Emociones hospitalarias. Crónicas desde la montaña rusa.

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Urgencias

Mayo 13, 2008 · Dejar un comentario

De febrero a mayo… demasiado tiempo sin escribir. No por falta de material sino de tiempo, aunque sí he estado pasando menos tiempo en el hospi, tengo historias que me dan vueltas en la cabeza y así. ¿Será que mi necesidad de desahogo es menor conforme me adapto al ambiente? ¿Será que este blog cumplió su función de ayudarme a sobrevivir entre IVs y críos enfermos y familias chuecas y la vida y la muerte abriéndose camino como pueden?

Hoy hay historia. Dos historias. De ayer. Para ponerlos en antecedentes, cuéntoles que como parte de mi entrenamiento me tocó estar en la Sala de Urgencias. Las primeras veces me tuve que salir de unos procedimientos por sentir que me desmayaba con la sangre, después superé esa parte, pero estaba segura de que nunca podría hacer ese trabajo entre tanta rpisa y tanto miedo de los niños y sus papás y tanto estrés. Y luego, me enamoré del lugar y del trabajo y del acelere, me enamoré perdidamente cuando ví lo importante de estar ahí para esas familias y esos niños. O sea, que evidentemente hay una gran parte de ego, porque en verdad que me siento más necesaria y más útil en la SU que en Piso (en adelante, léase SU como Sala de Urgencias y Piso con mayúscula como el área donde internan a los críos). También me gusta que todo sucede tan rápido que no me da tiempo de cuestionarme 20 veces qué haré que haré, o de dudar de mí misma, más bien el asunto es lanzarse y esperar que el paracaídas se abra, y si no se abre, entonces intentar caer con gracia… o al menos sobrevivir.

Ayer, por ejemplo, llegué a la SU y las llaves de la oficina no estaban. Así que me quedé sin los recursos y materiales educativos que normalmente tengo: libros, diagramas, muñecos, notas, etc. Ni siquiera tenía acceso a la computadora, pero no importó nada. Ni siquiera había acabado de dejar mis cosas cuando ya me estaba metiendo a distraer a un chiquito que le iban a poner una IV y luego con otra familia de la que no sabía NADA y así me tocó hacer las preguntas incorrectas y pasar los momentos incómodos y después de todo hacer: TA DAAAAAA, reverencia y listo. Y en esos momentos de total niideadequéestápasando y de dispénsemesiyalepreguntaronlomismo1000veces, una parte de se mantiene pensando que mi objetivo es apoyar a esa familia, hacerlos más fuertes, reducir el estrés en papás y niños, reducir la probabilidad y el impacto del trauma hospitalario, por lo que no me da tiempo de hacer pausa y pensar oh mi ego oh que mensa oh tal y tal.

Bueno, sin más material que mi información y mi formación, lo logré y hasta creo que lo logré muy bien. Claro que viéndolo de cerca, pienso ahora en cómo lo hubiera hecho mejor: si dentro de la evaluación tenía que haber preguntado tal y tal cosa, si dentro del juego tenía que haber incluido ciertas opciones, y así. Pienso, por ejemplo, que podía hacer usado la muñeca de una niña de 3 años para explicarle qué es un catéter urinario, y que hubiera podido hurtar un poco de solución de yodo y algodón para familiarizarla con el incio del procedimiento, y que si yo hubiera hecho todo eso, seguro todo el proceso hubiera sido más sencillo para ella… pero ayer no tuve tiempo y la verdad es que sólo se me ocurrió cuando ya le estaban poniendo el catéter y me acordé de todos los pasos. Hacía como 2 meses que no me tocaba estar en una de esas. Bueno, pequeña niña de ayer, lo siento que la preparación no fue la mejor del mundo. Lo siento que no tuvimos los materiales ni la creatividad para facilitarte el evento. La próxima vez, con el siguiente niño, será mucho mejor. Claro que eso a ti no te importa ni te consuela

