Emociones hospitalarias. Crónicas desde la montaña rusa.

Entradas de Mayo 2007

Sobre la vida y la muerte

Mayo 28, 2007 · Dejar un comentario

Si la Coatlicue se apersonara en estos tiempos, en estas ciudades, seguro seguritititito que lo haría en un hospital. Pa los que no sepan, Coatlicue es la diosa azteca de la vida y de la muerte. Wikipedia dice que tiene una apariencia horrible, a mí me parece hermosa. Es la madre de todos los dioses, la diosa de la fertilidad, la madre del sol, la luna y las estrellas. Una diosa así, que encuentra belleza por igual en la vida y en la muerte, que escucha por igual el llanto de un niño que nace y uno que muere, que besa por igual una piel quemada por tantas medicinas y una que sólo ha tocado líquido amniótico.

En mi universo mitológico, la Coatlicue es la mismísima Madre Naturaleza, que encuentra vida y fascinación toda la materia orgánica, sean seres u órganos viscosos, flores, aceites curativos, vivos o muertos, tejidos útiles o desechados. La misma maravilla le provoca una ampolla que se abre para tirar fluidos podridos, que una flor que se abre unan vez al año y huele a miel. Coatlicue, la Madre Naturaleza, la Emperatriz Infantil.

Lo dije hace unas semanas, pero no se me acaba la impresión, en el hospital la muerte y la vida están pegadas, lo hermoso y lo terrible, todo es cierto, todo es caos y orden perfecto, perfectamente caótico, una niño se retuerce de dolor y otro llora para que lo dejen correr por los pasillos, unos mueren y otros nacen, los mismos pacientes son desahuciados y siguen vivos, mejoran aunque nadie lo crea; o de pronto empeoran y nadie sabe porqué. Un día el corazón, PUC, dejó de latir, sin motivo. Una infección de oído se convierte en meningitis, una infección generalizada desaparece de la noche a la mañana. Así es hospital, todo eso, al mismo tiempo, todo latiendo vibrando circulando, hay llantos y risas y sangre que se pierde y sangre que se regala, vidas que se acaban y que empiezan, y por cada vida que se acaba otras empiezan.

Todo latiendo, ¿cómo no enamorarse de un lugar así? Todo en el mismo edificio, en el mismo piso, en la misma cama, envuelto en las mismas sábanas.

Categorías: La papaya cósmica · Vida-muerte-vida

Lo dicho, montaña rusa

Mayo 24, 2007 · Dejar un comentario

Esto pasa, que los hospitales enseñan lo peor y lo mejor de los humanos. En contraste con la historia de hace unos días, hoy conocí a dos, Sí, DOS papás que donaron una parte de su cuerpo para sus hijitos. Uno de ellos donó un cacho de hígado para que su hijo tuviera un hígado nuevo y feliz. Otro papá donó un riñón, para que su hijo tuviera al menos uno bueno. Ambos papás, hombres, dando vida. Wow.

Categorías: Qué día feliz

Paseo con Tamarinda

Mayo 23, 2007 · Dejar un comentario

Ayer hizo un día hermoso, hermoso, soleado y fresquito, y entonces me llevé a la Tamarinda (anteriormente llamada Tamara) a pasear. La saqué de contrabando del hospital, con permiso de su mamá y gorrita para el sol. Nos fugamos, caminamos alrededor del hospi, vimos las plantas, las florecitas, sentimos el aire fresquito y nos divertimos.

Lo raro es que dentro del hospi la Tamarinda parecía tan llena de energía y tan grande y fuerte, y afuera se veía tan frágil y pequeñita. Parecía que se rompía. Luego la vi con la luz del sol, vi sus manos moretoneadas, su cuello moretoneado porque ya no encuentran dónde ponerle nuevos tubos IV, la sangre seca alrededor de los tubos y los parches, los tres pelos rubios que la quimioterapia le ha respetado, sus patitas debiluchas, y el tono verdoso que le ha quedado en la piel. Era como verla por primera vez.

Categorías: Uncategorized

Sobre el daño cerebral

Mayo 22, 2007 · Dejar un comentario

Cuando el diagnóstico es cáncer, leucemias, enfermedades idiopáticas (o sea, que no se sabe de dónde vienen), uno entiende, yo entiendo. Entiendo que no hay razón ni predestino ni objetivo ulterior para las gaderas de la vida. Y listo. Cuando el daño cerebral es producto de una convulsión idopática, o de una condición de inicio repentino, da mucho dolor.

