Emociones hospitalarias. Crónicas desde la montaña rusa.

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Urgencias

Mayo 13, 2008 · Dejar un comentario

De febrero a mayo… demasiado tiempo sin escribir. No por falta de material sino de tiempo, aunque sí he estado pasando menos tiempo en el hospi, tengo historias que me dan vueltas en la cabeza y así. ¿Será que mi necesidad de desahogo es menor conforme me adapto al ambiente? ¿Será que este blog cumplió su función de ayudarme a sobrevivir entre IVs y críos enfermos y familias chuecas y la vida y la muerte abriéndose camino como pueden?

Hoy hay historia. Dos historias. De ayer. Para ponerlos en antecedentes, cuéntoles que como parte de mi entrenamiento me tocó estar en la Sala de Urgencias. Las primeras veces me tuve que salir de unos procedimientos por sentir que me desmayaba con la sangre, después superé esa parte, pero estaba segura de que nunca podría hacer ese trabajo entre tanta rpisa y tanto miedo de los niños y sus papás y tanto estrés. Y luego, me enamoré del lugar y del trabajo y del acelere, me enamoré perdidamente cuando ví lo importante de estar ahí para esas familias y esos niños. O sea, que evidentemente hay una gran parte de ego, porque en verdad que me siento más necesaria y más útil en la SU que en Piso (en adelante, léase SU como Sala de Urgencias y Piso con mayúscula como el área donde internan a los críos). También me gusta que todo sucede tan rápido que no me da tiempo de cuestionarme 20 veces qué haré que haré, o de dudar de mí misma, más bien el asunto es lanzarse y esperar que el paracaídas se abra, y si no se abre, entonces intentar caer con gracia… o al menos sobrevivir.

Ayer, por ejemplo, llegué a la SU y las llaves de la oficina no estaban. Así que me quedé sin los recursos y materiales educativos que normalmente tengo: libros, diagramas, muñecos, notas, etc. Ni siquiera tenía acceso a la computadora, pero no importó nada. Ni siquiera había acabado de dejar mis cosas cuando ya me estaba metiendo a distraer a un chiquito que le iban a poner una IV y luego con otra familia de la que no sabía NADA y así me tocó hacer las preguntas incorrectas y pasar los momentos incómodos y después de todo hacer: TA DAAAAAA, reverencia y listo. Y en esos momentos de total niideadequéestápasando y de dispénsemesiyalepreguntaronlomismo1000veces, una parte de se mantiene pensando que mi objetivo es apoyar a esa familia, hacerlos más fuertes, reducir el estrés en papás y niños, reducir la probabilidad y el impacto del trauma hospitalario, por lo que no me da tiempo de hacer pausa y pensar oh mi ego oh que mensa oh tal y tal.

Bueno, sin más material que mi información y mi formación, lo logré y hasta creo que lo logré muy bien. Claro que viéndolo de cerca, pienso ahora en cómo lo hubiera hecho mejor: si dentro de la evaluación tenía que haber preguntado tal y tal cosa, si dentro del juego tenía que haber incluido ciertas opciones, y así. Pienso, por ejemplo, que podía hacer usado la muñeca de una niña de 3 años para explicarle qué es un catéter urinario, y que hubiera podido hurtar un poco de solución de yodo y algodón para familiarizarla con el incio del procedimiento, y que si yo hubiera hecho todo eso, seguro todo el proceso hubiera sido más sencillo para ella… pero ayer no tuve tiempo y la verdad es que sólo se me ocurrió cuando ya le estaban poniendo el catéter y me acordé de todos los pasos. Hacía como 2 meses que no me tocaba estar en una de esas. Bueno, pequeña niña de ayer, lo siento que la preparación no fue la mejor del mundo. Lo siento que no tuvimos los materiales ni la creatividad para facilitarte el evento. La próxima vez, con el siguiente niño, será mucho mejor. Claro que eso a ti no te importa ni te consuela