Lo que a mí me consuela es pensar en lo que sí hice: establecerun relación de confianza con ella y su familia, dar ayuda y apoyo durante el procedimiento, preparar con todo detalle a la mamá, respetar su decisión de ser relevada por el papá a la mera hora, y facilitar y apoyar que la nena expresara su desacuerdo con el estúpido catéter. Oh demonios, me faltó hablar con la familia de qué tipo de comportamientos esperar de la nena durante los próximos días y cómo apoyarla cuando esté en casa… chale, yo estaba pensando que hice un gran trabajo y ahora pienso en todo lo que no hice, pero es que cuando iba a verlos de nuevo ya se habían ido a su casa. Mh. Bueno, de cualquier manera me queda la satisfacción de lo que sí hice y de que la próxima vez lo haré mejor. Así son las cosas en Urgencias.

Ah que yo iba a contar otra historia, pero es muy linda y vale la pena darle su propio post así que será a la vuelta.

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Móviles terapéuticos

Octubre 16, 2007 · Dejar un comentario

En el hospi tenemos móviles que ponemos en las cunas de los bebés. Unos móviles son muy simples, con imágenes en blanco y negro, pocos detalles y mucho contraste. Especialmente diseñados para recién nacidos que no ven muy lejos ni muy claramente, les ayuda a que sus ojitos y su cerebro se desarrollen adecuadamente. En un niño de casa bah a quién le importa, la cara de mamá papá abuela hermanos cuidadores es lo mejor. En bebés de hospi ayudan. Otros móviles son más complejos, tienen figuras como pájaros, elefantes, abejas, vaquitas; tienen muchos colores, claritos y fuertes; tienen música, sonidos del mar, luz y diferentes movimientos. Los usamos con bebés más grandecitos como desde los 3 meses.

Lo que hay que decir es que lo móviles, en muchos casos, son más para los papás que para los bebés. Y para las enfermeras que los cuidan con amor. A veces el bebé no duerme en la cuna porque mamá lo tiene todo el tiempo… eso está bien. A veces el bebé sólo está en la cuna cuando duerme y nunca ve el mentado móvil, eso está muy bien también. Pero mamá papá abuelos familia sí que lo ven. Sabemos que para ellos es una gran ilusión su bebé y se han estado preparando para un mundo de bebé. A veces ponemos los móviles para que sepan que aunque el hospi es diferente de la casa y sus expectativas tiene que ajustarse mucho o poco, siguen teniendo un bebé que es una cosita para derretirse y que los necesita para sobrevivir en todos sentidos. Y ellos siguen teniendo el derecho y el privilegio de llenar el cuarto y sus vidas de joterías de bebés, darle rienda suelta a los colores pastel, los juguetes que hacen ruiditos, las sábanas suavecitas, los muñecos con caras dulces. Los móviles, juguetes de cuna, muñequitos de trapo y esas cosas crean atmósfera-bebé… más para los papás que para el bebé, pero son ellos quienes crean atmósfera-bebé para bebé.

Enfermo, amarillo, con reflujo, incompleto, difícil de entender, en peligro, en observación, como sea su bebé, es un bebé y como tal hay que tratarlo.

Hace unos días bajé a la UCI a llevar unos móviles. Una enfermera me vio y al instante me arrebató uno. Luego me di cuenta de que lo puso en una cuna que ya tenía móvil. También supe que esa cuna es de un bebé con una situación muy difícil que a todos nos encoge el corazón. Todos familia y personal médico están con el corazón estrujado medio roto y el cerebro confundido tratando de no opinar, tratando de no juzgar, pero queriendo salvar al mundo y tal vez sientiendo que nadie como uno mismo para esa tarea. El móvil no era para el nene, sino para la enfermera que necesitaba ver concretamente que sí está haciendo algo por ese bebito. Naturaleza humana, y de lo más amorosa si me preguntan.

