Emociones hospitalarias. Crónicas desde la montaña rusa.

Entradas clasificadas como ‘Cuerpo emocional’

Llevármelo a mi casa

Octubre 15, 2007 · Dejar un comentario

Unas historias llegan a mi vida y luego se van. Unos niños no me los quiero llevar a mi casa. Pero unos sí. Ayer mismo, cuatro y medio. Pero sólo voy a contar de uno, el más urgente: el nuevo ídolo de mi corazón. No le puedo poner un nombre porque siento que ningún nombre le hace justicia.

Cuando yo llegué él estaba fuera de su cuarto esperando convivencia. Mi amigo Tomelenfermero me dijo que teníamos este niño de institución, o sea, de cuya familia biológica lo único que sabemos es que no es una buena opción, no es segura, está muy lejos de ser lo mejor para él. Historias de abuso y más de un hogar temporal de los que en verdad no son hogar. Es un chiquito de 6 años, con estatura de 8 y emociones de 4, un bebé hermoso. Nadie de la casa donde vive ahora estaba con él en el hospi. Su diagnóstico se llama en inglés failure to thrive, significa literalmente fracaso para prosperar o algo así, le dicen falta de crecimiento… es el síndrome típico del bebé de instituición que tiene todas las calorías que necesita pero no el amor, y entonces no aumentan de peso, no crecen, no se desarrollan. También se encuentra en ancianos abandonados y en general en personas emocionalmente abandonadas. A veces hay causas puramente fisiológicas si eso existe, o más bien, a veces encuentran el proceso fisiológico, pero generalmente los estudios no dan nada de información sobre el órgano problemático o el proceso que no funciona. Simplemente el cuerpo se niega a usar los nutrientes y a crecer. Y desde ahí se me rompe el corazón.

Fui por el chiquito a su cuarto y lo traje al cuarto de juegos. Normal, cuando un niño es alto par su edad automáticamente esperamos que se comporten como la edad que aparentan. Este gigantón era un bebé que quería jugar con las cosas de los preescolares. Se subió en un coche en el que no cabía, lo empujé alrededor haciendo sonidos de coche… pero pesaba mucho. Me recordó a Alicia vuelta gigante en la casa del conejo. Trató de brincar en los cojines de los bebitos, pero no había nada divertido para él. Jugamos videojuegos en su cuarto, carreras de coches, y me esperaba, y cuando sus hechizos me pegaban me decía ay perdón no quería, y me daba consejos para que mi coche no se estrellara. Bonito, no le importaba ganar, quería jugar. En todos los juegos incluía, compartía, pedía permiso, celebraba, todos ganábamos.

Lo preparé para un estudio y lo acompañé. En el camino, él quería manejar la silla de ruedas (por política del hospi hay que llevarla), apretar el botón del elevador, subirse bajars, hacerlo todo. Lo mejor fue cuando la radióloga le explicó lo que iban a hacer y él contersó emocionado que ya sbía porque yo le había dicho lo mismo. Estaba contento, activamente involucrado en su estudio. Quería mover todos los botones las palancas subirse a la máquina y jugar con todo.

En radio(logía) encontró una sillita que usan para amarrar a los bebés. Preguntó que era y la enfermera muy amable y tratando de explicar adecuadamente le dijo es una silla para bebés como en la que te ponía tu mamá en el coche cuando eras bebé. Al bebesito le cambió la cara. Fum, se le fue la risa. La enfermera preguntó ¿te acuerdas? Bebé chiquito dijo no, mi mamá no me ponía en una silla como esta en el coche. Esto pasó en un segundo. Luego entré yo y dije juguemos con el velcro de la silla. Y se dedicó seriamente a quitarlo y ponerlo. Luego hicimos el estudio. La hiperactividad le dificultaba quedarse quieto mucho tiempo, pero lo hizo maravillosamente bien, y claro que no lo hicimos quedarse quiero más de lo estrictamente necesario, tan mensos no semos.

Luego llegó una doctora y sus preguntas me enseñaron que nunca hay que asumir que los niños tiene una vida perfecta, mucho menos fácil. Aunque las estadísticas digan que una mayoría de niños viven con mamá y papá, es mejor preguntar. Doctora preguntó su edad escuela caricatura favorita color favorito con quién vives porqué tuviste que venir al hospital cómo está tu barriga, etc. Bien hecho, doctora, te la voy a copiar. después del estudio decidieron que necesitaban repetirlo a los 40 minutos. Y al chiquitín no le gustó porque moría de hambre. Se quejó, empezó a hablar como un bebé, a derretirse en su silla de ruedas, chiquitín. Reconocí su esfuerzo y su gran ayuda quedándose quieto en el estudio. Reconocí su hambre y su frustración. Reconocí que apesta no poder comer cuando se tiene hambre. Expliqué porqué era tan importante. Pactamos que esperaría. Luego en su cuarto lo dejé un momento y logró contenerse a pesar de que su comida estaba ahí.

