Emociones hospitalarias. Crónicas desde la montaña rusa.

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Otra vez con la verdad

Mayo 19, 2008 · No hay comentarios

La mayor parte de mi trabajo consiste en decirle la verdad a los niños. Verdades médicas, generalmente, relacionadas con dolor emocional o físico. Y además estar ahí para acompañarlos en el proceso de asimilar y superar esas verdades. Hoy estuve otra vez en Urgencias y no hubo niñosasí que tuve tiempo de pensar en situaciones de mi propia historia que me hicieron, tras muchas vueltas, estar profesionalmente en donde estoy:  en este papel de decir verdades duras y acompañar durante situaciones horribles. Casualmente, todas están relacionadas con cuestiones médicas. Claro que todo tiene que ir de acuerdo al nivel de desarrollo y comprensión de los críos, pero ya será en otra ocasión que discutamos las estrategias concretas. Por lo pronto, van las ancédotas específicas:

  • En cuarto de primaria me corté en un dedo. Era una herida chiquita pero profunda que sangraba y sangraba. Mi maestro, quien por cierto era mi ídolo, llegó con un algodón con alcohol y ante mi cara de oh demonios eso va a doler ni siquiera me dejó dudarlo. Con toda su pedagogía me dijo: aprieta los dientes y ve para otro lado, y me puso el alcohol. Y lo logramos. Me dolió mucho, claro, pero lo superé como las grandes y al final me sentía victoriosa.
  • Por esas mismas fechas, tenía aftas en la boca todo el tiempo. Y una doctora amiga de mi mamá me trajo una medicina. Literalmente me dijo: esto sabe a madres y arde como la chingada, pero te va a curar muy rápido. Tenía razón: un sabor ácido amargo horrible y un dolor que me sacó las lágrimas irremediablemente, pero me gustó saberlo de antemano, me gustó que me dijeran la verdad y estar preparada.
  • Cuando tenía doce años me abrí la cabeza cayéndome en la regadera. Me acuerdo de mi mamá diciéndole a mi hermana que fuera con el doctor de la esquina a preguntarle si hacía suturas. Y desde ahí recuerdo todo el tiempo estar en dolor y en pánico, todo el tiempo, nadie me oyó decir que no quería y nadie me dijo que no tenía otra opción. Todo mundo, con sus mejores intenciones, claro, desde mi familia hasta el médico, fingieron que yo no estaba ahí. O así me sentí yo.
  • La más poderosa, creo, fue cuando, también como a los 12 ó 13 años mi mamá se rompió un hueso de la pierna en una caída muy simple. Entre el estrés de todo mundo, una de sus amigas tuvo el acierto de sacarme de ahí, me llevó a comer. En el coche me dijo tu mamá tiene cáncer, muy fuerte, por eso se le rompió la pierna. Le pregunté, con la misma simpleza que ella utlizaba, si mi mamá se iba a curar. Me dijo que no sabía, que la primera vez que tuvo cáncer dijo que nunca más quería pasar por el tratamiento. Claro, en ese momento no pude concebir las dimensiones de lo que decía. Pero desde ese momento y hasta ahora le estoy profundamente agradecida. En medio de todo el caos que implica tener una madre enferma durante la mayor parte de la infancia, fue una bendición tener a alguien que se atreviera a decirme la verdad y aunque no podía hacer nada, era muy bueno saber qué estaba pasando.

Y de ahí, pal real.

Y por estas, y seguro otras muchas historias, es que hago lo que hago.

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Racha obscura

Febrero 20, 2008 · No hay comentarios

A veces las emociones la historias las tristezas se me acumulan y no me doy cuenta. Hasta que por algo bobo me gana el llanto y entonces me doy cuenta.

Así, en reunión con mi Super-Visora me enteré de lo que mi corazón estaba cargando. Una grande, la ausencia del Principito. Yo lloraba lagrimotas. Ella preguntaba qué parte extrañaba, yo decía que extraño tener sus ojitos en el cuarto de juegos y sus pláticas y sus ocurrencias, aún cuando muchos días no tenía tiempo para pasar con él, cada entrada y salida de la unidad estaba ilumada por su presencia. Un poco de todo, el instinto maternal, verme reflejada en él, sentirme útil y el placer de conocerlo y estar ahí para él. Snif. Mi Super dijo que es como vivir una pequeña muerte de un ser querido. Así es.

