Emociones hospitalarias. Crónicas desde la montaña rusa.

Entradas de Septiembre 2007

Bambi en la sala de emergencias

Septiembre 22, 2007 · Dejar un comentario

Bambi tiene 6 años. El día de su primer entrenamiento en el equipo de fútbol de su escuela se tropezó en un escalón y se lastimó la patita. Obvio, fue a dar a nuestro hospital.

Cuando entramos al cuarto donde los guardan mientras el doctor llega Bambi estaba sentada en la cama, la cabeza escondida entre los hombros y los ojos, azules y enormes, nos veían con verdadero terror. En la mano derecha Bambi tenía un conejito de peluche todo cochino y roto. Yo pregunté por el conejito, pero Bambi lo escondió y yo fingí no haberme dado cuenta. Mi super-visora nos presentó y de inmediato le dió la mejor noticia de su vida “no te van a poner ninguna inyección”, sólo le van a tomar una foto a tu pie. Y Bambi recuperó algo de color en la carita. Mientras yo me hice chiquita sentándome junto a la puerta, cuidando el ritmo de mi respiración, tener mis manos donde ella pudiera verlas y sobre todo, no mirarla a ella sino concentrarme en el papá y mi super-visora para que Bambi tuviera todo el tiempo del mundo para estudiarme y determinar mi grado de confiabilidad.

Bambi necesitó sólo una venda. Papá de Bambi nos contó que los cuatro hermanos han pasado al menos dos veces por el hospi y el área de emergencias, o sea que seguro de ahí viene su miedo… y aunque no viniera de ahí, los niños tienen miedo y esa es suficiente justificación. Además, Bambi tiene un umbral de dolor muy bajo. Además el papá era medio neuras, y Bambi es la más chiquita de su casa. Todo de ella, su pelo, sus ojitos de Bambi aterrorizado, su cuerpecito flacucho comunicaban fragilidad. Esa fragilidad me la guardé en mi corazón.

Categorías: Cuerpo emocional · Pacientes

Tan tan quién toca la puerta…

Septiembre 19, 2007 · Dejar un comentario

Llegué a la unidad de cuidados intensivos (UCI) con toda mi emoción del día. Cuando estaba con los dos pies bien adentro del río me di cuenta de que todos los médicos y enfermeros estaban viendo hacia el mismo lugar: el centro de la UCI. Me hubiera sentido terriblemente inapropiada y fuera de lugar, excepto porque nadie me estaba viendoa mí… como de costumbre, el mundo no gira a mi alrededor. Mh. Todas sus caras de gran tristeza estaban viendo a la familia del bebé que acababa de morir, a los 12 días de nacido. La coordinadora me preguntó qué hacemos y yo me congelé. Dije no tengo idea. Me preguntó por los materiales de duelo que les dan a los familiares y el proceso que siguen, y yo, con la misma cara de dónde estoy qué hago aquí y qué año es este. Dije no tengo idea y no hay nadie más del área. Les mandé un mensaje y nadie respondió. Regresé al piso (es decir, donde no es la UCI) y como en ese sueño donde se mueren todos, me encontré a mi amigo Tomelenfermero que iba de salida y se regresó para darme los materiales. Son una jotería total los materiales: una linda cajita, una tarjeta que firmamos todos, un sobre con bolsita para poner un mechón del bebé, unos moldes para hacer una impresión de sus patitas y sus manitas, una cobijita muy mona (si me preguntan, la cobijita es el elemento más poderoso), información sobre lo que deben esperar y sobre cómo obtener ayuda si quieren… y hay también una cámara Polaroid porque algunas familias no tienen nada de fotos de sus bebés y quieren tomar una foto aunque sea después de muerto. Es muy triste. Muy triste muy triste. Mi amigo Tomelenfermero se fue.

La encargada de la UCI me dijo que ellas tenían los materiales, pero que querían a uno de nosotros para entregarlo y acompañar a la familia. En síntesis, estaban muy tristes y afectadas, tanto que no querían hacerse cargo de empezar con el duelo. Y a nosotros que nos coman los gusanos, obvio, que eso es parte de nuestro trabajo, pero nunca conocimos al bebé o su familia y además de que no había nadie, me explicó después uno de mis super-visores, no es demasiado buena la idea de que la familia conozca toda una nueva persona en ese momento, cuando lo que menos puede es pensar y lo que menos necesita es interferencias. Entonces no hicimos nada.

El resto de mi día lo pasé en el gugui gugui. Gracias al cielo. ¡Adiós bebé desconocido! ¡Sé feliz!