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Llevármelo a mi casa

Octubre 15, 2007 · Dejar un comentario

Unas historias llegan a mi vida y luego se van. Unos niños no me los quiero llevar a mi casa. Pero unos sí. Ayer mismo, cuatro y medio. Pero sólo voy a contar de uno, el más urgente: el nuevo ídolo de mi corazón. No le puedo poner un nombre porque siento que ningún nombre le hace justicia.

Cuando yo llegué él estaba fuera de su cuarto esperando convivencia. Mi amigo Tomelenfermero me dijo que teníamos este niño de institución, o sea, de cuya familia biológica lo único que sabemos es que no es una buena opción, no es segura, está muy lejos de ser lo mejor para él. Historias de abuso y más de un hogar temporal de los que en verdad no son hogar. Es un chiquito de 6 años, con estatura de 8 y emociones de 4, un bebé hermoso. Nadie de la casa donde vive ahora estaba con él en el hospi. Su diagnóstico se llama en inglés failure to thrive, significa literalmente fracaso para prosperar o algo así, le dicen falta de crecimiento… es el síndrome típico del bebé de instituición que tiene todas las calorías que necesita pero no el amor, y entonces no aumentan de peso, no crecen, no se desarrollan. También se encuentra en ancianos abandonados y en general en personas emocionalmente abandonadas. A veces hay causas puramente fisiológicas si eso existe, o más bien, a veces encuentran el proceso fisiológico, pero generalmente los estudios no dan nada de información sobre el órgano problemático o el proceso que no funciona. Simplemente el cuerpo se niega a usar los nutrientes y a crecer. Y desde ahí se me rompe el corazón.

Fui por el chiquito a su cuarto y lo traje al cuarto de juegos. Normal, cuando un niño es alto par su edad automáticamente esperamos que se comporten como la edad que aparentan. Este gigantón era un bebé que quería jugar con las cosas de los preescolares. Se subió en un coche en el que no cabía, lo empujé alrededor haciendo sonidos de coche… pero pesaba mucho. Me recordó a Alicia vuelta gigante en la casa del conejo. Trató de brincar en los cojines de los bebitos, pero no había nada divertido para él. Jugamos videojuegos en su cuarto, carreras de coches, y me esperaba, y cuando sus hechizos me pegaban me decía ay perdón no quería, y me daba consejos para que mi coche no se estrellara. Bonito, no le importaba ganar, quería jugar. En todos los juegos incluía, compartía, pedía permiso, celebraba, todos ganábamos.

Lo preparé para un estudio y lo acompañé. En el camino, él quería manejar la silla de ruedas (por política del hospi hay que llevarla), apretar el botón del elevador, subirse bajars, hacerlo todo. Lo mejor fue cuando la radióloga le explicó lo que iban a hacer y él contersó emocionado que ya sbía porque yo le había dicho lo mismo. Estaba contento, activamente involucrado en su estudio. Quería mover todos los botones las palancas subirse a la máquina y jugar con todo.

En radio(logía) encontró una sillita que usan para amarrar a los bebés. Preguntó que era y la enfermera muy amable y tratando de explicar adecuadamente le dijo es una silla para bebés como en la que te ponía tu mamá en el coche cuando eras bebé. Al bebesito le cambió la cara. Fum, se le fue la risa. La enfermera preguntó ¿te acuerdas? Bebé chiquito dijo no, mi mamá no me ponía en una silla como esta en el coche. Esto pasó en un segundo. Luego entré yo y dije juguemos con el velcro de la silla. Y se dedicó seriamente a quitarlo y ponerlo. Luego hicimos el estudio. La hiperactividad le dificultaba quedarse quieto mucho tiempo, pero lo hizo maravillosamente bien, y claro que no lo hicimos quedarse quiero más de lo estrictamente necesario, tan mensos no semos.