Cuando lo dejé me dijo te puedes quedar si quieres. Le dije me gustaría mucho tengo que ir por mi comida. Me dijo la puedes traer aquí. Le dije que después de comer regresaba a jugar con él. En la vida real, quería llenarme de otros niños y otras historias porque me sentía un poco baja de pila. Mi corazoncito roto. Comí rápido y regresé por él y pintamos y jugamos y convivimos. Luego le dije qué lindo fue mi día contigo, me gustó mucho jugar contigo, gracias, adiós. Y me fui. Con todo y mi corazón crrac. Llegué a mi casa y lloré. Cuando le conté al marido lloré otra vez. Pienso en él y se me hace ojito lagrimoso.

Es un niñito sensible, lastimado, necesitado de amor y protección, de un espacio sano y predecible, de tiempo para asimilar, de estimulación para ponerse al corriente en el nivel de desarrollo, de una persona loca por él, que lo entienda, que no le dé más de una instrucción a la vez, de alguien que no le condicione el amor y la aceptación a su capacidad de permanecer quieto o de ser una persona que no es. Está cuchito el enano, pero está bien. Tiene todas las características de un niño que puede tener una buena vida, y todas las características de un niño en alto riesgo para un futuro violento y una mala vida. Y está justo en un momento donde todo importa. Y donde todavía todo puede pasar con él.

En el hospital no hubo una persona que le hiciera una mala cara, o siquiera una cara seria. Todos lo veían y lo saludaban y le sonreían, platicaban con él, reconocían sus esfuerzos, lo felicitaban, lo llenaban de reconocimiento y cumplidos y gente dedicándole tiempo y gente dicendo sí.

Al día siguiente ya no estaba. Hice todo lo que pude, lo que realmente pude, y lo hice con toda mi energía mi capacidad mi corazón. No sé si será mucho o poco. Tal vez recuerde el hospital como un lugar donde tuvo mucha comprensión y su corazón se alimentó, y tal vez seguirá buscando eso. La suerte es que el crío es encantador y eso aumenta las probablidades de que los adultos responsables que se encuentre en su vida lo quieran (y puedan) cuidar bien y estar ahí para él. Maestros, cuidadores, prefectos, trabajadores sociales, familia lejana, vecinos, todos cuentan. Mucho.

Yo queriendo salvar al mundo. Como que se me olvida que todos pueden con su destino, dice Hellinger. O no se me olvida, pero creo que a los 4-6-8 años, uno debería tener mucha ayuda y mucho amor para mejor cargarlo. Bebé bonito grandote hermoso chiquito superhéroe, te deseo que la gente que encuentres en la vida te entienda y te cuide y te ame con locura. Te deseo que tengas al menos una persona en la que confíes plenamente y te enseñe a confiar plenamente en ti. Te deseo una buena vida, con todo mi corazón.

Categorías: Administración de las neurosis · Apego · Constelaciones familiares · Cuerpo emocional · Destino · Empatía: evite el exceso · En defensa de la infancia · Involucrarse · Pacientes · Salvando al mundo

Bambi en la sala de emergencias

Septiembre 22, 2007 · Dejar un comentario

Bambi tiene 6 años. El día de su primer entrenamiento en el equipo de fútbol de su escuela se tropezó en un escalón y se lastimó la patita. Obvio, fue a dar a nuestro hospital.

Cuando entramos al cuarto donde los guardan mientras el doctor llega Bambi estaba sentada en la cama, la cabeza escondida entre los hombros y los ojos, azules y enormes, nos veían con verdadero terror. En la mano derecha Bambi tenía un conejito de peluche todo cochino y roto. Yo pregunté por el conejito, pero Bambi lo escondió y yo fingí no haberme dado cuenta. Mi super-visora nos presentó y de inmediato le dió la mejor noticia de su vida “no te van a poner ninguna inyección”, sólo le van a tomar una foto a tu pie. Y Bambi recuperó algo de color en la carita. Mientras yo me hice chiquita sentándome junto a la puerta, cuidando el ritmo de mi respiración, tener mis manos donde ella pudiera verlas y sobre todo, no mirarla a ella sino concentrarme en el papá y mi super-visora para que Bambi tuviera todo el tiempo del mundo para estudiarme y determinar mi grado de confiabilidad.