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Diva y familia (primera parte)

Septiembre 17, 2007 · Dejar un comentario

Esta es una historia de esas que se me quedan rondando y sólo me doy cuenta hasta semanas o días después, porque las sueño, o porque aparece en todas las páginas de mi diario del hospital, o porque cuando salgo a la calle sólo estoy esperando encontrármelos. Es una familia que pasa mucho tiempo en el hospi y sin querer, lo hacen un lugar cálido y feliz para nosotros. Niña chiquita tiene dos años recién cumplidos y será conocida de ahora en adelante como Pavito, debido a que su mamá la está engordando como pa cena de navidad… la idea, sin embargo, no es comérsela, sino al contrario, que la leucemia no se la coma.

La primera vez que vi a Diva, hermana de 8 años, fui por ella a su cuarto y la invité a jugar. Sus palabras, textualmente, fueron: estoy tan contenta de verte, soy una dama tan triste y taaaan aburrida, y mientras lo decía se llevaba el dorso de la mano a la frente, en un inconfundible gesto de diva y saltaba alegremente para ir a hacer coronas con limpiapipas. Después he visto poco a la Diva, pero mucho a Pavito y sus papás. Recién los mandaron a casa después de casi un mes en el hospi. La novedad triste es que la leucemia estaba ya muy en remisión y luego ya no. Y la recurrencia apareció mucho antes de lo esperado, por lo que el pronóstico médico no es muy bueno.

Entre tanto, pueden imaginarse que esta familia se las está viendo negras. Mamá y papá han volcado toda su atención en Pavito y Diva la ha perdido. Diva no dice nada, no da problemas en la escuela, no da problemas en la casa y no se queja. Diva es encantadora, brillante, creativa, con una personalidad que no le cabe en el cuerpo… Sólo hay que decirlo, que quede muuuuy claro, que el hecho de que no sea un problema manifiesto no la hace un encanto, es encantadora por su personalidad. A mí y al equipo nos preocupa precisamente que no diga nada, que no pueda comunicar sus necesidades, que tenga tan buena disposición y que sus papás se confíen. Diva parecerá de 12 años pero tiene 8. Ocho. Cuéntenlos: uno dos tres cuatro cinco seis siete ocho. Nada más. Y tememos que todo el estrés y la revolución emocional y práctica que implica la leucemia de Pavito, se cocinen como en olla express y la conviertan en una delincuente juvenil. Suena exagerado tal vez, pero como dice la Chimoltrufia, no nos hágamos tarugos, de dónde vienen los delincuentes juveniles sino de necesidades no detectadas a tiempo (entre otros factores, obvio).

Pa acabarla, decidieron que la mejor opción para Pavito es transplante de médula ósea. A Diva no le importaron nada las estadísticas y contra el 75% de probabilidaes, BAM, es perfectamente compatible. Lo bueno es que sí, Pavito tiene una oportunidad de sobrevivir, grande o pequeña no nos importa, la tiene. Lo malo, es que en la emoción del momento a Diva le dijeron que ella puede salvarle la vida a su hermanita. No es malo, es peligroso. Porque es mucha responsabilidad y el mensaje contrario está implícito: también tienes la posibilidad de dejarla morir. No es cierto, claro, pero ahora Diva pregunta antes de ir al cuarto de juegos si debe usar tapabocas, si no hay nadie contagioso, si puede comer unas cosas u otras, porque de pronto la línea que separa su vida y la de Pavito se puso muy borrosa.

No crean mis queridos lectores que nosotros nos aplastamos a ver la hecatombe. Hacemos cosas. Pero ahora tengo prisa y me tengo que ir. Hay mucho qué hacer.

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Bebés y más bebés

Septiembre 14, 2007 · 2 comentarios

Ahora tenemos varios bebés, una epidemia de niñas. Una tiene 20 días. Otra tiene 5. Otra de 4 meses. Hay una de 18 meses y una hermana de dos años y medio. Una tiene a su mamita todo el tiempo. Otra la tiene a ratos porque además tiene 2 hermanitos a los que hay que cuidar. La de 20 días es una bebé vigilante que llora cuando no la cargan. Eso está muy bien. Las enfermeras nos llaman para cargarla. Nosotros vamos porque sabemos que lo mejor para su cerebro es que la carguemos le digamos gugui gugui le sobemos la panza la cabeza la carguemos del otro lado le veamos las patitas nos derritamos con ella y respondamos a su mirada fija y sus enormes ojos negros con más gugui gugui y con quien es la muñeca más hermosa de todo el hospital ay si ay si es la Bebé Vigilante uuuuuy qué bonitaaaaaa. Jajajaja. Bebé Vigilante nos ve, muy fijamente. Se queda dormida. La dejamos en su cuna y cuando despierta otra vez viene la ola de alimentación cerebral. Cada vez que me toca cargarla siento que la naturaleza es perfecta por hacer de los bebés pequeños catalizadores de oxitocina en cerebros ajenos… y por dotar a mi cerebro de receptores de oxitocina para derretirme cuando Bebé Vigilante me observa y me acurruca su cabecita. Mi sistema endócrino me obliga a enamorarme de ella y hacer más gugui gugui, mientras que mi corteza prefrontal me indica que toda esa melcocha está poniendo la balanza del destino en favor de esa bebesita.