Luego llegó una doctora y sus preguntas me enseñaron que nunca hay que asumir que los niños tiene una vida perfecta, mucho menos fácil. Aunque las estadísticas digan que una mayoría de niños viven con mamá y papá, es mejor preguntar. Doctora preguntó su edad escuela caricatura favorita color favorito con quién vives porqué tuviste que venir al hospital cómo está tu barriga, etc. Bien hecho, doctora, te la voy a copiar. después del estudio decidieron que necesitaban repetirlo a los 40 minutos. Y al chiquitín no le gustó porque moría de hambre. Se quejó, empezó a hablar como un bebé, a derretirse en su silla de ruedas, chiquitín. Reconocí su esfuerzo y su gran ayuda quedándose quieto en el estudio. Reconocí su hambre y su frustración. Reconocí que apesta no poder comer cuando se tiene hambre. Expliqué porqué era tan importante. Pactamos que esperaría. Luego en su cuarto lo dejé un momento y logró contenerse a pesar de que su comida estaba ahí.

Cuando lo dejé me dijo te puedes quedar si quieres. Le dije me gustaría mucho tengo que ir por mi comida. Me dijo la puedes traer aquí. Le dije que después de comer regresaba a jugar con él. En la vida real, quería llenarme de otros niños y otras historias porque me sentía un poco baja de pila. Mi corazoncito roto. Comí rápido y regresé por él y pintamos y jugamos y convivimos. Luego le dije qué lindo fue mi día contigo, me gustó mucho jugar contigo, gracias, adiós. Y me fui. Con todo y mi corazón crrac. Llegué a mi casa y lloré. Cuando le conté al marido lloré otra vez. Pienso en él y se me hace ojito lagrimoso.

Es un niñito sensible, lastimado, necesitado de amor y protección, de un espacio sano y predecible, de tiempo para asimilar, de estimulación para ponerse al corriente en el nivel de desarrollo, de una persona loca por él, que lo entienda, que no le dé más de una instrucción a la vez, de alguien que no le condicione el amor y la aceptación a su capacidad de permanecer quieto o de ser una persona que no es. Está cuchito el enano, pero está bien. Tiene todas las características de un niño que puede tener una buena vida, y todas las características de un niño en alto riesgo para un futuro violento y una mala vida. Y está justo en un momento donde todo importa. Y donde todavía todo puede pasar con él.

En el hospital no hubo una persona que le hiciera una mala cara, o siquiera una cara seria. Todos lo veían y lo saludaban y le sonreían, platicaban con él, reconocían sus esfuerzos, lo felicitaban, lo llenaban de reconocimiento y cumplidos y gente dedicándole tiempo y gente dicendo sí.

Al día siguiente ya no estaba. Hice todo lo que pude, lo que realmente pude, y lo hice con toda mi energía mi capacidad mi corazón. No sé si será mucho o poco. Tal vez recuerde el hospital como un lugar donde tuvo mucha comprensión y su corazón se alimentó, y tal vez seguirá buscando eso. La suerte es que el crío es encantador y eso aumenta las probablidades de que los adultos responsables que se encuentre en su vida lo quieran (y puedan) cuidar bien y estar ahí para él. Maestros, cuidadores, prefectos, trabajadores sociales, familia lejana, vecinos, todos cuentan. Mucho.

Yo queriendo salvar al mundo. Como que se me olvida que todos pueden con su destino, dice Hellinger. O no se me olvida, pero creo que a los 4-6-8 años, uno debería tener mucha ayuda y mucho amor para mejor cargarlo. Bebé bonito grandote hermoso chiquito superhéroe, te deseo que la gente que encuentres en la vida te entienda y te cuide y te ame con locura. Te deseo que tengas al menos una persona en la que confíes plenamente y te enseñe a confiar plenamente en ti. Te deseo una buena vida, con todo mi corazón.