Lo que a mí me consuela es pensar en lo que sí hice: establecerun relación de confianza con ella y su familia, dar ayuda y apoyo durante el procedimiento, preparar con todo detalle a la mamá, respetar su decisión de ser relevada por el papá a la mera hora, y facilitar y apoyar que la nena expresara su desacuerdo con el estúpido catéter. Oh demonios, me faltó hablar con la familia de qué tipo de comportamientos esperar de la nena durante los próximos días y cómo apoyarla cuando esté en casa… chale, yo estaba pensando que hice un gran trabajo y ahora pienso en todo lo que no hice, pero es que cuando iba a verlos de nuevo ya se habían ido a su casa. Mh. Bueno, de cualquier manera me queda la satisfacción de lo que sí hice y de que la próxima vez lo haré mejor. Así son las cosas en Urgencias.

Ah que yo iba a contar otra historia, pero es muy linda y vale la pena darle su propio post así que será a la vuelta.

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Historia de amor

Octubre 1, 2007 · Dejar un comentario

Una mamá tiene un bebé de 10 meses. Bebé tiene citas de rutina (varias) en centro médico torre de consultorios o lo que sea. Después de sus citas Mamá empieza a irse por donde llegó y su bebé SAZ fiebre altísima llanto inconsolable. Mamá piensa qué mejor lugar para que se enferme el hijo, piensa regresar al consultorio, pero entre los nervios y Bebé berreando de dolor y fiebre y horas de la noche, Mamá no encuentra el consultorio original. Mamá se mete a un consultorio e intenta pedir indicaciones, luego explicar su situacion, luego pedir ayuda. Mamá sólo habla chino.

Por obra gracia y bendición del destino la madre naturaleza el dios los dioses similares y conexos, justo en ese consultorio la chica que se encarga del archivo TAMBIÉN HABLA CHINO. Creánlo o no, así fue. Media hora después, mamá al borde del llanto, bebé más allá de todo borde, a alguien se le ocurre preguntarle, ella dice sí lo hablo, y traduce. La mandan a la sala de emergencias. Sí, a la nuestra. Y chica del archivo recoge sus cosas y se va, después de todo su día de trabajo, con mamá y bebé, a traducir y acompañar. Los recibimos, nos enteramos de la situación y le agradecemos a la chica del archivo. No sabemos muy bien si agradecemos en nombre del hospital, de mamá y bebé, de los médicos que entienden qué pasa, o de nosotras mismas que tenemos un poquito más de fe en la humanidad.

Bebé necesita IV, fluidos, antifiebre, etc. Antes de eso hicimos burbujas para Bebé, le gustaron, jugaba con ellas. A eso de las 9 de la noche voy a verlos de nuevo. Chica del archivo sigue ahí, se quedó con ellos muchas horas, no sé cuántas, muchas horas. Se quedó aún después de saber que la traductora estaba en camino y después de que llegó la traductora. Con su ayuda le pregunté a Mamá cómo estaba ella, cómo se sentía. Mamá dijo estoy bien pero preocupada por bebé, por tanto estrés, ¿no le hará mal?. Le dije que entiendo, que es normal, que sabemos que a Bebé no le gustó nada la IV y que lloró y gritó normal, no vimos una reacción que nos hiciera preocuparnos, todos los bebés y todas las personas tenemos estrés en nuestra vida. Le digo que lo mejor que puede hacer para que el estrés no sea un problema mayor es justo lo que ha estado haciendo desde que llegó: abrazarlo, besarlo, hablarle, cantarle, jugar con él, responder rápido a sus necesidades; esa es la mejor medicina y lo mejor que puede hacer por él. Le digo felicidades por su gran trabajo. Le digo que ya lo está ayudando. Le pregunto si ya cenó, me dice que no ha comido nada desde las 8 de la mañana. Casi me desmayo, quise gritar como guacamaya y correr como gallina sin cabeza porque sé que un nivel bajo de azúcar en sangre y tanto estrés es literalmente una tortura. No lo hago. Acabo de escuchar lo que comió antes de las 8 (ella quiere hablar, yo escucho). Le digo no te preocupes Mamá, nosotros te vamos a cuidar a ti.