Luego, en la noche, me dejaron a cargo de la bebé de 4 meses. No sé cuál es su pobema, pero por lo pronto era una cicatriz dolor postoperatorio, necesidad de comer por la boca, ansiedad de bebé, una gran irritación en la barriga, una mano que le rascaba la panza y la irritaba peor y para colmo, una graaaaaan cicatriz que la hace incargable por unos días por miedo a que se abra. Mamá y papá se fueron a cenar. Eso está muy bien, son lo más importante en la vida de esa niña y un factor importantísimo para su salud de ahora mismo y del futuro. Bebesita lloraba y lloraba cuando yo llegué. Hice shhhh shhh (obvio no para callarla, sino para calmarla). Se calmaba un poco, dos minutos y de nuevo llanto y grito. Movía sus patitas y sus manitas en una inconfundible solicitud de cárguenme por lo que más quieran. Lo bueno de que llore es que libera alguito de esa tensión e infelicidad, sería peor que entrara en un estado disociativo o en eso que se llama “desamparo aprendido”. Sabemos que está conectada con sus adultos. Maravilloso después de todos los meses que lleva en cuidados intensivos. Usé todos mis trucos, tomé un minuto para verla en acción y entender qué está viviendo, resolver de afuera hacia adentro: la cobija le raspaba la panza y con la mano entablillada se raspaba la irritación Y la herida que seguro le daba comezón y cada dos por tres botaba el chupón. Apliqué el remedio chupón con azuquítar y controlé todo lo controlable de su situación: la herida, la irritación, la mano que lo hacía todo peor, la falta de contacto físico, el miedo. La primera vez conseguí 5 minutos completos sin llorar y luego otros 5. Y luego con todo bajo control…. TREINTA Y CINCO MINUTOOOOOS de dejar en paz el bulbo raquídeo (máxima reacción de estrés). Claro que implicó tener siempre una sonrisa para que fuera lo primero que viera al abrir sus ojitos cada vez y mucho gugui gugui y cuidar mi propio lenguaje no verbal para que se sintiera segura, respirar rítmicamente, suavemente… pasó como 5 minutos sonriéndome. Éxito total. Logré darle un descansito al bulbo raquídeo y encargarme de desarrollar su cerebro límbico y con suerte, hasta su corteza cerebral.

Esos 35 minutos valen oro. Tal vez son la diferencia entre ser una adolescente en riesgo y una normal. Tal vez esos 35 minutos deshacen el daño de otros 35 de total desolación en su historia médica. Y tal vez si cada noche tiene 35 minutos donde su sistema detector de amenazas puede descansar, tal vez sí tendrá un mejor futuro. No sé. Lo importante es la apuesta, hacer todo, no darse por vencido con ningún niño y mucho muchísimo menos en etapas críticas del desarrollo cerebral. Por esa nenita y lo que pude hacer por ella valen la pena los estudios las desveladas los entrenamientos las inseguridades las vidas y las muertes el sol la luna y las estrellas. Así es como voy a salvar al mundo: niño por niño, sinapsis por sinapsis.

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Primer día en emergencias (¿y ahora quién podrá ayudarme?)

Septiembre 8, 2007 · 1 comentario

Parte de mis nuevas funciones es la sala de emergencias. Muy diferente el ambiente. Otros olores, otros colores, no es la tierra de los cariñositos, muchos adultos, pacientes adultos, enfermeras médicos técnicos corriendo, bacinicas pasando, camillas, gente de emergencias, policía. Y eso que no tenemos una sala de trauma… ¡CRISTO REDENTOR!

Por ahora la hago de aprendiz. Nueva supervisora, una que no conocía, es más, una parte de mí pensaba que la mujer era medio mensa… encantadora, sí, pero medio mensa. Y hoy que la ví en acción OH POR DIOS es encantadora y brillante, pero además ES DE ACERO, la mujer. No lo creería, pero hoy la ví cotorrear alegremente y sujetar la cabeza de un niño mientras al niño le engrapan la cabeza, literalmente. Niño Superhéroe se cayó de un árbol y se abrió la cabeza. Hospital, grapas, tal, eso no fue todo.

Antes de eso, bebesito (yo lo escribo con S, se ve más bonito) de 2 meses, fiebre de origen desconocido y deshidratación. Con esos bebés la fiebre se puede poner loca en muy poco tiempo y como su cuerpo es tan pequeño y sus sistema inmune tan menso todavía, infección no encontrada puede volverse sepsis en menos que lo cuento… el caso es que le hicieron TODOS los cultivos. PERO oh magia, el chupón con poquito de agua con azúcar los pone en un estado de gran felicidad y relajación, eso sumado con que este bebé tenía un umbral muy alto de dolor, hizo que el bebé no hiciera más que un gesto de incomodidad cuando le pusieron la aguja para la sangre y la IV.

