo porque según ellos es de temperamento difícil, irritable, llora mucho. Chistoso o algo así, me dan ganas de agarralos a zapes. Ayer había dos enfermeras estudiantes DOS a cargo de él viéndolo dormir en el columpio. Infante Mostaza empieza a despertar y enfermeras hacen cara da horror, de verdad. Cargo a Infante Mostaza y le digo, pa que se enteren enfermeras, que es un niñito incomprendido, que claro que no es irritable, que es un angelito, que sólo necesita amor porque es un bebé y eso necesitan los bebés. Infante Mostaza se ríe conmigo y abre la boca para comerme cuando le doy besos en el cuello. Es para comérselo de verdad. Le pregunto a la enfermera que no huyó (sí, la otra huyó) si les han dado clases de desarrollo infantil, me dice que no. Le pregunto si ha trabajado con bebés, me dicen que no. Le pregunto si espera ser enfermera pediátrica, me dice que no y que ni le gustan los bebés porque no los entiende. Y yo …goenlahostia! Cómo la avientan así sin decirle nada. Seguro sus maestros son gente que cree que cualquiera sabe cargar un bebé, convivir con él, cuidarlo, estimularlo, y cétera… y claro cunado oyen llorar un bebé huyen porque no pueden con su angustia menos con la del bebé. Le dí una mini clase, le dije que lo cargara sin la sábana entre ellos, que Infante Mostaza necesita sentir contacto cercano, piel, calorcito y no cobija y sábana y cosas. Le dije que le gusta estar derechito, viendo el mundo y que su juego favorito es que le hablen y que se lo coman. Y se lo dejé y no sé cómo le habrá ido, a ninguno de los dos.

Ya. Sólo quiero agregar que para que un niño o bebé se beneficie al máximo de la convivencia con adultos no necesita que los adultos lo quieran, es más ni siquiera hace falta que les caiga bien… sólo necesita que lo entiendan, lo respeten y lo guíen. Pero ese es tema de otro post, se podría hacer una tesis de doctorado, me la voy a ahorrar y luego lo discuto en un post.

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Bebé Furioso y los apellidos de alcurnia

Julio 17, 2007 · 3 comentarios

La historia de bebé furioso confirma mi teoría de que no existen niños malportados sino adultos irresponsables (o muy sopes para entender las necesidades de los niños).

Bebé Furioso no era Bebé Furioso en un prinicipio, obvio, hasta que lo hicieron enojar. Era Bebé Sociable, Bebé Meescondo, Bebé Tesonrío, Bebé Juegoconlapelota… que poco a poco se fue convirtiendo en Bebé Tenguambre, Bebé Yamecansé-del-hospital, Bebé Yameaburrí, Bebé Cámbienmeelpañal y Bebé Mamáhazmecaso. Pero Mamá no era Mamá Listaparahacermecargo-delhijoqueengendré, sino Mamá Tengoquevermicorreo, Mamá Mimailesmasimportante y no la juzguemos, tal vez también era Mamá Yotambiénquieroquealguiensehagacargodemí. Claro, pero Bebé lleva mano, qué se cree.

Así que en un momento yo lo que escuché era Bebé Auxilionadiemehacecaso, que se traducía en llanto y grito. Salí disparada a ver si accidente o ayuda requerida. Bebé, con todos su apellidos de alcurnia, estaba echado en el piso junto a la puerta llorando. Pregunté a Mamá si Bebé estaba bien (pregunta retórica, que mamá entendió como pregunta-pregunta). Sucedió la siguiente conversación:

Mamá: Sí, es que ya se aburrió, se quiere salir del cuarto de juegos.
Yo: ¿Quieres que lo lleve a dar la vuelta al pasillo?
Mamá: No, es que tiene caca, le tengo que cambiar el pañal.
Yo: ¿Quieres que te ayude con algo para que tú te puedas hacer cargo de él?
Mamá: No, es que tengo que pagar unas cosas del banco.
Yo: TOING… y luego lo que siguió fue conversación interna: y por eso Bebé Furiosoqueaestasalturas tirabapatadas, porque tú, con tu noción de tiempo de adulta decides que es más importante pagar tu cuenta ahoririritititita mismo, total, Bebé tiene la capacidad cerebral y emocional de ser paciente, de aguantar otros 15 minutos con el pañal con caca, su ansiedad de bebé, su aburrimiento y su cansancio, y sobre todo, la desesssssseperrrración y adrenralina de que Mamá sólo dice “ya vooooy” y nomás no va!!!!!

Una vez más …. goenla hostia! Y luego yo no sabía qué hacer, para proteger a Bebé Mevanadarungolpesiabrenlapuerta pero sin causar un conflicto con Mamá Estoyenmietapaegocéntrica de Nomeayudenyohagotodosola. Prioridad máxima: la seguridad de Bebé. Me paré junto a la puerta para evitar que la abrieran. Claro que recibí las patadas que me correspondían, para Bebé Sáquenmedeaquímeestoyvolviendoloco, yo era Gigante Malditaquiéneséstaporquésemeacercatanto-AUSILIOOOOO.