Bambi necesitó sólo una venda. Papá de Bambi nos contó que los cuatro hermanos han pasado al menos dos veces por el hospi y el área de emergencias, o sea que seguro de ahí viene su miedo… y aunque no viniera de ahí, los niños tienen miedo y esa es suficiente justificación. Además, Bambi tiene un umbral de dolor muy bajo. Además el papá era medio neuras, y Bambi es la más chiquita de su casa. Todo de ella, su pelo, sus ojitos de Bambi aterrorizado, su cuerpecito flacucho comunicaban fragilidad. Esa fragilidad me la guardé en mi corazón.

Categorías: Cuerpo emocional · Pacientes

Primer día en emergencias (¿y ahora quién podrá ayudarme?)

Septiembre 8, 2007 · 1 comentario

Parte de mis nuevas funciones es la sala de emergencias. Muy diferente el ambiente. Otros olores, otros colores, no es la tierra de los cariñositos, muchos adultos, pacientes adultos, enfermeras médicos técnicos corriendo, bacinicas pasando, camillas, gente de emergencias, policía. Y eso que no tenemos una sala de trauma… ¡CRISTO REDENTOR!

Por ahora la hago de aprendiz. Nueva supervisora, una que no conocía, es más, una parte de mí pensaba que la mujer era medio mensa… encantadora, sí, pero medio mensa. Y hoy que la ví en acción OH POR DIOS es encantadora y brillante, pero además ES DE ACERO, la mujer. No lo creería, pero hoy la ví cotorrear alegremente y sujetar la cabeza de un niño mientras al niño le engrapan la cabeza, literalmente. Niño Superhéroe se cayó de un árbol y se abrió la cabeza. Hospital, grapas, tal, eso no fue todo.

Antes de eso, bebesito (yo lo escribo con S, se ve más bonito) de 2 meses, fiebre de origen desconocido y deshidratación. Con esos bebés la fiebre se puede poner loca en muy poco tiempo y como su cuerpo es tan pequeño y sus sistema inmune tan menso todavía, infección no encontrada puede volverse sepsis en menos que lo cuento… el caso es que le hicieron TODOS los cultivos. PERO oh magia, el chupón con poquito de agua con azúcar los pone en un estado de gran felicidad y relajación, eso sumado con que este bebé tenía un umbral muy alto de dolor, hizo que el bebé no hiciera más que un gesto de incomodidad cuando le pusieron la aguja para la sangre y la IV.

No fue nada fácil la tarea de poner la IV… para un bebé tan chiquito, hubo que traer a 3 enfermeras todas poderosas en IVs de bebés y tal, pero nada, le cambiaban la liga de lugar, lo volteaban, pasaban por las dos manos, los bracitos, las patitas diminutas de bebé de 2 meses chiquito. Finalmente una de ellas encontró vena y se lanzó y BAM a la primera lo logró. Bebé estaba más molesto con el apachurradero de extremidades que con la aguja, por suerte. Aguja dentro, había que sacar sangre para laboratorio… y entonces estrujadero porque bebé deshidratado y la sangre no salía. Y luego empezó a salir, una gota de hermosa y roja sangre roja, otra gota y otra y otra más. Cambio de tubo. Y entonces fue cuando yo empecé a verlo todo negro, no porque me haya puesto pesimista, sino porque de verdad se me obscureció la vista, mi presión arterial salió corriendo y yo tras ella. Ja. Jajajajajaja. Y es que me pareció una gran falta de estilo desmayarme en la sala de emergencias, desconsiderado, poco creativo, lugar común, primero muerta. Salí un momento, me senté, respiré bien hondo y bebí agüita fría. El mundo dejó de dar vueltas y regresé.

Todo bien hasta que Superhéroe llegó con su descalabrada. Mi supervisora le limpió la cabeza mientras él nos contaba que su papá era mucho peor de niño y luego entró en detalle sobre sus heridas y aventuras, luego sobre su propia escuela y algunos rincones turísticos de la ciudad. El papá, con su propia camiseta con sangre, babeaba enamorado de su hijito. Superhéroe nos contó que cuando caía, trató de salvar su cabeza, o al menos su cerebro, dijo, haciendo su cabeza hacia adelante. Brillante. Mente fugaz, Superhéroe brillante (y encantador). Doctor llegó y contó sus planes: voy a poner medicina para que deje de doler, luego voy a limpiarte y luego voy a poner grapas. ¡CLARO QUE NO!, exclamó Superhéroe. Le explicaron que no son las mismas grapas que tiene en casa, que son especiales, Supervisora dijo “¿qué prefieres, verdad o mentira? yo prefiero decirte la verdad” Él movió la cabeza en señal de sí. La movió muy poco, porque para ese momento ya estaba haciendo de estatua sobre la mesa. El doctor ya había magullado la herida todo lo que quiso, metió dos palitos con algodón para ver la herida por dentro y la sangre ya había empezado a escurrir. Y después del TAC TAC TAC TAC de la engrapadora de cebezas yo salí huyendo (sí, una vez más). Traté de volver pero cuando volví me dio náusea y regresé a mi silla. Jajajajaja.