Pero cuando el daño cerebral es producto de la violencia, de un adulto maltratando a su hijo, o al hijo de alguien, entonces el daño cerebral es una bendición. Y otra vez me tienta la idea de que hay una razón, un orden, un espíritu que vela por algunos.

Una persona golpeó tanto a su hijo que le causó un daño neurológico irreversible. Coma, o estado vegetativo, o alguna forma de inconciencia. O eso espero. Espero que lo único que ese bebé pueda sentir en adelante, en lo que le queda de vida, sea el calorcito de una persona que lo quiere y lo cuida, el efecto flotante de la morfina, el vaivén de su columpio. Que nunca tenga que enfrentarse a su realidad, que nunca tenga que verbalizar lo que vivió. Espero que no sufra nunca más.

Morir NUNCA es lo peor. Con todo mi amor, con todo mi corazón, con lo más sagrado y amoroso de mi ser, le deseo la muerte. A ese bebé, a todos los niños irremediablemente maltratados, a todos los pacientes terminales, sobre todo a los que sufren, les deseo una buena muerte.

Categorías: ...goenlahostia! · Destino · En defensa de la infancia · La papaya cósmica · Pacientes

En defensa de la infancia (…go en la hostia!)

Mayo 11, 2007 · Dejar un comentario

Ya lo dijimos, que los humanos necesitamos saber. Cuando los prejuicios nos lo permiten, queremos saber detalles, minucias de accidentes, si salió sangre o no, si las tripas estaban regadas por el quirófano o no, si la sutura se hizo con hilos o con grapas, si nos dejan ver la piel implantada o no, etc.

La curiosidad es natural, claro, pero aquí desde mi anonimato, le voy a pedir a la mamá metiche que me cae mal que se abstenga de acosar a la pequeña hermosa y poderosa Trabalenguas sobre los motivos que la hacen estar diariamente en sesión de juego en el hospital. Más todavía, que se abstenga de preguntarle de la condición de su hermano, de si ella es alta o bajita, de si usa pañal o no. Se lo dije ayer, que la dejara en paz… y trambién que no necesitábamos saber los detalles de el entrenamiento de esfínteres de sus hijos, MUCHO MENOS estando ellos presentes. Qué invasión.

Me molesta MUCHO cuando los adultos se sienten en propiedad de la privacidad de sus hijos… peor, de los hijos de otros. Se ponen a platicar así, con ellos enfrente, evidenciándolos, señalándolos, si come o no come, si llora o no llora, si le dan miedo los médicos o no, si ya había dejado el pañal pero otra vez está haciendo pipí en la cama. De entrada, las regresiones en cuestiones de desarrollo son normales en críos hospitalizados, sépanlo. Y lo que los niños necesitan es sentirse más seguros, más queridos, más estables, más en control.

Me molesta que los adultos asuman que el mundo de los niños sólo existe desde una perspectiva adulta, y que como ellos saben que una toma de sangre de ninguna manera implica sacar TODA la sangre del cuerpo, los niños lo deben saber también y si no es porque son tontos llorones y codependientes y quieren llamar la atención. Es todo falso. El mundo infantil existe desde una perspectiva infantil, para ellos es real. Hay monstruos en el closet y abajo de la cama, todos los médicos les quieren poner inyecciones, todos los procedimientos médicos duelen, sus papás podrían abandonarlos en el hospital. Entiéndanlo, el mundo infantil es real para ellos, y decirles “eresunmensoniño” no ayuda… al contrario, son más años de terapia. Un día sí van a crecer y a entender, y hay que decirles las cosas, pero no ahy que maltratarlos por ver el mundo con ojos infantiles. No shinguen.

Y POR CIERTO, si lo que quieren son detalles, róbense los expedientes, léanlos y luego cállense la boca.

Categorías: ...goenlahostia! · Administración de las neurosis · En defensa de la infancia · Morbo

Trabalenguas

Mayo 10, 2007 · Dejar un comentario

Hoy la pequeña Trabalenguas jugó con patitos y otros seres del agua. Una mamá pata, dos bebés patitos. Bebés patitos jugaban juntos y constantemente volvían llorando con mamá pata. Mamá pata (protagonizada por mí) preguntaba la razón y los patitos no contestaban. Cocodrilos atacaban a los patitos, cangrejos gigantes atacaban a los patitos, un barco los pescaba, patitos lloraban, patitos se perdían. Mamá pata decía “yo te salvaré, bebé patito” “bebé patito, te voy a poner a salvo y luego voy por tu hermano” “quédate en el barco, patito, voy a buscar a tu hermano”. Llegó un delfín a ayudarnos a rescatar a bebé patito de una torre en la que se quedó atorado. Cocodrilo, cangrejo y mantarraya atacaron a delfín.