Hasta que Mamá se convirtió en Mamá Yameacordéquetengounhijo, o tal vez en Mamá Ahcómomolestaestaviejaasínosepuedeverelemail… lo importante es que se levantó de la compu, agarró a su mijito que se convirtió en Bebé Graciasmamáporsalvarmedelpeligro.

Lo dicho, Bebé Furioso, que a los ojos de algunos cuantos ignorantes e insensibles sería Bebé Berrinche, era simplemente Bebé Estoyenfalta, Bebé Necesito, Bebé Bebé, en síntesis. Y el que quiera discutirlo conmigo, será en vivo… esta es de las cosas que solamente se arreglan a golpes porque no acepto un argumento que no esté completamente del lado del bebé y sus necesidades. ¡JA!

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Sobre el daño cerebral

Mayo 22, 2007 · Dejar un comentario

Cuando el diagnóstico es cáncer, leucemias, enfermedades idiopáticas (o sea, que no se sabe de dónde vienen), uno entiende, yo entiendo. Entiendo que no hay razón ni predestino ni objetivo ulterior para las gaderas de la vida. Y listo. Cuando el daño cerebral es producto de una convulsión idopática, o de una condición de inicio repentino, da mucho dolor.

Pero cuando el daño cerebral es producto de la violencia, de un adulto maltratando a su hijo, o al hijo de alguien, entonces el daño cerebral es una bendición. Y otra vez me tienta la idea de que hay una razón, un orden, un espíritu que vela por algunos.

Una persona golpeó tanto a su hijo que le causó un daño neurológico irreversible. Coma, o estado vegetativo, o alguna forma de inconciencia. O eso espero. Espero que lo único que ese bebé pueda sentir en adelante, en lo que le queda de vida, sea el calorcito de una persona que lo quiere y lo cuida, el efecto flotante de la morfina, el vaivén de su columpio. Que nunca tenga que enfrentarse a su realidad, que nunca tenga que verbalizar lo que vivió. Espero que no sufra nunca más.

Morir NUNCA es lo peor. Con todo mi amor, con todo mi corazón, con lo más sagrado y amoroso de mi ser, le deseo la muerte. A ese bebé, a todos los niños irremediablemente maltratados, a todos los pacientes terminales, sobre todo a los que sufren, les deseo una buena muerte.

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En defensa de la infancia (…go en la hostia!)

Mayo 11, 2007 · Dejar un comentario

Ya lo dijimos, que los humanos necesitamos saber. Cuando los prejuicios nos lo permiten, queremos saber detalles, minucias de accidentes, si salió sangre o no, si las tripas estaban regadas por el quirófano o no, si la sutura se hizo con hilos o con grapas, si nos dejan ver la piel implantada o no, etc.

La curiosidad es natural, claro, pero aquí desde mi anonimato, le voy a pedir a la mamá metiche que me cae mal que se abstenga de acosar a la pequeña hermosa y poderosa Trabalenguas sobre los motivos que la hacen estar diariamente en sesión de juego en el hospital. Más todavía, que se abstenga de preguntarle de la condición de su hermano, de si ella es alta o bajita, de si usa pañal o no. Se lo dije ayer, que la dejara en paz… y trambién que no necesitábamos saber los detalles de el entrenamiento de esfínteres de sus hijos, MUCHO MENOS estando ellos presentes. Qué invasión.

Me molesta MUCHO cuando los adultos se sienten en propiedad de la privacidad de sus hijos… peor, de los hijos de otros. Se ponen a platicar así, con ellos enfrente, evidenciándolos, señalándolos, si come o no come, si llora o no llora, si le dan miedo los médicos o no, si ya había dejado el pañal pero otra vez está haciendo pipí en la cama. De entrada, las regresiones en cuestiones de desarrollo son normales en críos hospitalizados, sépanlo. Y lo que los niños necesitan es sentirse más seguros, más queridos, más estables, más en control.

Me molesta que los adultos asuman que el mundo de los niños sólo existe desde una perspectiva adulta, y que como ellos saben que una toma de sangre de ninguna manera implica sacar TODA la sangre del cuerpo, los niños lo deben saber también y si no es porque son tontos llorones y codependientes y quieren llamar la atención. Es todo falso. El mundo infantil existe desde una perspectiva infantil, para ellos es real. Hay monstruos en el closet y abajo de la cama, todos los médicos les quieren poner inyecciones, todos los procedimientos médicos duelen, sus papás podrían abandonarlos en el hospital. Entiéndanlo, el mundo infantil es real para ellos, y decirles “eresunmensoniño” no ayuda… al contrario, son más años de terapia. Un día sí van a crecer y a entender, y hay que decirles las cosas, pero no ahy que maltratarlos por ver el mundo con ojos infantiles. No shinguen.

Y POR CIERTO, si lo que quieren son detalles, róbense los expedientes, léanlos y luego cállense la boca.

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