Luego, uno cree que ya sabe lo peor de las historias de los niños, pero no. Resulta que muchas veces lo que vemos en el hospi es sólo la punta del iceberg, que hay historias de violencias abandonos dolores incapacidad atrás de eso. Un niño de 5 atacado por un perro y la familia lidiando con culpa en familia, y cada uno lidiando con su propio pasado de abusos y violencia. Y otro hijito sin poder visitar porque los papás no saben cómo hacerlo, a pesar de nuestros esfuerzos.

Niña de 5, con enfermedad degenerativa y los papás que no se ponen de acuerdo y como nadie toma una decisión sobre sus cuidados, parece que se tienen que involucrar otras instituciones de justicia y protección para los niños y transferir a la enana a otro hospital, donde no conoce a nadie y no tiene la relación que tiene con nosotros.

Niño de 15 con otra enfermedad degenerativa. La familia recibió la noticia la semana pasada de que su cerebro está invadido, no funciona más, y el crío está inconsciente. Familia decidió, tras mucha meditación y años de cuidado pensar en el bienestar de su chiquito que no es tan chiquito y dejarlo ir. El fin de semana lo desconectaron. Doble dolor, la familia tiene otros hijos, uno de ellos con la misma enfermedad, pero de 4 años.

Un crío de 10, antes fuerte y sano, luchando con la vida. En una fiesta se cae en la alberca, nadie lo ve, cuando lo sacan logran resucitarlo pero nunca recupera la consciencia. Los médicos no creen que sobreviva y si lo hace será en estado vegetativo. Papá nunca estuvo involucrado. Hospital firma petición y mueve influencias para que la mamá pueda salir de la cárcel antes de terminar su sentencia de 7 años y visitar al hijo. Alrededor de él mucha familia: tíos, abuelos, primos, amigos cercanos, amigos lejanos que estaban en la fiesta. Luego no lo ví. Lo transfirieron, tal vez, pero la familia se estaba preparando para dejarlo ir también.

Nuevo bebé en hospi, 6 meses, familia adorable, fuerte, leucemia grave y ahora sepsis. La familia por cuestiones religiosas no puede permitir transfusiones excepto de médula. La ley obliga, sin embargo, a reportar el caso y a darle tratamiento contra la voluntad de los padres. Los padres dicen hagámoslo así, con intervención legal. Pero no quieren que nadie en su familia se entere. Nosotros respetamos su decisión y cumplimos su deseo. Mucha mucha tristeza.

Un papá, por otro lado, papá soltero, adoptó un bebito abandonado. A los tres meses bebito desarrolla una enfermedad muy rara, congénita, que causa infecciones graves en pies y manos y en poco tiempo, la muerte. Eso me rompe en más pedazos el corazón. Fueron a otro hospital porque nosotros no tenemos el especialista que ellos necesitan, y yo no conocí al papá ni a bebé, pero me rompe el corazón su historia.

Así los días. Hoy empecé con bebita llorando por un catéter que no le podían poner, su hermanita vomitando de estrés de no ver a la mamá, y el nervio en el ambiente que eso causa, la enfermera con el corazón encogido, la mamá sufriendo más que la bebé,  todos tratando de justificarse, queriendo hacer el bien y sanar en lugar de lastimar, pero no siempre se puede, no tan directamente. Luego tuve reunión de información y planes de acción interdisciplinarios específicamente sobre los niños en la UCI (Cuidados intensivos) y salí de ahí más apachurrada, como sin gasolina me sentía.

Así es mi trabajo unas veces, unas rachas.

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Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio

Octubre 17, 2007 · No hay comentarios

Lo dijo Serrat. Es una máxima en mi vida. Esta breve muy breve máxima es para contar las cosas que sienten las familias cuando el hijo que les nace no es como el que concibieron. Las cuento como son y pobre poooobre del que se atreva a juzgarlas. Si no pueden controlarse, mejor esperen un post más light. Si están dispuestos a saber, continúen.