Y me da risa porque no entiendooooooo. He visto mucho peor. He visto críos con quemaduras graves y abiertas y sangrantes por TODO el cuerpo, he visto humores corporales escurrir de quemaduras y heridas grandes abiertas, he visto mucho más y bah, lo he visto con los mismos ojos que a una rama caída. Cuando empezó todo a girar me recordé una y otra vez que la materia orgánica y que es la misma sustancia y las mismas (o casi) moléculas que forman las plantas lo animales y la gente que amo (claro, a la otra también). Pero dio lo mismo. Y entonces tenía la angustia de qué van a pensar de mí, supervisora nueva, que no puedo con la chamba, que no soy adecuada, que tal vez otra persona… me pregunto si eso intervino en que la emoción escalara en asco y en oh dios voy a azotar cual res necesito una silla osiliooooo. Seguro hizo lo suyo.

Por ahora, además de tener todas mis esperanzas puestas en que poc a poc iré haciendo estómago (y camino al andar), estoy un poco en choc. ¿Un día YO voy a poder hacer eso? ¿Un día yo voy a tener toda esa información, capacidad, seguridad, audacia? En poco tiempo he dado un salto gigante, como dije en el post de antes, ¿pasará lo mismo con la sala de emergencias? Tengo tanto que aprendeeeeeer, estoy en pánicoooooooo, osiliooooooo. Bueno, no debo dejar que el pánico me inmobilice. Por suerte tengo mis sueños, seguro que sueño con grapas y superhéroes y venas invisibles y sangre de colores llenando tubos. Muchos sueños para asimilar mejor. Ahora hasta estoy dudando de lo que sé, ¿de verdad sé lo que sé? ¿de verdad voy a poder? Se ve tan grande, tan urgente, tan importante, tan grande, tan difícil ¿Y ahora quién podrá defenderme (de mí misma, claro)? OSILIOOOOOOOOOOO.

Categorías: Administración de las neurosis · Cuerpo emocional · El mundo mágico de Oz · Pacientes · Qué día feliz · Sueño y realidad

Vuelta al hospital

Agosto 24, 2007 · 1 comentario

¡¡¡YEEEEEI!!!!

Mi presencia hospitalaria estaba interrumpida porque si el verano y los cursos y tal, pero ya regresé. HOY. Oh, por dios. De nuevo familiarizarme con los olores los colores los sonidos. Huele a leche a medicamento a producto de limpieza silla de ruedas alcohol. Suena a máquinas que hacen bip cuando el suero acabó de pasar cuando se toma la radiografía cuando un aviso en el altavoz cuando papás niños enfermeros visitantes limpiadores. Gracias por el hospital.

El hospital de siempre. Y yo, otra persona. Tantito más leída, tantito más escrebida, tantito más pensada. El verano ha sido un proceso de formación intensa e intensiva. Ahora vuelvo y mi puesto tiene otro nombre y eso lo cambia todo. Esperan de mí otras cosas, yo espero de mí otras cosas, lo cambia todo. Ese nervio que sentía antes de entrar a cualquier cuarto ya no lo tengo. Esa sensación de que mucho de lo que sabía era más bien insitintivo no la tengo. Ahora más bien sé lo que sé (valga la rebuznancia) y que me preguuuuunten, y mi intuición claro viene siempre conmigo. Ahora me veo más desde afuera y entiendo más qué hago y me siento segura, eso también lo cambia todo. Cuando tuve angustia me senté a pensar y tenía en realidad elementos para pensar y llegar a una solución. O sea que sí estoy menos mensa que cuando empezó el verano. Yei.

También ayuda que cada persona que me vio me echó flores y qué bueno que volviste te extrañamos no te vayas nunca más ea ea baila baila u u !!!! La música siguió y siguió en mi corazón, y yo que no me acababa la sonrisa y el afecto el gusto y el hospital.

Y Bebé 3 Hermanito estaba ahí. Gordo. Cachetón. Con 4 dientes. Muchas nuevas historias que contar. ¡¡¡¡VIVA EL HOSPITAL!!!!!