No fue nada fácil la tarea de poner la IV… para un bebé tan chiquito, hubo que traer a 3 enfermeras todas poderosas en IVs de bebés y tal, pero nada, le cambiaban la liga de lugar, lo volteaban, pasaban por las dos manos, los bracitos, las patitas diminutas de bebé de 2 meses chiquito. Finalmente una de ellas encontró vena y se lanzó y BAM a la primera lo logró. Bebé estaba más molesto con el apachurradero de extremidades que con la aguja, por suerte. Aguja dentro, había que sacar sangre para laboratorio… y entonces estrujadero porque bebé deshidratado y la sangre no salía. Y luego empezó a salir, una gota de hermosa y roja sangre roja, otra gota y otra y otra más. Cambio de tubo. Y entonces fue cuando yo empecé a verlo todo negro, no porque me haya puesto pesimista, sino porque de verdad se me obscureció la vista, mi presión arterial salió corriendo y yo tras ella. Ja. Jajajajajaja. Y es que me pareció una gran falta de estilo desmayarme en la sala de emergencias, desconsiderado, poco creativo, lugar común, primero muerta. Salí un momento, me senté, respiré bien hondo y bebí agüita fría. El mundo dejó de dar vueltas y regresé.

Todo bien hasta que Superhéroe llegó con su descalabrada. Mi supervisora le limpió la cabeza mientras él nos contaba que su papá era mucho peor de niño y luego entró en detalle sobre sus heridas y aventuras, luego sobre su propia escuela y algunos rincones turísticos de la ciudad. El papá, con su propia camiseta con sangre, babeaba enamorado de su hijito. Superhéroe nos contó que cuando caía, trató de salvar su cabeza, o al menos su cerebro, dijo, haciendo su cabeza hacia adelante. Brillante. Mente fugaz, Superhéroe brillante (y encantador). Doctor llegó y contó sus planes: voy a poner medicina para que deje de doler, luego voy a limpiarte y luego voy a poner grapas. ¡CLARO QUE NO!, exclamó Superhéroe. Le explicaron que no son las mismas grapas que tiene en casa, que son especiales, Supervisora dijo “¿qué prefieres, verdad o mentira? yo prefiero decirte la verdad” Él movió la cabeza en señal de sí. La movió muy poco, porque para ese momento ya estaba haciendo de estatua sobre la mesa. El doctor ya había magullado la herida todo lo que quiso, metió dos palitos con algodón para ver la herida por dentro y la sangre ya había empezado a escurrir. Y después del TAC TAC TAC TAC de la engrapadora de cebezas yo salí huyendo (sí, una vez más). Traté de volver pero cuando volví me dio náusea y regresé a mi silla. Jajajajaja.

Y me da risa porque no entiendooooooo. He visto mucho peor. He visto críos con quemaduras graves y abiertas y sangrantes por TODO el cuerpo, he visto humores corporales escurrir de quemaduras y heridas grandes abiertas, he visto mucho más y bah, lo he visto con los mismos ojos que a una rama caída. Cuando empezó todo a girar me recordé una y otra vez que la materia orgánica y que es la misma sustancia y las mismas (o casi) moléculas que forman las plantas lo animales y la gente que amo (claro, a la otra también). Pero dio lo mismo. Y entonces tenía la angustia de qué van a pensar de mí, supervisora nueva, que no puedo con la chamba, que no soy adecuada, que tal vez otra persona… me pregunto si eso intervino en que la emoción escalara en asco y en oh dios voy a azotar cual res necesito una silla osiliooooo. Seguro hizo lo suyo.

Por ahora, además de tener todas mis esperanzas puestas en que poc a poc iré haciendo estómago (y camino al andar), estoy un poco en choc. ¿Un día YO voy a poder hacer eso? ¿Un día yo voy a tener toda esa información, capacidad, seguridad, audacia? En poco tiempo he dado un salto gigante, como dije en el post de antes, ¿pasará lo mismo con la sala de emergencias? Tengo tanto que aprendeeeeeer, estoy en pánicoooooooo, osiliooooooo. Bueno, no debo dejar que el pánico me inmobilice. Por suerte tengo mis sueños, seguro que sueño con grapas y superhéroes y venas invisibles y sangre de colores llenando tubos. Muchos sueños para asimilar mejor. Ahora hasta estoy dudando de lo que sé, ¿de verdad sé lo que sé? ¿de verdad voy a poder? Se ve tan grande, tan urgente, tan importante, tan grande, tan difícil ¿Y ahora quién podrá defenderme (de mí misma, claro)? OSILIOOOOOOOOOOO.

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