Super-Visora les consiguió a las dos (Mamá y Chica del archivo) comida completa cortesía del hospital. Yo me fui porque acababa mi turno, pero Super-Visora me dijo tenías que haber visto cómo se le iluminó la cara cuando vio la charola con la cena. Cuánto amor. Gente cuidando gente. No sé si me maravilla más que las dos chino-parlantes se encontraran así, o que una de ellas tuviera el corazón para acompañar y apoyar a la otra. De cualquier manera, mi corazón salió esa noche de la sala de emergencias profundamente conmovido, encantado de ser testigo de ese amor.

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Tan tan quién toca la puerta…

Septiembre 19, 2007 · Dejar un comentario

Llegué a la unidad de cuidados intensivos (UCI) con toda mi emoción del día. Cuando estaba con los dos pies bien adentro del río me di cuenta de que todos los médicos y enfermeros estaban viendo hacia el mismo lugar: el centro de la UCI. Me hubiera sentido terriblemente inapropiada y fuera de lugar, excepto porque nadie me estaba viendoa mí… como de costumbre, el mundo no gira a mi alrededor. Mh. Todas sus caras de gran tristeza estaban viendo a la familia del bebé que acababa de morir, a los 12 días de nacido. La coordinadora me preguntó qué hacemos y yo me congelé. Dije no tengo idea. Me preguntó por los materiales de duelo que les dan a los familiares y el proceso que siguen, y yo, con la misma cara de dónde estoy qué hago aquí y qué año es este. Dije no tengo idea y no hay nadie más del área. Les mandé un mensaje y nadie respondió. Regresé al piso (es decir, donde no es la UCI) y como en ese sueño donde se mueren todos, me encontré a mi amigo Tomelenfermero que iba de salida y se regresó para darme los materiales. Son una jotería total los materiales: una linda cajita, una tarjeta que firmamos todos, un sobre con bolsita para poner un mechón del bebé, unos moldes para hacer una impresión de sus patitas y sus manitas, una cobijita muy mona (si me preguntan, la cobijita es el elemento más poderoso), información sobre lo que deben esperar y sobre cómo obtener ayuda si quieren… y hay también una cámara Polaroid porque algunas familias no tienen nada de fotos de sus bebés y quieren tomar una foto aunque sea después de muerto. Es muy triste. Muy triste muy triste. Mi amigo Tomelenfermero se fue.

La encargada de la UCI me dijo que ellas tenían los materiales, pero que querían a uno de nosotros para entregarlo y acompañar a la familia. En síntesis, estaban muy tristes y afectadas, tanto que no querían hacerse cargo de empezar con el duelo. Y a nosotros que nos coman los gusanos, obvio, que eso es parte de nuestro trabajo, pero nunca conocimos al bebé o su familia y además de que no había nadie, me explicó después uno de mis super-visores, no es demasiado buena la idea de que la familia conozca toda una nueva persona en ese momento, cuando lo que menos puede es pensar y lo que menos necesita es interferencias. Entonces no hicimos nada.

El resto de mi día lo pasé en el gugui gugui. Gracias al cielo. ¡Adiós bebé desconocido! ¡Sé feliz!

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Primer día en emergencias (¿y ahora quién podrá ayudarme?)

Septiembre 8, 2007 · 1 comentario

Parte de mis nuevas funciones es la sala de emergencias. Muy diferente el ambiente. Otros olores, otros colores, no es la tierra de los cariñositos, muchos adultos, pacientes adultos, enfermeras médicos técnicos corriendo, bacinicas pasando, camillas, gente de emergencias, policía. Y eso que no tenemos una sala de trauma… ¡CRISTO REDENTOR!