Unas familias quieren hijos de un color y les salen de otro, otras quieren hijos hermosos y salen medio feítos, unas quieren hijos sociables y les salen tímidos, o hippies y les salen militares… y viceversa. Lo que no cambia es que todas las familas TODAS quieren hijos completos y sanos. No conozco una sola que en sus oraciones pida un hijito sin brazos, por ejemplo, o sordo o con luxación de cadera. Pero unos hijos así nacen y las familias andan por ahí con los corazones rotos y sintiendo cosas que les parecen horribles y pensando cosas que les parecen más horribles y que no se atreven a contar. Por ejemplos:

- Primero tienen que asumir que el hijo que soñaban no existe. Ese hijo está muerto. Exisitía en su mente y en sus ilusiones y ahora no está. En su lugar no quedó un hueco, quedó otro hijo que tiene muchas necesidades y que no se parece nada al que soñaron. Así que en lugar de la gran alegría del nacimiento que esperaban, tienen una muerte que lamentar, la de sus ilusiones, y eso es muy muy grande y doloroso.
- Ven al hijo que les tocó, con cosas incompletas, los ojos muy separados, la cabeza cuadrada, el paladar hendido, las orejas dobladas, los reflejos lentos, el estómago que regresa todo, la piel amarilla, los pulmones en lucha. Y no les gusta lo que ven, lo quieren regresar, quieren volver a empezar.
- Se sienten culpables por sentir estas cosas. Mamás y papás se preguntan qué hicieron mal, si fue algo que hicieron en el embarazo, si el embarazo fue complicado o asistido se preguntan si es un castigo por ir contra la voluntad de dios o la naturaleza.
- Se preguntan porqué no se hicieron más ultrasonidos, o menos, o porqué tomaron un medicamento o hicieron un coraje, se preguntan qué hubieran hecho si lo hubieran sabido al sexto mes de embarazo, al cuarto, al segundo… si hubiera sido mejor un aborto espontáneo o uno planeado.
- Se sienten peor, se preguntan cómo pueden pensar eso, el bebé está ahí y es una bendición, eso creen que tienen que pensar, pero es una bendición que no pidieron y en todo caso, no saben qué hacer con ella. Más bien les parece un castigo. Y les duele cantidad sentir eso.
- Tenían planes de tomar fotos, avisar a la familia, traer a amigos y familia de todos lados al nacimiento y luego a la casa. Ahora piensan que qué bueno que no pudieron venir, sienten que no tienen derecho a festejar, a enseñar sus bebés, a ponerles la ropa hermosa que les tejieron o posar en fotos que mandarán a todos por internet. No quieren hacer eso, quieren el menor ruido posible, la menor atención, otros médicos, otro diagnóstico, otros hijos.
- Se preguntan qué estaba haciendo su dios cuando estas cosas pasaron, porqué no les hizo caso, porqué permite esto, qué quiere de ellos, cuál es su mensaje. O se preguntan si dios es omnipotente como les dijeron, si dios existe.
- Se preguntan cuántas terapias, tratamientos, explicaciones, miradas en la calle, personas juzgándolos. Se preguntan por el futuro del bebé, su apariencia, sus capacidades, las escuelas, los amigos, los cuidados, si podrá ser independiente, si estará enojado con ellos, si podrán cuidarlo bien, si querrán cuidarlo bien. se preguntan cómo van a aceptarlos sus propios amigos, si la familia extendida los entenderá y apoyará.
- Juegan a ser optimistas a veces, hablan de posibilidaes, opciones, buen futuro, y luego se esconden en el clóset a llorar sin poder contenerse.
- Sienten miedo culpa dolor desesperanza rabia confusión desilusión más culpa miedo del presente y del futuro. Sienten que no merecen esto, que no lo quieren, que no tienen salida, que quieren desaparecer, que si el bebé tiene muerte de cuna tal vez sería mejor, lo asimilarían mejor, se dicen que no querían pensar eso, que no querían sentirlo, se juzgan ellos mismos, y a los demás, y pelean y se lastiman, porque no pueden evitarlo y no saben qué hacer con todas esas cosas que les explotan adentro y que no les parecen dignas de gente amorosa y buena como ellos.

Son ejemplos. Cada familia lo vive diferente. Sólo cuento lo que me cuentan y lo que veo y lo que leo. Estas familias, nunca se puede decir demasiado, no necesitan que las juzguen. No necesitan que las rescaten ni que sientan lástima por ellas. Necesitan que las entiendan y las respeten. Unas familias necesitan ayuda, apoyo, cercanía, organizar cosas con sus iguales, no con unos que se sienten superiores o privilegiados. Necesitan la ayuda de sus iguales. A veces sólo necesitan que alguien escuche. A veces necesitan que las dejen en paz para vivir sus duelos y asimilar la vida. Y cada mamá y cada papá hace lo mejor que puede.