Categorías: Cuerpo emocional · El mundo mágico de Oz · Involucrarse · Pacientes · Qué día feliz

El mismo cuerpo, pero vivo

Julio 18, 2007 · 1 comentario

Mi amiga la Noche y hemos sido contratadas para ayudar en un funeral. Ella para hacer ejercicios físicos de relajación con los invitados (es maestra de Pilates) y yo para asistir con la parte emocional y hacer un ritual personal, más personal que la misa esperada.

El velorio es en una sala de una casa, en un lado hay una cama, y en la cama, cubierta y envuelta en sábanas, está la muerta. Bueno, su cuerpo. La Noche y yo estamos en un cuarto al lado de la sala, preparando nuestras cosas: ella sus pelotas ligas y ejercicios, yo mis materiales de arte. Hablamos de qué raro tener a la muerta sin caja, que finalmente es más amigable, creemos que nos gusta más, pero se nos hace raro. En el cuarto donde estamos hay dos camas, y en una de ellas hay otra muerta. Se llamaba Susana. Está envuelta en sábanas también y tardamos un rato en descubrir que sí, hay una muerta en el cuarto. Después de disfrutar tanta plática y el placer de estar trabajando juntas, estamos un poco en shock. El mismo miedo que no teníamos antes ahora lo tenemos. El cuerpo estaba ahí antes y el miedo acaba de llegar.

Me levanto del piso donde tengo mis cosas, miro a Susana, le digo a La Noche que no sé explicar el miedo. El cuerpo del muerto es el mismo que hace unas horas era una persona. Es el mismo, antes lo hubiera abrazado, reído, le daría masaje, le tomaría la manita… y ahora le tengo miedo. Le digo que me da miedo la quietud absoluta. Me da miedo porque no sé ver a los cuerpos sin latidos pulsos temperaturas respiraciones y cosas naciendo y muriendo bajo la piel. Me da miedo la quietud. Y entonces veo que no hay esa quietud en el cuerpo de Susana. Noche, Susana no está quieta. Y Susana se levanta y dice que no, que es un error, que ha dormido mucho pero nada más. Estamos contentas, la abrazamos, le sobamos la espalda, le damos besitos en la cara, le apretujamos los brazos para calentárselos.

Es el mismo cuerpo, pero vivo. Y aún así, los cadáveres me dan miedo.

(Es otro de mis sueños reveladores… falta uno bien loco de ayer, luego lo cuento).

Categorías: Cuerpo emocional · Morbo · Sueño y realidad · Vida-muerte-vida

Epílogo con sabor a tamarindo (bueno, a Tamarinda)

Julio 3, 2007 · Dejar un comentario

No se piense que mi abandono bloguístico se debe a mi corazón apachurrado. No. Nada de eso. De hecho, mi corazón está en paz y la muerte de Tamarinda tiene un lugar más lindo cada día. Al principio estaba un poco con la calma artificial de cuando las cosas se están preparando para explotar… (música de misterio). PERO entonces fui a correr, corrí mucho, sentí cómo cada vez que mis pies golpeaban fuerte el piso, la tristeza la maravilla la tranquilidad la bendición la confusión la ansiedad, todas las emociones se movían, como si brincaran en mi cuerpo de un lugar a otro. Después empecé a llorar, con fuerza. La loca del parque, seguro pensaban unos, pero me aguanté la pena. Corrí y lloré y corrí con toda mi fuerza en lugar de medirme como hago siempre, corrí hasta que no pude más de cansancio. Y luego sentí mi cuerpo libre, mi corazón limpio de enredos y desde entonces me siento contenta. Siento que puedo tocar el poder sanador de la muerte. Me siento poderosa, sé que puedo trabajar más y más en hospitales, aún con los niños muy enfermos. Además descubrí que es pronto para trabajar con niños en etapa terminal, pero no lo descarto para siempre. Lo dice mi amigo, la muerte es una bendición.

Gracias, Tamarinda, porque me regalaste un tesoro. Gracias porque tu muerte me ha traído mucha vida. Estás en mi historia, y en mi corazón. Tu muerte me ayudará a llevar vida a otros niños enfermos y hospitalizados.

Tengo más historias que contar. La de Lluvia, la de Bebé Furioso y la del Ninja hiperactivo. Pero como tengo tareas y reportes que entregar, me debo poner a trabajar en eso y tengo menos tiempo. Blog abandonado. No debo.

Categorías: Cuerpo emocional · Involucrarse · La papaya cósmica · Vida-muerte-vida