Por ahora la hago de aprendiz. Nueva supervisora, una que no conocía, es más, una parte de mí pensaba que la mujer era medio mensa… encantadora, sí, pero medio mensa. Y hoy que la ví en acción OH POR DIOS es encantadora y brillante, pero además ES DE ACERO, la mujer. No lo creería, pero hoy la ví cotorrear alegremente y sujetar la cabeza de un niño mientras al niño le engrapan la cabeza, literalmente. Niño Superhéroe se cayó de un árbol y se abrió la cabeza. Hospital, grapas, tal, eso no fue todo.

Antes de eso, bebesito (yo lo escribo con S, se ve más bonito) de 2 meses, fiebre de origen desconocido y deshidratación. Con esos bebés la fiebre se puede poner loca en muy poco tiempo y como su cuerpo es tan pequeño y sus sistema inmune tan menso todavía, infección no encontrada puede volverse sepsis en menos que lo cuento… el caso es que le hicieron TODOS los cultivos. PERO oh magia, el chupón con poquito de agua con azúcar los pone en un estado de gran felicidad y relajación, eso sumado con que este bebé tenía un umbral muy alto de dolor, hizo que el bebé no hiciera más que un gesto de incomodidad cuando le pusieron la aguja para la sangre y la IV.

No fue nada fácil la tarea de poner la IV… para un bebé tan chiquito, hubo que traer a 3 enfermeras todas poderosas en IVs de bebés y tal, pero nada, le cambiaban la liga de lugar, lo volteaban, pasaban por las dos manos, los bracitos, las patitas diminutas de bebé de 2 meses chiquito. Finalmente una de ellas encontró vena y se lanzó y BAM a la primera lo logró. Bebé estaba más molesto con el apachurradero de extremidades que con la aguja, por suerte. Aguja dentro, había que sacar sangre para laboratorio… y entonces estrujadero porque bebé deshidratado y la sangre no salía. Y luego empezó a salir, una gota de hermosa y roja sangre roja, otra gota y otra y otra más. Cambio de tubo. Y entonces fue cuando yo empecé a verlo todo negro, no porque me haya puesto pesimista, sino porque de verdad se me obscureció la vista, mi presión arterial salió corriendo y yo tras ella. Ja. Jajajajajaja. Y es que me pareció una gran falta de estilo desmayarme en la sala de emergencias, desconsiderado, poco creativo, lugar común, primero muerta. Salí un momento, me senté, respiré bien hondo y bebí agüita fría. El mundo dejó de dar vueltas y regresé.

Todo bien hasta que Superhéroe llegó con su descalabrada. Mi supervisora le limpió la cabeza mientras él nos contaba que su papá era mucho peor de niño y luego entró en detalle sobre sus heridas y aventuras, luego sobre su propia escuela y algunos rincones turísticos de la ciudad. El papá, con su propia camiseta con sangre, babeaba enamorado de su hijito. Superhéroe nos contó que cuando caía, trató de salvar su cabeza, o al menos su cerebro, dijo, haciendo su cabeza hacia adelante. Brillante. Mente fugaz, Superhéroe brillante (y encantador). Doctor llegó y contó sus planes: voy a poner medicina para que deje de doler, luego voy a limpiarte y luego voy a poner grapas. ¡CLARO QUE NO!, exclamó Superhéroe. Le explicaron que no son las mismas grapas que tiene en casa, que son especiales, Supervisora dijo “¿qué prefieres, verdad o mentira? yo prefiero decirte la verdad” Él movió la cabeza en señal de sí. La movió muy poco, porque para ese momento ya estaba haciendo de estatua sobre la mesa. El doctor ya había magullado la herida todo lo que quiso, metió dos palitos con algodón para ver la herida por dentro y la sangre ya había empezado a escurrir. Y después del TAC TAC TAC TAC de la engrapadora de cebezas yo salí huyendo (sí, una vez más). Traté de volver pero cuando volví me dio náusea y regresé a mi silla. Jajajajaja.