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Llevármelo a mi casa

Octubre 15, 2007 · No hay comentarios

Unas historias llegan a mi vida y luego se van. Unos niños no me los quiero llevar a mi casa. Pero unos sí. Ayer mismo, cuatro y medio. Pero sólo voy a contar de uno, el más urgente: el nuevo ídolo de mi corazón. No le puedo poner un nombre porque siento que ningún nombre le hace justicia.

Cuando yo llegué él estaba fuera de su cuarto esperando convivencia. Mi amigo Tomelenfermero me dijo que teníamos este niño de institución, o sea, de cuya familia biológica lo único que sabemos es que no es una buena opción, no es segura, está muy lejos de ser lo mejor para él. Historias de abuso y más de un hogar temporal de los que en verdad no son hogar. Es un chiquito de 6 años, con estatura de 8 y emociones de 4, un bebé hermoso. Nadie de la casa donde vive ahora estaba con él en el hospi. Su diagnóstico se llama en inglés failure to thrive, significa literalmente fracaso para prosperar o algo así, le dicen falta de crecimiento… es el síndrome típico del bebé de instituición que tiene todas las calorías que necesita pero no el amor, y entonces no aumentan de peso, no crecen, no se desarrollan. También se encuentra en ancianos abandonados y en general en personas emocionalmente abandonadas. A veces hay causas puramente fisiológicas si eso existe, o más bien, a veces encuentran el proceso fisiológico, pero generalmente los estudios no dan nada de información sobre el órgano problemático o el proceso que no funciona. Simplemente el cuerpo se niega a usar los nutrientes y a crecer. Y desde ahí se me rompe el corazón.

Fui por el chiquito a su cuarto y lo traje al cuarto de juegos. Normal, cuando un niño es alto par su edad automáticamente esperamos que se comporten como la edad que aparentan. Este gigantón era un bebé que quería jugar con las cosas de los preescolares. Se subió en un coche en el que no cabía, lo empujé alrededor haciendo sonidos de coche… pero pesaba mucho. Me recordó a Alicia vuelta gigante en la casa del conejo. Trató de brincar en los cojines de los bebitos, pero no había nada divertido para él. Jugamos videojuegos en su cuarto, carreras de coches, y me esperaba, y cuando sus hechizos me pegaban me decía ay perdón no quería, y me daba consejos para que mi coche no se estrellara. Bonito, no le importaba ganar, quería jugar. En todos los juegos incluía, compartía, pedía permiso, celebraba, todos ganábamos.

Lo preparé para un estudio y lo acompañé. En el camino, él quería manejar la silla de ruedas (por política del hospi hay que llevarla), apretar el botón del elevador, subirse bajars, hacerlo todo. Lo mejor fue cuando la radióloga le explicó lo que iban a hacer y él contersó emocionado que ya sbía porque yo le había dicho lo mismo. Estaba contento, activamente involucrado en su estudio. Quería mover todos los botones las palancas subirse a la máquina y jugar con todo.

En radio(logía) encontró una sillita que usan para amarrar a los bebés. Preguntó que era y la enfermera muy amable y tratando de explicar adecuadamente le dijo es una silla para bebés como en la que te ponía tu mamá en el coche cuando eras bebé. Al bebesito le cambió la cara. Fum, se le fue la risa. La enfermera preguntó ¿te acuerdas? Bebé chiquito dijo no, mi mamá no me ponía en una silla como esta en el coche. Esto pasó en un segundo. Luego entré yo y dije juguemos con el velcro de la silla. Y se dedicó seriamente a quitarlo y ponerlo. Luego hicimos el estudio. La hiperactividad le dificultaba quedarse quieto mucho tiempo, pero lo hizo maravillosamente bien, y claro que no lo hicimos quedarse quiero más de lo estrictamente necesario, tan mensos no semos.

Luego llegó una doctora y sus preguntas me enseñaron que nunca hay que asumir que los niños tiene una vida perfecta, mucho menos fácil. Aunque las estadísticas digan que una mayoría de niños viven con mamá y papá, es mejor preguntar. Doctora preguntó su edad escuela caricatura favorita color favorito con quién vives porqué tuviste que venir al hospital cómo está tu barriga, etc. Bien hecho, doctora, te la voy a copiar. después del estudio decidieron que necesitaban repetirlo a los 40 minutos. Y al chiquitín no le gustó porque moría de hambre. Se quejó, empezó a hablar como un bebé, a derretirse en su silla de ruedas, chiquitín. Reconocí su esfuerzo y su gran ayuda quedándose quieto en el estudio. Reconocí su hambre y su frustración. Reconocí que apesta no poder comer cuando se tiene hambre. Expliqué porqué era tan importante. Pactamos que esperaría. Luego en su cuarto lo dejé un momento y logró contenerse a pesar de que su comida estaba ahí.