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Tan tan quién toca la puerta…

Septiembre 19, 2007 · Dejar un comentario

Llegué a la unidad de cuidados intensivos (UCI) con toda mi emoción del día. Cuando estaba con los dos pies bien adentro del río me di cuenta de que todos los médicos y enfermeros estaban viendo hacia el mismo lugar: el centro de la UCI. Me hubiera sentido terriblemente inapropiada y fuera de lugar, excepto porque nadie me estaba viendoa mí… como de costumbre, el mundo no gira a mi alrededor. Mh. Todas sus caras de gran tristeza estaban viendo a la familia del bebé que acababa de morir, a los 12 días de nacido. La coordinadora me preguntó qué hacemos y yo me congelé. Dije no tengo idea. Me preguntó por los materiales de duelo que les dan a los familiares y el proceso que siguen, y yo, con la misma cara de dónde estoy qué hago aquí y qué año es este. Dije no tengo idea y no hay nadie más del área. Les mandé un mensaje y nadie respondió. Regresé al piso (es decir, donde no es la UCI) y como en ese sueño donde se mueren todos, me encontré a mi amigo Tomelenfermero que iba de salida y se regresó para darme los materiales. Son una jotería total los materiales: una linda cajita, una tarjeta que firmamos todos, un sobre con bolsita para poner un mechón del bebé, unos moldes para hacer una impresión de sus patitas y sus manitas, una cobijita muy mona (si me preguntan, la cobijita es el elemento más poderoso), información sobre lo que deben esperar y sobre cómo obtener ayuda si quieren… y hay también una cámara Polaroid porque algunas familias no tienen nada de fotos de sus bebés y quieren tomar una foto aunque sea después de muerto. Es muy triste. Muy triste muy triste. Mi amigo Tomelenfermero se fue.

La encargada de la UCI me dijo que ellas tenían los materiales, pero que querían a uno de nosotros para entregarlo y acompañar a la familia. En síntesis, estaban muy tristes y afectadas, tanto que no querían hacerse cargo de empezar con el duelo. Y a nosotros que nos coman los gusanos, obvio, que eso es parte de nuestro trabajo, pero nunca conocimos al bebé o su familia y además de que no había nadie, me explicó después uno de mis super-visores, no es demasiado buena la idea de que la familia conozca toda una nueva persona en ese momento, cuando lo que menos puede es pensar y lo que menos necesita es interferencias. Entonces no hicimos nada.

El resto de mi día lo pasé en el gugui gugui. Gracias al cielo. ¡Adiós bebé desconocido! ¡Sé feliz!

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Primer día en emergencias (¿y ahora quién podrá ayudarme?)

Septiembre 8, 2007 · 1 comentario

Parte de mis nuevas funciones es la sala de emergencias. Muy diferente el ambiente. Otros olores, otros colores, no es la tierra de los cariñositos, muchos adultos, pacientes adultos, enfermeras médicos técnicos corriendo, bacinicas pasando, camillas, gente de emergencias, policía. Y eso que no tenemos una sala de trauma… ¡CRISTO REDENTOR!

Por ahora la hago de aprendiz. Nueva supervisora, una que no conocía, es más, una parte de mí pensaba que la mujer era medio mensa… encantadora, sí, pero medio mensa. Y hoy que la ví en acción OH POR DIOS es encantadora y brillante, pero además ES DE ACERO, la mujer. No lo creería, pero hoy la ví cotorrear alegremente y sujetar la cabeza de un niño mientras al niño le engrapan la cabeza, literalmente. Niño Superhéroe se cayó de un árbol y se abrió la cabeza. Hospital, grapas, tal, eso no fue todo.

Antes de eso, bebesito (yo lo escribo con S, se ve más bonito) de 2 meses, fiebre de origen desconocido y deshidratación. Con esos bebés la fiebre se puede poner loca en muy poco tiempo y como su cuerpo es tan pequeño y sus sistema inmune tan menso todavía, infección no encontrada puede volverse sepsis en menos que lo cuento… el caso es que le hicieron TODOS los cultivos. PERO oh magia, el chupón con poquito de agua con azúcar los pone en un estado de gran felicidad y relajación, eso sumado con que este bebé tenía un umbral muy alto de dolor, hizo que el bebé no hiciera más que un gesto de incomodidad cuando le pusieron la aguja para la sangre y la IV.