Y me da risa porque no entiendooooooo. He visto mucho peor. He visto críos con quemaduras graves y abiertas y sangrantes por TODO el cuerpo, he visto humores corporales escurrir de quemaduras y heridas grandes abiertas, he visto mucho más y bah, lo he visto con los mismos ojos que a una rama caída. Cuando empezó todo a girar me recordé una y otra vez que la materia orgánica y que es la misma sustancia y las mismas (o casi) moléculas que forman las plantas lo animales y la gente que amo (claro, a la otra también). Pero dio lo mismo. Y entonces tenía la angustia de qué van a pensar de mí, supervisora nueva, que no puedo con la chamba, que no soy adecuada, que tal vez otra persona… me pregunto si eso intervino en que la emoción escalara en asco y en oh dios voy a azotar cual res necesito una silla osiliooooo. Seguro hizo lo suyo.

Por ahora, además de tener todas mis esperanzas puestas en que poc a poc iré haciendo estómago (y camino al andar), estoy un poco en choc. ¿Un día YO voy a poder hacer eso? ¿Un día yo voy a tener toda esa información, capacidad, seguridad, audacia? En poco tiempo he dado un salto gigante, como dije en el post de antes, ¿pasará lo mismo con la sala de emergencias? Tengo tanto que aprendeeeeeer, estoy en pánicoooooooo, osiliooooooo. Bueno, no debo dejar que el pánico me inmobilice. Por suerte tengo mis sueños, seguro que sueño con grapas y superhéroes y venas invisibles y sangre de colores llenando tubos. Muchos sueños para asimilar mejor. Ahora hasta estoy dudando de lo que sé, ¿de verdad sé lo que sé? ¿de verdad voy a poder? Se ve tan grande, tan urgente, tan importante, tan grande, tan difícil ¿Y ahora quién podrá defenderme (de mí misma, claro)? OSILIOOOOOOOOOOO.

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Vuelta al hospital

Agosto 24, 2007 · 1 comentario

¡¡¡YEEEEEI!!!!

Mi presencia hospitalaria estaba interrumpida porque si el verano y los cursos y tal, pero ya regresé. HOY. Oh, por dios. De nuevo familiarizarme con los olores los colores los sonidos. Huele a leche a medicamento a producto de limpieza silla de ruedas alcohol. Suena a máquinas que hacen bip cuando el suero acabó de pasar cuando se toma la radiografía cuando un aviso en el altavoz cuando papás niños enfermeros visitantes limpiadores. Gracias por el hospital.

El hospital de siempre. Y yo, otra persona. Tantito más leída, tantito más escrebida, tantito más pensada. El verano ha sido un proceso de formación intensa e intensiva. Ahora vuelvo y mi puesto tiene otro nombre y eso lo cambia todo. Esperan de mí otras cosas, yo espero de mí otras cosas, lo cambia todo. Ese nervio que sentía antes de entrar a cualquier cuarto ya no lo tengo. Esa sensación de que mucho de lo que sabía era más bien insitintivo no la tengo. Ahora más bien sé lo que sé (valga la rebuznancia) y que me preguuuuunten, y mi intuición claro viene siempre conmigo. Ahora me veo más desde afuera y entiendo más qué hago y me siento segura, eso también lo cambia todo. Cuando tuve angustia me senté a pensar y tenía en realidad elementos para pensar y llegar a una solución. O sea que sí estoy menos mensa que cuando empezó el verano. Yei.

También ayuda que cada persona que me vio me echó flores y qué bueno que volviste te extrañamos no te vayas nunca más ea ea baila baila u u !!!! La música siguió y siguió en mi corazón, y yo que no me acababa la sonrisa y el afecto el gusto y el hospital.

Y Bebé 3 Hermanito estaba ahí. Gordo. Cachetón. Con 4 dientes. Muchas nuevas historias que contar. ¡¡¡¡VIVA EL HOSPITAL!!!!!

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