Cuando lo dejé me dijo te puedes quedar si quieres. Le dije me gustaría mucho tengo que ir por mi comida. Me dijo la puedes traer aquí. Le dije que después de comer regresaba a jugar con él. En la vida real, quería llenarme de otros niños y otras historias porque me sentía un poco baja de pila. Mi corazoncito roto. Comí rápido y regresé por él y pintamos y jugamos y convivimos. Luego le dije qué lindo fue mi día contigo, me gustó mucho jugar contigo, gracias, adiós. Y me fui. Con todo y mi corazón crrac. Llegué a mi casa y lloré. Cuando le conté al marido lloré otra vez. Pienso en él y se me hace ojito lagrimoso.

Es un niñito sensible, lastimado, necesitado de amor y protección, de un espacio sano y predecible, de tiempo para asimilar, de estimulación para ponerse al corriente en el nivel de desarrollo, de una persona loca por él, que lo entienda, que no le dé más de una instrucción a la vez, de alguien que no le condicione el amor y la aceptación a su capacidad de permanecer quieto o de ser una persona que no es. Está cuchito el enano, pero está bien. Tiene todas las características de un niño que puede tener una buena vida, y todas las características de un niño en alto riesgo para un futuro violento y una mala vida. Y está justo en un momento donde todo importa. Y donde todavía todo puede pasar con él.

En el hospital no hubo una persona que le hiciera una mala cara, o siquiera una cara seria. Todos lo veían y lo saludaban y le sonreían, platicaban con él, reconocían sus esfuerzos, lo felicitaban, lo llenaban de reconocimiento y cumplidos y gente dedicándole tiempo y gente dicendo sí.

Al día siguiente ya no estaba. Hice todo lo que pude, lo que realmente pude, y lo hice con toda mi energía mi capacidad mi corazón. No sé si será mucho o poco. Tal vez recuerde el hospital como un lugar donde tuvo mucha comprensión y su corazón se alimentó, y tal vez seguirá buscando eso. La suerte es que el crío es encantador y eso aumenta las probablidades de que los adultos responsables que se encuentre en su vida lo quieran (y puedan) cuidar bien y estar ahí para él. Maestros, cuidadores, prefectos, trabajadores sociales, familia lejana, vecinos, todos cuentan. Mucho.

Yo queriendo salvar al mundo. Como que se me olvida que todos pueden con su destino, dice Hellinger. O no se me olvida, pero creo que a los 4-6-8 años, uno debería tener mucha ayuda y mucho amor para mejor cargarlo. Bebé bonito grandote hermoso chiquito superhéroe, te deseo que la gente que encuentres en la vida te entienda y te cuide y te ame con locura. Te deseo que tengas al menos una persona en la que confíes plenamente y te enseñe a confiar plenamente en ti. Te deseo una buena vida, con todo mi corazón.

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Historia de amor

Octubre 1, 2007 · No hay comentarios

Una mamá tiene un bebé de 10 meses. Bebé tiene citas de rutina (varias) en centro médico torre de consultorios o lo que sea. Después de sus citas Mamá empieza a irse por donde llegó y su bebé SAZ fiebre altísima llanto inconsolable. Mamá piensa qué mejor lugar para que se enferme el hijo, piensa regresar al consultorio, pero entre los nervios y Bebé berreando de dolor y fiebre y horas de la noche, Mamá no encuentra el consultorio original. Mamá se mete a un consultorio e intenta pedir indicaciones, luego explicar su situacion, luego pedir ayuda. Mamá sólo habla chino.