No fue nada fácil la tarea de poner la IV… para un bebé tan chiquito, hubo que traer a 3 enfermeras todas poderosas en IVs de bebés y tal, pero nada, le cambiaban la liga de lugar, lo volteaban, pasaban por las dos manos, los bracitos, las patitas diminutas de bebé de 2 meses chiquito. Finalmente una de ellas encontró vena y se lanzó y BAM a la primera lo logró. Bebé estaba más molesto con el apachurradero de extremidades que con la aguja, por suerte. Aguja dentro, había que sacar sangre para laboratorio… y entonces estrujadero porque bebé deshidratado y la sangre no salía. Y luego empezó a salir, una gota de hermosa y roja sangre roja, otra gota y otra y otra más. Cambio de tubo. Y entonces fue cuando yo empecé a verlo todo negro, no porque me haya puesto pesimista, sino porque de verdad se me obscureció la vista, mi presión arterial salió corriendo y yo tras ella. Ja. Jajajajajaja. Y es que me pareció una gran falta de estilo desmayarme en la sala de emergencias, desconsiderado, poco creativo, lugar común, primero muerta. Salí un momento, me senté, respiré bien hondo y bebí agüita fría. El mundo dejó de dar vueltas y regresé.

Todo bien hasta que Superhéroe llegó con su descalabrada. Mi supervisora le limpió la cabeza mientras él nos contaba que su papá era mucho peor de niño y luego entró en detalle sobre sus heridas y aventuras, luego sobre su propia escuela y algunos rincones turísticos de la ciudad. El papá, con su propia camiseta con sangre, babeaba enamorado de su hijito. Superhéroe nos contó que cuando caía, trató de salvar su cabeza, o al menos su cerebro, dijo, haciendo su cabeza hacia adelante. Brillante. Mente fugaz, Superhéroe brillante (y encantador). Doctor llegó y contó sus planes: voy a poner medicina para que deje de doler, luego voy a limpiarte y luego voy a poner grapas. ¡CLARO QUE NO!, exclamó Superhéroe. Le explicaron que no son las mismas grapas que tiene en casa, que son especiales, Supervisora dijo “¿qué prefieres, verdad o mentira? yo prefiero decirte la verdad” Él movió la cabeza en señal de sí. La movió muy poco, porque para ese momento ya estaba haciendo de estatua sobre la mesa. El doctor ya había magullado la herida todo lo que quiso, metió dos palitos con algodón para ver la herida por dentro y la sangre ya había empezado a escurrir. Y después del TAC TAC TAC TAC de la engrapadora de cebezas yo salí huyendo (sí, una vez más). Traté de volver pero cuando volví me dio náusea y regresé a mi silla. Jajajajaja.

Y me da risa porque no entiendooooooo. He visto mucho peor. He visto críos con quemaduras graves y abiertas y sangrantes por TODO el cuerpo, he visto humores corporales escurrir de quemaduras y heridas grandes abiertas, he visto mucho más y bah, lo he visto con los mismos ojos que a una rama caída. Cuando empezó todo a girar me recordé una y otra vez que la materia orgánica y que es la misma sustancia y las mismas (o casi) moléculas que forman las plantas lo animales y la gente que amo (claro, a la otra también). Pero dio lo mismo. Y entonces tenía la angustia de qué van a pensar de mí, supervisora nueva, que no puedo con la chamba, que no soy adecuada, que tal vez otra persona… me pregunto si eso intervino en que la emoción escalara en asco y en oh dios voy a azotar cual res necesito una silla osiliooooo. Seguro hizo lo suyo.