Luego basta de animales juguemos con coches. Yo era el coche rojo, ella el morado. Coche morado se perdía, muchas veces y rojo lo buscaba. Otros coches atacaban a coche morado, lo perseguían, lo aventaban y le impedían el paso a coche rojo. Coche morado lloraba, gritaba, llamaba a su amigo coche rojo.

Trabalengüitas está viviendo muchas cosas y está haciendo un gran trabajo yendo todos los días a jugar, a plantear situaciones, a atacar a las Barbies, los patos, los coches y todos los juguetes. Mientras Trabalenguas esté en el hospital sé que tiene ese espacio para jugar sin ser juzgada o medicada o regañada, y con ese espacio sagrado del juego y el maravilloso universo simbólico, acomoda su mundo interno, su vida cotidiana. Y por eso mi corazón está en paz.

Categorías: El espacio sagrado del juego · Pacientes

Día intenso

Mayo 6, 2007 · Dejar un comentario

Este fue un típico día favorito de hospital: primero llegar, organizar el espacio, dijeron que había pocos niños (pero todos me tocaron a mí), creí que iba a ser día de labores administrativas, papeles, organizaciones, etc. Y en eso llega la Pequeña Trabalenguas, que tiene 3 años y juega a llevar a las muñecas al hostipal (sí, al hostipal). Trabalenguas es hermosamente transparente, habla lo que quiere, dice “ándale, te toca decir algo” y no permite distracción cuando se juega con ella. El juego se trataba de unas amigas y un novio, de pronto el novio tiene una nueva novia y las amigas la matan ¡GULP!, porque no les gusta. ¡GULP! Por cierto, que a las Barbies se las cae la cabeza, y Trabalenguas constantemente les arrancaba la cabeza y las llevaba al hostipal. A la Barbie muerta la llevó también al hostipal, el novio lloró y luego fue a buscar otra novia. Siempre que un crío sale con el tema de la muerte, matar, atacar, etc, yo abro bien mis ojos para descubrir qué saben y qué entienden, y corregir ideas erróneas (ej. todos los que van al hospital mueren).

Mientras yo hacía mi tejido mental, mamá de otro bebé hablaba en voz muy alta de cómo la enfermedad de su bebé a interferido con su vida. Decía depresión, ansiedad, otro hijo que se porta mal, falta de atención, médicos dijeron, etc. Amablemente le dije que se callara la boca o que ahuecara el ala (estimada mamá: entiendo que necesites hablar de lo que estás viviendo, pero sería mejor hacerlo en un espacio de adultos, este es un espacio de chiquitos y queremos que ellos se puedan relajar). Toda la sala guardó silencio y yo roja y helada y la mamá helada… sentí muy feo, angustia, empecé a escuchar mi respiración. ¡GULP! Le dije también que si quería salir de ahí con su comadre pa que pudieran platicar yo le echaba un ojo a su bebé. Dijo que estaba bien, que entendía, que yo tenía razón… y se fue a platicar DE LO MISMO con otros papás. ¡GULP! Ah que la… ya no le dije nada porque estaban otros papás con su propio niño, total, cada quien sus jijos, ellos pagarán los años de terapia, con su pan se lo coman.

Luego mi supervisora llamó y oyó mi voz de angustia, voz de “acabo de decirle de cosas a una mamá, y tengo a bonita Trabalenguas resolviendo sus asuntos con la enfermedad de su hermano”, y vino en mi osilio y me mandó a terapia intensiva (para que me despejara, claro). Ahí fue muy hermoso porque ví cicatrices, aparatos, fluidos, curaciones y esas cosas. Mientras jugaba con un bebé de 7 meses a esconderme y salir haciendo BÚ y bebé se asomaba por la sábana adivinando por dónde saldría, y se reía, y 4 médicos me observaban desde afuera y hablaban de que bebé está muy lindo y activo y no quieren sedarlo durante todo el verano ¡GULP!

Al final del día recorrí todos los cuartos en busca de juguetes abandonados. Saludé a todo el piso. Vi más cicatrices, más tubos, más curaciones, más bolas y más medicinas. Cuando veo eso no veo pacientes, no veo niños hospitalizados: veo tubos curaciones bolas heridas grapas cicatrices.

Hice mi reporte a mi supervisora, hicimos planes, inventamos cosas para los niños. Regresé llena de energía, oliendo a hospital, saltando y sonriendo por las calles.

Categorías: El maistro longaniza · En defensa de la infancia · Morbo · Pacientes · Qué día feliz