Por obra gracia y bendición del destino la madre naturaleza el dios los dioses similares y conexos, justo en ese consultorio la chica que se encarga del archivo TAMBIÉN HABLA CHINO. Creánlo o no, así fue. Media hora después, mamá al borde del llanto, bebé más allá de todo borde, a alguien se le ocurre preguntarle, ella dice sí lo hablo, y traduce. La mandan a la sala de emergencias. Sí, a la nuestra. Y chica del archivo recoge sus cosas y se va, después de todo su día de trabajo, con mamá y bebé, a traducir y acompañar. Los recibimos, nos enteramos de la situación y le agradecemos a la chica del archivo. No sabemos muy bien si agradecemos en nombre del hospital, de mamá y bebé, de los médicos que entienden qué pasa, o de nosotras mismas que tenemos un poquito más de fe en la humanidad.

Bebé necesita IV, fluidos, antifiebre, etc. Antes de eso hicimos burbujas para Bebé, le gustaron, jugaba con ellas. A eso de las 9 de la noche voy a verlos de nuevo. Chica del archivo sigue ahí, se quedó con ellos muchas horas, no sé cuántas, muchas horas. Se quedó aún después de saber que la traductora estaba en camino y después de que llegó la traductora. Con su ayuda le pregunté a Mamá cómo estaba ella, cómo se sentía. Mamá dijo estoy bien pero preocupada por bebé, por tanto estrés, ¿no le hará mal?. Le dije que entiendo, que es normal, que sabemos que a Bebé no le gustó nada la IV y que lloró y gritó normal, no vimos una reacción que nos hiciera preocuparnos, todos los bebés y todas las personas tenemos estrés en nuestra vida. Le digo que lo mejor que puede hacer para que el estrés no sea un problema mayor es justo lo que ha estado haciendo desde que llegó: abrazarlo, besarlo, hablarle, cantarle, jugar con él, responder rápido a sus necesidades; esa es la mejor medicina y lo mejor que puede hacer por él. Le digo felicidades por su gran trabajo. Le digo que ya lo está ayudando. Le pregunto si ya cenó, me dice que no ha comido nada desde las 8 de la mañana. Casi me desmayo, quise gritar como guacamaya y correr como gallina sin cabeza porque sé que un nivel bajo de azúcar en sangre y tanto estrés es literalmente una tortura. No lo hago. Acabo de escuchar lo que comió antes de las 8 (ella quiere hablar, yo escucho). Le digo no te preocupes Mamá, nosotros te vamos a cuidar a ti.

Super-Visora les consiguió a las dos (Mamá y Chica del archivo) comida completa cortesía del hospital. Yo me fui porque acababa mi turno, pero Super-Visora me dijo tenías que haber visto cómo se le iluminó la cara cuando vio la charola con la cena. Cuánto amor. Gente cuidando gente. No sé si me maravilla más que las dos chino-parlantes se encontraran así, o que una de ellas tuviera el corazón para acompañar y apoyar a la otra. De cualquier manera, mi corazón salió esa noche de la sala de emergencias profundamente conmovido, encantado de ser testigo de ese amor.

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Sobre el daño cerebral

Mayo 22, 2007 · No hay comentarios

Cuando el diagnóstico es cáncer, leucemias, enfermedades idiopáticas (o sea, que no se sabe de dónde vienen), uno entiende, yo entiendo. Entiendo que no hay razón ni predestino ni objetivo ulterior para las gaderas de la vida. Y listo. Cuando el daño cerebral es producto de una convulsión idopática, o de una condición de inicio repentino, da mucho dolor.

Pero cuando el daño cerebral es producto de la violencia, de un adulto maltratando a su hijo, o al hijo de alguien, entonces el daño cerebral es una bendición. Y otra vez me tienta la idea de que hay una razón, un orden, un espíritu que vela por algunos.

Una persona golpeó tanto a su hijo que le causó un daño neurológico irreversible. Coma, o estado vegetativo, o alguna forma de inconciencia. O eso espero. Espero que lo único que ese bebé pueda sentir en adelante, en lo que le queda de vida, sea el calorcito de una persona que lo quiere y lo cuida, el efecto flotante de la morfina, el vaivén de su columpio. Que nunca tenga que enfrentarse a su realidad, que nunca tenga que verbalizar lo que vivió. Espero que no sufra nunca más.

Morir NUNCA es lo peor. Con todo mi amor, con todo mi corazón, con lo más sagrado y amoroso de mi ser, le deseo la muerte. A ese bebé, a todos los niños irremediablemente maltratados, a todos los pacientes terminales, sobre todo a los que sufren, les deseo una buena muerte.

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En la cresta de la montaña rusa, ¡levanten sus bracitooooooos!