Por ahora, además de tener todas mis esperanzas puestas en que poc a poc iré haciendo estómago (y camino al andar), estoy un poco en choc. ¿Un día YO voy a poder hacer eso? ¿Un día yo voy a tener toda esa información, capacidad, seguridad, audacia? En poco tiempo he dado un salto gigante, como dije en el post de antes, ¿pasará lo mismo con la sala de emergencias? Tengo tanto que aprendeeeeeer, estoy en pánicoooooooo, osiliooooooo. Bueno, no debo dejar que el pánico me inmobilice. Por suerte tengo mis sueños, seguro que sueño con grapas y superhéroes y venas invisibles y sangre de colores llenando tubos. Muchos sueños para asimilar mejor. Ahora hasta estoy dudando de lo que sé, ¿de verdad sé lo que sé? ¿de verdad voy a poder? Se ve tan grande, tan urgente, tan importante, tan grande, tan difícil ¿Y ahora quién podrá defenderme (de mí misma, claro)? OSILIOOOOOOOOOOO.

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En defensa de la infancia (…go en la hostia!)

Mayo 11, 2007 · Dejar un comentario

Ya lo dijimos, que los humanos necesitamos saber. Cuando los prejuicios nos lo permiten, queremos saber detalles, minucias de accidentes, si salió sangre o no, si las tripas estaban regadas por el quirófano o no, si la sutura se hizo con hilos o con grapas, si nos dejan ver la piel implantada o no, etc.

La curiosidad es natural, claro, pero aquí desde mi anonimato, le voy a pedir a la mamá metiche que me cae mal que se abstenga de acosar a la pequeña hermosa y poderosa Trabalenguas sobre los motivos que la hacen estar diariamente en sesión de juego en el hospital. Más todavía, que se abstenga de preguntarle de la condición de su hermano, de si ella es alta o bajita, de si usa pañal o no. Se lo dije ayer, que la dejara en paz… y trambién que no necesitábamos saber los detalles de el entrenamiento de esfínteres de sus hijos, MUCHO MENOS estando ellos presentes. Qué invasión.

Me molesta MUCHO cuando los adultos se sienten en propiedad de la privacidad de sus hijos… peor, de los hijos de otros. Se ponen a platicar así, con ellos enfrente, evidenciándolos, señalándolos, si come o no come, si llora o no llora, si le dan miedo los médicos o no, si ya había dejado el pañal pero otra vez está haciendo pipí en la cama. De entrada, las regresiones en cuestiones de desarrollo son normales en críos hospitalizados, sépanlo. Y lo que los niños necesitan es sentirse más seguros, más queridos, más estables, más en control.

Me molesta que los adultos asuman que el mundo de los niños sólo existe desde una perspectiva adulta, y que como ellos saben que una toma de sangre de ninguna manera implica sacar TODA la sangre del cuerpo, los niños lo deben saber también y si no es porque son tontos llorones y codependientes y quieren llamar la atención. Es todo falso. El mundo infantil existe desde una perspectiva infantil, para ellos es real. Hay monstruos en el closet y abajo de la cama, todos los médicos les quieren poner inyecciones, todos los procedimientos médicos duelen, sus papás podrían abandonarlos en el hospital. Entiéndanlo, el mundo infantil es real para ellos, y decirles “eresunmensoniño” no ayuda… al contrario, son más años de terapia. Un día sí van a crecer y a entender, y hay que decirles las cosas, pero no ahy que maltratarlos por ver el mundo con ojos infantiles. No shinguen.

Y POR CIERTO, si lo que quieren son detalles, róbense los expedientes, léanlos y luego cállense la boca.