Abril 18, 2007 · No hay comentarios

Gran día gran en el hospi.

Tamara está de lo más bien. La enfermedad, como por arte de magia, está desapareciendo de su cuerpo… ¡¡¡adiós leucemia, adiós!!!

Bebé 1 se va hoy a casa. ¡¡¡Adiós Bebé 1, adiós!!! Fui con su mamichi y le di besos y abrazos y despedidas. A Bebé 1 le dije que ojalá que sea un bebé muy sano y muy feliz.

Cargué un rato a Bebé 3 Hermanito, mientras su mamá me platicaba más cosas de sus historias, y a mí se me caía la baba de la impresión, de las formas diferentes de organizar las familias, de lo que uno ve como normal y como anormal. Su mamá de verdad que tenía necesidad de hablar. Me contaba todo, las llamadas, las historias, el pasado, los enojos, las flores, las envidias. Gracias, Mamá de Bebé 3 Hermanito por tus pláticas.

Me siento feliz. Y como estaba tan contenta me quedé una hora más de lo que debía. eso no es bueno, porque he decidido quedarme sólo mis horas, así sé que tengo X horas cada día para salvar al mundo con mi corazón. Y sólo esas X horas. Y si en otro momento el mundo se cae (la verdad es que con o sin mí, se caerá) yo le avisé al destino que no iba a estar, que no contara conmigo a esas horas, etc. También implica sentirme superheroína, pero sólo durante mi turno. ¿ME EXPLICO?

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La vida no es justa

Abril 16, 2007 · No hay comentarios

Bien lo decía Scar en el rey León. Y el asunto es que llevo años preguntándome si la vida no es justa. Y no es que ahora piense que es injusta, es simplemente que esos calificativos, justicia e injusticia, no aplican; son como de otro mundo.

Hay un cuarto de hospital, mismo cuarto, dividido por una cortina nada más. En un lado vive desde que nació un bebé, llamémosle Bebé 1. Le acaban de hacer una operación que la faltaba y que le permitió, por primera vez desde que nació, comer por su boca. Es más yo estuve ahí cuando le dieron de comer la primera vez, él estaba bajo una máquina de ultrasonido resonancia o una cosa de esas y yo con chaleco anti radiación a un metro de distancia. La emoción de la tecnología y ver el cuerpo por dentro, que es mi debilidad; también la emoción de escuchar el diagnóstico, y es que probablemente nunca podrá comer mientras esté acostado. El doctor decía “cuando sea adolescente no podrá estar acostado frente a la TV comiendo, va a tener que sentarse muy derechito”. Y a mí se me hacían agua mis ojitos de imaginarme a ese crío maravilloso al que vi sonreír por primera vez, patear los juguetes y engordar gramo por gramo, que he arrullado varias veces hasta que se queda dormido en mis brazos y con mis canciones… un día será un adolescente necio, que comerá comida chatarra frente a la TV. Me llena de alegría, el crío tiene un futuro, tendrá los problemas que cualquier otro hijo de vecino. ¡YEEEEEEEI! Luego me dio apachurramiento porque se irá del hospi, pero tengo tiempo para irme preparando y es por una razón tan tan tan buena y feliz.

La inaplicabilidad de la justicia viene porque en el mismo cuarto, al otro lado de la cortina “vive” otro bebé. Bebé 2 era feliz en casa disfrazándose de hombre araña y un día cataplum, convulsión, daño cerebral, estado vegetativo de por vida. No saben si pueda volver a moverse por él mismo, ya no digamos hablar. Es un misterio si oye o ve algo. Parece que con el tiempo se va deteriorando, fiebres, infecciones. Su mamá por fin pudo mencionar la palabra “muerte” para hablar de las expectativas respecto a Bebé 2. En cada ingreso de la familia al hospi veo como sus esperanzas se hacen más chiquitas.

Y no me atrevo a decir que es injusto lo que le pasa a bebé 2 y su familia. Porque implicaría que lo que pasa con Bebé 1 es justo. Sobre todo, implicaria una voluntad suprema actuando en favor de unos y en contra de otros, y eso sí que no lo puedo soportar. La vida no es justa, pero en estos asuntos, tampoco es injusta. Más bien, nadie merece estas cosas, porque están más allá de lo merecido o no. Esto es pura gratuidad, puro azar, eso quiero pensar. Puro destino, un destino abúlico, no personal, matemático, caótico.

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