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Entre la culpa y la libertad

Abril 24, 2007 · Dejar un comentario

Nenita es la menor de cinco hermanos. Todos son grandes, ella llegó 15 años después del menor. Nenita tiene parálisis cerebral y frecuentemente está en el hospi por que sus órganos se colapsan, su cerebro se colapsa, el sistema completo se convulsiona. Su familia es adorable, abierta, genuina, divertida y amorosa. Me gusta cuando están en mi lista de pacientes porque el familiar en turno me cuentan las mejores historias: los viajes en montón, los amores de la infancia, las juntas familiares, los asuntos de sus comunidades y hasta sus propias preocupaciones médicas y espirituales y morales. Me lo cuentan todo y yo babeo por ellos y disfruto cantidad su compañía.

Cada vez que los veo hablamos de vernos después, de que los visite en su casa un día. Y siempre digo gracias, qué emoción porque eso siento, pero pensaba posponer la decisión. Ayer me invitaron al cumpleaños del patriarca de todos… pero me invitaron no al aire, sino esperando respuesta. Mi inutición me lo dijo, que no debía ir, que no debía aceptar y muy obediente me disculpé, sin entender mucho mi decisión. La verdad ese día tengo un evento del que no voy a intentar escaparme aunque no es una cuestión formal, pero ya entendí por qué no voy a ir con ellos.

La iluminación llegó hoy que la trabajadora social me pidió que me quedara más tiempo para ayudarles a redactar unas cartas y peticiones de trámites. Yo ya estaba más tarde de lo debido en el hospi, diciéndome: ya vete, ya vete… y cuando ella llegó, claro que quise salvar al mundo y quedarme y resolverles todo el problema. Pero también obedecí a mi instinto, y dije que no podía qué pena, pero tengo una cita incancelable, dije. Hubiera podido, claro, quedarme sin hora de comida y llegar a mi cita corriendo, dije no, dije me da mucha pena, dije qué lástima que no nos encontramos antes, con gusto les hubiera ayudado, mañana si quieren. Trabajadora social tan tan tan nerviosa que acabó diciendo “es que es para hoy y yo no entiendo de eso” pobre trabajadora social, pero esa es su neurosis, la mía salvar al mundo y cada quien administra la suya. Me dije que estaba haciendo bien, me dije “está bien, son límites a veces hay que respetarlos” recogí mi corazón manchado de culpa, de van a pensar que no soy suficientemente involucrada, que no soy tan útil, todo eso, y cuando pasé frente al cuarto de Nenita y su familia, estaban Mamá y dos de sus hijos leyendo instructivos y llenando papeles. Respiré y me dí cuenta de que si no estoy yo, el mundo sigue girando. Ay, este ego que me oscurece la mirada, jajajajaja.

Pues así, el mundo giraba y mientras yo iba organizando la culpa y administrando mi neurosis, entendí que no puedo ser amiga de afuera de Nenita y su familia. Los amo los respeto mi corazón de ilumina cuando están cerca. Pero adentro del hospi conozco mis límites (aunque a veces los ignoro, jeje), sigo mis reglas de la escucha que aprendí en mi entrenamiento de apoyo a pacientes y familiares, me guardo mi opinión a menos que me la pidan expresamente, me guardo mis consejos y me muerdo la lengua si es necesario. Pero afuera, con la gente a la que amo y en el marco del respeto obvio, pero tiendo a opinar sin que me lo pidan, expreso abiertamente mis opiniones que tienden a ser fuertes, dirijo, ruedo los ojos, digo “qué boba eres” o “eres brilante no esperaba menos”, invento recetas, invento teorías, intento explicarlo todo, pregunto todo, cuestiono todo, me meto en lo que no me importa, esa soy yo.

De pronto parece que o no soy suficientemente honesta en mis relaciones dentro del hospi, que pueden contarme una historia terrible y yo digo “sí, entiendo”… o tal vez es al revés y debería ser menos impositiva en mi vida de afuera del hospi. Mh.

Eso, que no voy a la fiesta, que no soy su comadrita, que cada quien puede con su destino, que el mundo gira sin mí, que nadie necesita que lo salve, que ya.

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